Todas las personas tenemos una historia única que contar y los recursos para hacerlo. Ordenar y contar tu propia historia te permite conocerte mejor, encontrar las voces críticas, conocer tus fortalezas; detectar el origen de las narrativas que te gustaría cambiar. Contar tu propia historia puede ayudarte a mejorar la comunicación contigo y con otras personas; a narrar tu trayectoria personal o profesional y a desarrollar un proyecto de escritura.

Durante nuestra infancia tenemos claro que lo que sentimos y deseamos y, normalmente, somos capaces de expresarlo con sencillez. A medidas que crecemos vamos incorporando expectativas acerca de lo que las demás personas esperan de nosotras, perdemos espontaneidad e instinto.

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Contar tu propia historia te ayuda a elegir tu camino; a dejar de navegar con mapas ajenos, perseguir sueños heredados. A identificar y neutralizar las voces críticas que te susurran los desastres que vendrán cada vez que escribes lo que de verdad sientes. Recuperar las personas y situaciones que fueron importantes para ti. Acceder a los secretos y escribirlos en un papel, aunque después los quemes; conocer y aceptar tus emociones.

Contra el bloqueo

Escribe. Siempre. Si no sabes sobre qué escribir, escribe sobre tus dificultades para hacerlo. Mira alrededor; pregúntate cómo son las cosas, cómo te gustaría que fueran, qué pasaría si alguna de ellas cambiara en este momento. Cómo llegaron hasta ahí los objetos que ves; cuál es la historia de la ropa que llevas puesta: ¿Cuál es tu prenda o complemento favorito? ¿Cuánto hace que lo tienes? ¿A qué lugares lo has llevado? ¿En qué situaciones especiales te recuerdas llevándola? No hagas caso a la crítica ni a la autocensura pero, si aparecen, acéptalas. Captúralas en el papel o en la pantalla del ordenador para neutralizarlas.

En esta sección de la web encontrarás algunas propuestas para escribir.

Cuando no puedas escribir llena una cartulina de garabatos o colores, desentona una canción, cocina, baila, haz fotos; ordena las que tienes intentando contar una historia sobre algo que te preocupe. Pero no dejes de descoserle los dobladillos a la realidad. Dibújale un par de coloretes; ponle ridículos volantes de puntilla o un canesú. Recuerda siempre esta frase de Anne Lammot (Pájaro a pájaro):

Hace treinta años mi hermano mayor, que a la sazón tenía diez años de edad, estaba intentando escribir una redacción para la que nos habían dado tres meses de plazo y que había que entregar al día siguiente. Habíamos salido a nuestra cabaña de campo en Bolinas y él estaba sentado a la mesa de la cocina, al borde de las lágrimas, rodeado por papeles de cuaderno de anillas y lápices y libros sobre pájaros sin abrir, inmovilizado por la inmensidad de la empresa a acometer. Entonces mi padre se sentó a su lado, pasó el brazo por encima de su hombro y le dijo: “pájaro a pájaro, coleguita, hazlo pájaro a pájaro”.

Talleres de narrativas

Si quieres compartir este proceso, te ofrezco dos versiones del taller Contar tu propia historia:

TALLER PRESENCIAL EN MADRID: 1 de abril, Asociación el Despertador. Información completa del evento en facebook y en la web

TALLER ONLINE: Empezamos el 4 de abril. En la web puedes inscribirte y descargar una guía del curso con más propuestas para empezar a escribir 🙂

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