BLOG

La escritura y el silencio

Cuuando alguien me pregunta qué hago, y continúa mirándome a los ojos después de contar Narrativas y otras lunas, me atrevo a decirlo en voz alta: “a veces, yo también escribo”. Tengo en la pared un diploma de Solidaridad Obrera que lo acredita: “XV Certamen de Relato Breve Raimundo Alonso. Primer finalista: Salida de emergencia.”

Le doy valor a la escritura; lo siento un don que me acompaña, me nutre y me consuela. Pero escribo como leo, por pura necesidad; quizá por eso no le atribuyo mucho mérito. Cuando intento hacerlo de otra forma —voy a terminar aquella novela, este poemario— se me van desvaneciendo las ideas, hasta desaparecer en el limbo de las historias que nunca se contaron.

Escribo, sobre todo, para hablar conmigo misma; con todas las partes de mí que me conforman. Para no escatimarme la verdad, ni atormentarme con mentiras cargadas de culpa. Para atrapar los momentos en los que la vida parece tener un orden; también para conjurar el caos de aquellos que me aturden.

Escribo porque me bailan los recuerdos en la piel, en la cabeza, mientras lo hacen los dedos en las teclas o el papel. Van llenándose de luz, sonidos, tacto y olores. Durante unos instantes, soy capaz de detener y atravesar el tiempo. Me convierto en memoria pura, en mis voces más antiguas; en aquellas, propias y ajenas, que me acompañaron en los inmensos campos de la infancia.

Escribo porque me fascina el vuelo de los pájaros, libélulas, polillas, mariposas; porque podría vivir a la orilla del mar, con los pies en el agua, y no me cansaría. Porque aún puedo descubrir nuevos territorios, dentro y fuera de mi cuerpo; para recorrer, con hormigas de palabras, el cuerpo que deseo.

Escribo porque solo al terminar sé del silencio, puedo habitarlo.

Lavinia (Ursula K Leguin)

“Toda mi vida (…) puede parecer un jirón desgarrado e incompleto del telar, una maraña informe de hebras que no significan nada, pero no es así, porque mi mente, al igual que la lanzadera, siempre regresa al lugar inicial para buscar el patrón y continuar con él. Yo era hilandera, no tejedora, pero he aprendido a tejer”.

Cuando un libro me gusta mucho salto alguna frase; quiero avanzar, saber más.

Lavinia, de Ursula K Le Guin, es uno de los que más he disfrutado en toda mi vida, y me ha pasado lo contrario: volvía atrás, una y otra vez, para saborear las palabras. No me importa que se acabe porque forma parte de mí.

Volveré a leer la última frase una, y otra, y otra vez; y regresarán, con ella, las imágenes de la historia; también de todas las historias sobre la Antigüedad que habité siendo niña.

Gracias, Ursula.

“La guerra no tiene rostro de mujer”

Leí Chernóbil, de Svetlana Alexievich, durante tres tardes de verano, en una piscina a las afueras de Madrid.  Acababan de cumplirse 30 años de la catástrofe; había visto imágenes, reportajes, tenía 10 años cuando sucedió. Recordaba el impacto de aquel accidente; cómo fue una pieza más para que yo creyera en un mundo más respetuoso con la naturaleza y con la vida. Pero no tenía ni idea de lo que había sucedido allí.

En una conferencia sobra la importancia de usar las palabras con precisión, de devolverles sentido y significado, Leila Guerriero habla sobre el libro, y cita uno de los párrafos más impactantes:

<< Cuántas veces se han publicado frases como “el horror de Chernóbil”, “la tragedia de Chernóbil”, “la ignominia de Chernóbil? En 1997 una mujer llamada Svetlana Alexievich publicó un libro, Voces de Chernóbil, que contiene testimonios de víctimas y familiares de víctimas de la explosión que tuvo lugar en 1986 en esa central nuclear. En el libro, el horror late como un feto maligno, entonando una canción de tumba dedicada a todos nosotros, habitantes de la era nuclear aposentados en nuestra buena salud, libres de que se nos caiga la cara a pedazos por efectos de la radiación. En él, la mujer de uno de los bomberos que acudieron a la central a apagar el incendio cuenta la agonía y la muerte de su marido. “El empezó a cambiar. Cada día me encontraba con una persona diferente a la del día anterior. Las quemaduras le salían hacia afuera. Aparecían en la boca, en la lengua, en las mejillas. Primero eran pequeñas llagas, pero luego fueron creciendo. Las mucosas se le caían a capas, como si fueran unas películas blancas. El color de la cara, y del cuerpo… azul… rojo, de un gris parduzco. Y, sin embargo, todo en él era tan mío, ¡tan querido! (…) Justo nos acabábamos de casar. Aún no nos habíamos saciado el uno del otro. (…) Tenía el cuerpo entero deshecho. Todo él era una llaga sanguinolenta. En el hospital, en los últimos dos días, le levantaba la mano y el hueso se le movía, le bailaba, se le había separado la carne. Le salían por la boca pedacitos de pulmón, de hígado. Se ahogaba en sus propias vísceras. Me envolvía la mano con una gasa y la introducía en su boca para sacarle todo aquello de adentro”. >>

58dc6c7f87ade

A lo largo de mi vida profesional, alguna vez he tenido noticias directas del trauma; he escuchado, de boca de una persona, el sufrimiento que pueden causar otro ser humano, un conflicto armado, una catástrofe. Pero nunca, hasta entonces, sabía lo que era el horror. Hubiera querido no leer ese libro y, al mismo tiempo, hacerlo mucho antes.

Svetlana da voz a las historias de vida, recoge los testimonios sin pudor, con un inmenso respeto y con toda su crudeza. No encontrarás un lugar donde esconderte mientras lees; ni siquiera al cerrar el libro, tampoco al cerrar los ojos. Recuerdo, de aquellos tres días, las nubes sobre mi cabeza. Cada tanto apartaba la vista del libro, las miraba, intentaba respirar y comprender. Y aun así, puedo decir que las palabras de Svetlana son tan hermosas; que son tierra, verdad, vida, y un deseo indescriptible de comprender y reparar.

Acabo de comenzar La guerra no tiene rostro de mujer, de la misma autora. El libro comienza con algunos fragmentos de su diario:

<< Escribo sobre la guerra…

Yo, la que nunca quiso leer libros sobre guerras a pesar de que en la época de mi infancia y juventud fueran la lectura favorita. De todos mis coetáneos. No es sorprendente: éramos hijos de la Gran Victoria. Los hijos de los vencedores. ¿Que cuál es mi primer recuerdo de la guerra? Mi angustia infantil en medio de unas palabras incomprensibles y amenazantes. La guerra siempre estuvo presente: en la escuela, en la casa, en las bodas y en los bautizos, en las fiestas y en los funerales. Incluso en las conversaciones de los niños. Un día, mi vecinito me preguntó: “¿Qué hace la gente bajo tierra? ¿Cómo viven allí?” Nosotros también queríamos descifrar el misterio de la guerra.

Entonces por primera vez pensé en la muerte… Y ya nunca más he dejado de pensar en ella, para mí se ha convertido en el mayor misterio de la vida. >>

La asignatura de Historia siempre fue una de mis favoritas. De ella recuerdo, sobre todo, la voluntad de no repetir los errores del pasado. Tengo la sensación, quizá distorsionada, de haber sido adolescente en un mundo que aún creía en la concordia, en la fraternidad; que haría todo lo posible por no pasar por otra Gran Guerra.  Después llegaron Kosovo, Ruanda, Irak… Tantos y tantos desastres, conflictos, matanzas, siempre de la mano humana. No sé si hay solución. Pero sí estoy convencida de que conocer, recordar, empatizar, es lo único que puede alejarnos del horror que describen las personas que lo causaron y lo sufrieron, aquellas a las que Svetlana da voz. Sentirlo, tocarlo, levanzar la vista al cielo y volver a estremecernos. Para no olvidar, nunca, hasta dónde somos capaces de llegar.

feature

La guerra no tiene rostro de mujer ofrece, además, unas perspectiva diferente a la de las “voces masculinas” que han contado siempre la historia:

“En lo que narran las mujeres no hay, o casi no hay, lo que estamos acostumbrados a leer y a escuchar: cómo unas personas matan a otras de forma heroica y finalmente vencen. O cómo son derrotadas. O qué técnica se usó y qué generales había. Los relatos de las mujeres son diferentes y hablan de otras cosas. La guerra femenina tiene sus colores, sus olores, su iluminación y su espacio. Tiene sus propias palabras. En esta guerra no hay héroes ni azañas increíbles, tan solo hay seres humanos involucrados en una tarea inhumana. En esta guerra no solo sufren las personas, sino la tierra, los pájaros, los árboles. Todos los que habitan este planeta junto a nosotros. Y sufren en silencio, lo cual es aún más terrible.”

Leer a Svetlana Alexiévich es casi como escuchar, susurradas al oído, las historias de vida que ella recogió. No son relatos para dormir, pero sí para honrar la vida. Y para amar la posibilidad de ponerle palabras, texturas, sonidos que atraviesen el tiempo y nos devuelvan sus ecos; para no volver a escucharlos, nunca más, fuera de los libros.

portretnaja-fotosyomka-sovetskogo-soldata-dlja-frontovoj-gazety-jugo-zapadnogo-fronta-krasnaja-armija

Talleres de septiembre

Tengo, a mi lado la caja con los sobres para enviar los ejemplares impresos del cuaderno creativo Escribir en verano. La acogida de la propuesta ha superado mis expectativas, y en cuanto salgan de la imprenta,  echarán a volar para llegar a diferentes orillas, ciudades, mesetas y montañas. Feliz y agradecida por la acogida.

* * *

Ya están disponibles los talleres de septiembre. Las plazas son limitadas y se irán compensando en los programas que requieran una atención más personalizada, como el taller de técnicas narrativas o los tutoriales, para poder garantizar una atención de calidad. Inscripciones hasta completar las plazas disponibles.

 

ESCRIBIR: LA MIRADA

Hace unos meses hice una encuesta para recoger sugerencias sobre el contenido de las nuevas propuestas. Alguien sugirió la idea de entrenar la mirada, por ejemplo a partir de diferentes obras de arte, y me gustó mucho. La voz y la mirada han sido dos de los ejes de los talleres desde el principio.

Trabajar la mirada es una buena forma de dar el salto de la escritura personal, a la literaria. Creo también que en un mundo como el que vivimos, en el que todo va tan rápido y acumulamos tantas distracciones, necesitamos parar parar volver a vernos.

Un taller con una duración de 6 semanas recomendado para las personas que ya han hecho el taller Escribir, o que han trabajado este verano con el cuaderno creativo.

annie-spratt-199474-unsplash

Taller escribir: la mirada


ESCRITURA Y AUTOCUIDADO

Un taller que surgió como apoyo a cooperantes. Con la experiencia de estos años, y la de los últimos meses en los que hemos conseguido entre todas las personas que formamos parte de ella que la comunidad de escritura online sea una tribu, lanzo un programa a largo plazo, para todas las personas interesadas en la escritura como autocuidado; un espacio de encuentro con un ritmo de trabajo compatible con las exigencias del día a día, en el que vayamos avanzando poco a poco pero de forma constante; un lugar en el que tejer redes de apoyo y fortalecer nuestras resistencias cotidianas. 8 meses de duración, con una propuesta cada quince días y un seguimiento continuo.

kevin-young-7007-unsplash

Escritura y autocuidado


ESCRIBIR

Taller online con una duración de 6 semanas. Es para ti si te gusta escribir pero nunca encuentras el momento para hacerlo. A lo largo del taller conectaremos con tus motivos y recursos para instaurar o recuperar el hábito de la escritura, llenar cuadernos, contar tu propia historia.

yeshi-kangrang-296068

El taller se desarrollará en un aula virtual, en el que tendrás acceso a todos los materiales y en el que recibirás los comentarios a tus textos. Tendremos también un espacio compartido para el intercambio grupal. Cuando terminemos te llevarás una mochila con ejercicios y lecturas para que sigas escribiendo.

Si acabas de llegar a Narrativas y otras lunas, éste es un buen taller para comenzar.

Taller Escribir


CONTAR TU PROPIA HISTORIA

Taller de escritura autobiográfica online con una duración de 12 semanas para personas que quieran ordenar o escribir su historia de vida, utilizando los fundamentos de las prácticas narrativas y la escritura autobiográfica.

Todas las personas tenemos una historia única que contar y los recursos para hacerlo. Ordenar y contar tu  propia historia te permite conocerte mejor, encontrar las voces críticas, conocer tus fortalezas; detectar el origen de las narrativas que te gustaría cambiar. Contar tu propia historia puede ayudarte a mejorar la comunicación contigo y con otras personas; a narrar tu trayectoria personal o profesional y a desarrollar un proyecto de escritura.

matthew-wiebe_2

Durante 12 semanas haremos un viaje desde nuestro interior a las personas y paisajes que nos rodean; desde el presente y lo pasado, hasta el porvenir. Nuestro recorrido no será lineal; nos moveremos creando espirales que nos permitirán salir de los círculos de pensamiento en los que nos enredamos cada día, para dibujar y habitar nuevos márgenes. Exploraremos nuestras identidades, las historias que otras personas nos han contado sobre ellas y las que sentimos que nos pertenecen.

Porque somos en comunidad, visitaremos los territorios físicos y sociales que ahora habitamos, para fortalecer los espacios colectivos que sostienen nuestras resistencias cotidianas. Para que nuestras raíces sean, de verdad, propias y sólidas pero también áreas, ligeras, móviles, compartidas.

Un viaja para desconocerte, contar tu propia historia, rehabitarte y habitar el mundo.

Taller Contar tu propia historia


ESCRIBIR DESDE TERRENO

Taller online con una duración de 8 semanas que te ofrece herramientas para escribir tus experiencias en terreno o transmitir la realidad social del día a día, compartirlas  con tus redes familiares o sociales y tener en cuenta los principios básicos de la comunicación para el cambio social. Contenidos revisados y ampliados.

Si trabajas en cooperación o acción humanitaria, seguramente tengas poco tiempo y muchas cosas que contar. Es posible que dediques muchas horas a escribir informes, y muy poca energía a escribir lo que te sucede cada día, aunque muchas veces piensas en hacerlo; en escribir sobre las personas con las que te relacionas, lo que aprendes, lo que te cuestionas. Este taller también puede ayudarte si trabajas en una entidad social y quieres mejorar tu escritura para comunicar mejor las actividades de la organización, escribir artículos, publicar en redes sociales, aumentar el impacto de tus narraciones.

Narrativasyotraslunas_mapa

Taller Escribir desde terreno


TÉCNICAS NARRATIVAS

Taller online con una duración de 12 semanas.

Las prácticas narrativas son todas aquellas que consideran a las personas como expertas en sus propias vidas. Las prácticas narrativas asumen que las personas tenemos  habilidades, capacidades, creencias, convicciones… que nos ayudan a reducir la influencia de las dificultades a las que, inevitablemente, nos enfrentamos a lo largo de nuestras vidas.

La palabra “narrativa” se refiere a que ponemos el énfasis en nuestras historias de vida y a cómo la forma en nos contamos esas historias, las reconstruimos o reescribimos, puede marcar una diferencia en nuestras vidas.

Las prácticas narrativas abarcan diferentes maneras de entender nuestras historias de vida y devolvernos la autoría de las mismas, la capacidad de reescribir nuestra propia historia en colaboración con nuestras comunidades, de las que son inseparables. El enfoque narrativo tiene en cuenta los acontecimientos vividos, el contexto, las creencias de cada persona.

Dirigido a Profesionales del ámbito psicosocial que quieran conocer las técnicas narrativas para la práctica individual o colectiva.

Taller Técnicas narrativas


vincent-giersch-100507-unsplash

Otros talleres que ya tienen fecha de inicio en octubre:

… y lo que vaya llegando por el camino 🙂 Gracias por estar al otro lado.

¿Dudas? Pregúntame lo que quieras: CONTACTO

¡Hasta pronto!

 

Escribir en verano

Cuando era una niña, me encantaban los cuadernos de vacaciones. Recuerdo ir al colegio cuando ya habían terminado las clases para recogerlos. Me costaba mucho hojear solo la primera unidad, pero quería descubrirlos poco a poco, cada semana. La oportunidad para aprender e investigar a mi ritmo, con ejercicios mucho más lúdicos y experimentales que los que teníamos en las clases.

En verano, normalmente, tenemos más tiempo para conectar con nuestros deseos, compartir con otras personas, experimentar cosas nuevas. Por eso el año pasado lancé por primera vez el taller online Escribir en verano; tuvo buena acogida, y fue una experiencia muy enriquecedora para mí.

Este manual es el resultado de ese taller, de mi amor por los cuadernos de vacaciones; de lo que he aprendido en este tiempo con Narrativas y otras lunas, preparando y tutorizando talleres pero, sobre todo, hablando con la gente que los ha hecho.

12 propuestas de escritura, una para cada semana. Está diseñado para ayudarte a iniciar o mantener el hábito de la escritura. No puedo garantizarte que vayas a seguir escribiendo cuando lo termines, porque eso no depende de mí. Pero me atrevo a asegurarte que, si haces todos los ejercicios que te propongo, conseguirás disfrutar de la escritura, y encontrarás muchos hilos de los que tirar para contar tu propia historia.

Índice_1Indice_2

En este enlace ESCRIBIR EN VERANO puedes encargar tu copia impresa hasta el 17 22 de junio (ampliado), o adquirir la versión digital en cualquier momento.

Si decides leerlo espero que lo disfrutes, que escribas mucho. Y que me lo cuentes después, para que podamos saborear el verano hasta que vuelva el tiempo de las hojas secas, del frío y las castañas.

Estaciones_postal2-1

Ilustración de Mery Mountain

ACTUALIZACIÓN: Obradoiro-presentación na Lila de Lilith (Santiago de Compostela) o 28 de xuño

Cartaz_Lila

 

 

Repensar la muerte para celebrar la vida

Del 19 al 24 de abril tuve la suerte de acompañar a Silvia Melero, que presentó Luto en Colores en diferentes lugares de Galicia. Hace un par de años, antes de conocerla personalmente, leí por primera vez esta carta que escribió a su hermana:

Estas letras van firmadas, claro. Nacen desde una vivencia personal, única, propia del ser que somos cada cual. Al mío le tocó perder a su hermana en 2014. Mi hermana, tras luchar mucho contra un problema de salud mental, decidió irse. Decidió descansar, parar, pasar a otra cosa. Se tomó pastillas. Se ‘quitó la vida’. Se ‘suicidó’. No me gusta la palabra, quizá por todo el tabú social y mediático que la acompaña. Quizá porque simplifica, reduce injustamente la imagen de una persona a ese hecho final. Mi hermana se llamaba, se llama, Esther. Ayudó a muchos peques con dificultades porque trabajó mucho tiempo como psicóloga infantil. A ella le debo entender un poco mejor la complejidad del cerebro humano, entre otras muchas cosas.

Silvia Melero

De ella me llamaron la atención dos cosas, además de la belleza con la que está escrita: la capacidad de Silvia para respetar la decisión del Esther, y para rescatar todo los momentos vividos con su hermana; recuperar y celebrar la vida, para que la muerte no se lo llevara todo. Ella siempre dice que hay que atravesar el dolor; que es la única forma de crear belleza después de una pérdida, después de cualquier suceso que nos daña y nos tambalea. Aunque la respuesta más rápida, y la más aplaudida por la sociedad, es huir de él.

20180420_140121

Los encuentros de Luto en Colores están muy cerca de la muerte, y de la vida. Durante las jornadas y las charlas, muchas personas cuentan sus experiencias. Sentimos sus pérdidas, nos hablan de la culpa y de la tristeza; y recordamos, también, las nuestras, haciéndolas presentes. Poder hablar de ellas, incluso de lo inevitable de nuestra propia muerte, de la impermanencia, alivia y cura.

Luto en Colores crea un espacio, inexistente en lo cotidiano, para expresar estas emociones. Para nombrar a nuestros muertos; porque, como nos recuerda Silvia, la sociedad nos permite mencionarlos en las conversaciones durante un período de tiempo. Después nos instan a pasar página, continuar avanzando, no incomodar  a otras personas con nuestro dolor, nuestra tristeza. Y acabamos, a veces, hablando de los muertos sólo con los muertos; con sus fotografías, sus recorridos cotidianos, sus prendas de ropa, los objetos que quedaron perdidos en los bolsillos de sus abrigos.

En el tiempo que estuvimos juntas recorriendo Galicia Silvia y yo hablamos mucho; de la vida, de nuestros temores y deseos. Del deseo de las mujeres, algo que tampoco cabe en ningún sitio y sobre lo que me gustaría, también, hablar en otro artículo. Llegamos a San Andrés de Teixido, y agradecimos; fuimos hasta Herbeira, tan cerca de las nubes, y dejamos que el viento limpiara.  Intercambiamos la memoria de nuestras pérdidas y al hacerlo, convertimos las ausencias en presencias compartidas. Igual que sucede en los encuentros de Luto en Colores.

IMG-20180423-WA0033

 

Acercarnos a la muerte nos acerca, también, a la vida; nos recuerda qué es lo importante, que el futuro es incierto, que el amor siempre queda. Y crece. Después de cada charla, igual que me sucedió después de las jornadas, me sentí mucho más conectada con el presente, con la vida, más ligera. Pero fue una experiencia intensa y eché de menos tener unos días para descansar, colocar en el cuerpo lo vivido, escribir, tocar más a mis personas queridas.

Como dijo una mujer sabia en la charla de Pontevedra, la muerte (y la vida) necesitan tiempo; y tenemos cada vez menos. Poco tiempo para estar, para prepararnos, despedirnos, atravesar y nombrar el dolor. Me acordé, enseguida, de este fragmento de Momo. Y, a pesar de que he leído el libro muchas, muchas veces, quiero hacerlo de nuevo. Frente a los hombres grises, el tiempo de vida, consciente y compartido. Que sea, siempre, nuestro horizonte; aunque haya tantas tareas, algunas ineludibles, que nos impiden disfrutarlo.

20180422_181924

En los encuentros nos acompañó, también, La vida de Sira. Podéis conocerla en este cuento escrito por Silvia; está disponible en las librerías por las que pasamos  y en el enlace.

31131359_10213245521025207_8114562073488392626_n

Imagen de Thais Núñez y Tamara Vázquez (¡gracias!)

Y esto es todo, por ahora. Empecé con una carta, y termino con otra: la que Begoña Caamaño escribió a Uxía, siempre presente y siempre tan generosa, cuando supo que su muerte era inminente.

Eu levo xa tanto vivido, tanto aprendido, tanto amado e tanto amor recibido que non podo dicir que a miña morte sexa inxusta. Indesexada si, como todas…que me encantaría vivir outros 47 anos, tamén. Sempre temos apego a vida, sobre todo porque sabemos que, pese aos seus mil amargores, a vida compensa.

“Ter tido unha vida tan boa, tan rica, tan chea en coñecementos, curiosidades e, sobre todo afectos, é un regalo. Ter medo á morte cando a vida foi tan rica e intensa é normal, pero morrer tras unha vida así é, en realidade, unha sorte”..

Pero Uxi, non vou mentir dicindo que por veces non teña medo e rabia, pero é máis pola incerteza que pola morte en si mesma.

Putada, o que se di unha putada grande e real sería ter vivido unha vida de merda, estar dende os 6 anos furgando na basura dos vertedoiros de Antanaribo, ou dende os 8 turrando dunha vagoneta de carbón en Bolivia, ou dende os 11 pechada nun burdel de Bankog!. Ter unha vida tan miserable que che fai desexar a morte como un alivio.

 Iso é a gran putada…e hai millóns de persoas que sofren a vida, porque realmente a sofren, cada día. Ter tido unha vida tan boa, tan rica, tan chea en coñecementos, curiosidades e,sobre todo afectos, é un regalo. Ter medo á morte cando a vida foi tan rica e intensa é normal, pero morrer tras unha vida así é, en realidade, unha sorte…cánta xente morrería só por ter a metade do que eu tiven…

Begoña Caamaño

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fpermalink.php%3Fstory_fbid%3D1035098683313636%26id%3D542206639269512&width=500

Gracias a Silvia, que vino hasta aquí y lo llenó todo de luz. A los espacios que nos acogieron: Libraría Bahía de Foz, Livraría Suevia en Coruña, Escola de Pau (ACD Dorna) na Illa de Arousa, Espacio Arroelo en Pontevedra, Libraría Lila de Lilith en Santiago de Compostela. A las amigas y amigos que acogieron a Silvia como si fuera suya; ahora es nuestra. A quienes me acogieron a mí a mitad del camino; a todas las personas que se acercaron a los encuentros para escuchar y compartir sus experiencias.

IMG-20180422-WA0036

Artículos del blog relacionados:

 

Talleres de escritura y narrativas

Estoy haciendo una encuesta para diseñar nuevas actividades, y ya han llegado las primeras respuestas. Todas son muy enriquecedoras y sugerentes; estoy muy agradecida y ya voy recopiándolas, uniendo y amasando ideas.

Aparecen mucho el autocuidado y el autoconocimiento a través de la escritura; algo que está presente en todos los talleres, pero que tengo en cuenta para propuestas más específicas. Hay una tercera sugerencia que tiene mucho sentido: las herramientas literarias. Hace unos meses escribí un artículo en el que mencionaba este tema:

Muchas personas sentimos el deseo de escribir para expresarnos, ordenarnos, entendernos. Necesitamos darnos permiso para hacerlo, detectar los bloqueos, combatir las voces críticas y legitimar nuestra voz; contar nuestra propia historia. Tendremos que dominar la técnica si queremos publicar una obra literaria; pero, si escribimos para nosotras, es suficiente encontrar la forma de llegar a los nudos, desatarlos, echarlos a volar.

Las personas se apuntan a los talleres porque ya tienen una relación con la escritura. Lo que intentamos, entonces, es que se convierta en un hábito, mediante la conexión con las vivencias y recuerdos y, también, enfrentándonos al miedo y a todas esas voces interiores que nos dicen que no es importante, no merece la pena, no lo hacemos bien. Creo que, para escribir, hay que disfrutar haciéndolo y liberar el deseo. Después habrá tiempo para la técnica.

Ahora que ya llevamos unas cuantas ediciones, aparece en las personas que los han hecho y siguen escribiendo la curiosidad por las herramientas literarias : ¿Qué narrador utilizo? ¿Cómo puedo hacer que mi historia entretenga desde el primer momento? ¿Cómo puedo convertir esto en un relato? Si escribo sobre lo que siento o sobre lo que he vivido, ¿tengo que decir siempre la verdad?

jonathan-daniels-416787-unsplash

Pensando en esto, he recordado algo. En el año 2003 o 2004 yo ya tenía muchas ganas de irme de Madrid, y una firme voluntad de hacerlo. Acababa de terminar un contrato de trabajo. Pero me ofrecieron la posibilidad de impartir un taller de creación literaria en un centro de rehabilitación psicosocial. Quería que mi profesión estuviera relacionada con la literatura y la escritura, así que me quedé y, finalmente, hice tres talleres.

Fue una actividad que disfruté mucho; leíamos un texto, lo comentábamos, y cada persona escribía un pequeño relato a partir de recuerdos del pasado e impresiones del día a día. Ya entonces intuía que el hilo de la escritura estaba ahí.

Cuando empecé con Narrativas y otras lunas, quería acompañar a cada persona para que encontrara ese hilo; uniendo los saberes que he ido recogiendo de la escritura, pero también de la psicología y la narración; mi experiencia como lectora, mi amor por la literatura y mi propia historia de vida. Pero no me sentía legitimada para abordar los talleres desde lo literario. La de vueltas que he dado para volver a sentir que podía hacerlo.

En realidad no son vueltas, es el camino, y está bien; he empezado la casa por el lugar por el que me habría gustado hacerlo a mí, cuando empecé a escribir. Pero hay algo en este tema que me parece importante, que está muy presente estos días en los talleres y en las conversaciones con amigas; algo sobre lo que escribiré otro artículo: el síndrome de la impostora. ¿A que te suena?

No voy a sacar los galones. Pero quería contar por qué esta propuesta tiene mucho sentido para mí. Catorce años después, aquí está: herramientas para la creación literaria. Por supuesto, puedes usarlas para la escritura personal. Dos talleres de semanas cada uno, que pueden cursarse de forma independiente. Y otras propuestas para abril. Si me ayudas a seguir pensando, puedes conseguir un descuento del 10% para cualquier actividad de Narrativas y otras lunas durante 2018. Muchas gracias por tu tiempo 🙂

glen-carrie-513355-unsplash(1)

 

 

TALLERES DE ABRIL

CONTAR TU PROPIA HISTORIA

Taller de escritura autobiográfica online con una duración de 12 semanas para personas que quieran ordenar o escribir su historia de vida, utilizando los fundamentos de las prácticas narrativas y la escritura autobiográfica.

Todas las personas tenemos una historia única que contar y los recursos para hacerlo. Ordenar y contar tu  propia historia te permite conocerte mejor, encontrar las voces críticas, conocer tus fortalezas; detectar el origen de las narrativas que te gustaría cambiar. Contar tu propia historia puede ayudarte a mejorar la comunicación contigo y con otras personas; a narrar tu trayectoria personal o profesional y a desarrollar un proyecto de escritura.

matthew-wiebe_2

Durante 12 semanas haremos un viaje desde nuestro interior a las personas y paisajes que nos rodean; desde el presente y lo pasado, hasta el porvenir. Nuestro recorrido no será lineal; nos moveremos creando espirales que nos permitirán salir de los círculos de pensamiento en los que nos enredamos cada día, para dibujar y habitar nuevos márgenes. Exploraremos nuestras identidades, las historias que otras personas nos han contado sobre ellas y las que sentimos que nos pertenecen.

Porque somos en comunidad, visitaremos los territorios físicos y sociales que ahora habitamos, para fortalecer los espacios colectivos que sostienen nuestras resistencias cotidianas. Para que nuestras raíces sean, de verdad, propias y sólidas pero también áreas, ligeras, móviles, compartidas.

Un viaja para desconocerte, contar tu propia historia, rehabitarte y habitar el mundo.

CONTAR TU PROPIA HISTORIA

LA VOZ DE LAS MUJERES

Taller online de escritura y narrativas de 8 semanas de duración, dirigido a mujeres que quieran contar su propia historia y recuperar la autoría de sus vidas. Las practicas narrativas te permiten ordenar tus vivencias, conectar con tus fortalezas, contemplar nuevas perspectivas. Gracias a la escritura puedes disponer de la palabra; recuperar el poder de nombrar, ordenar y manejar lo que te sucede.

osa_johnson

El taller se construye con las experiencias y recursos de cada persona mediante diferentes propuestas de escritura, materiales teóricos y lecturas de referencia. Algunos ejercicios se desarrollarán en un espacio grupal y otros los revisaremos de forma individual. Cada persona elige en cada caso lo que quiere compartir y comunicar.

HERRAMIENTAS PARA LA CREACIÓN LITERARIA I

Taller online con una duración de 6 semanas. Creación de ambientes, técnicas de creatividad y desbloqueo; perspectiva, narrador y punto de vista; redacción y estilo. Trabajaremos con lecturas (muchas lecturas), teoría y una propuesta de escritura semanal.

annie-spratt-261998-unsplash

Para cualquier persona interesada en conocer las herramientas para la creación literaria, pero sobre todo para quienes ya han hecho un taller con Narrativas y otras lunas y quieren experimentar con la técnica.

El taller se desarrollará en un aula virtual, en el que tendrás acceso a todos los materiales y en el que recibirás los comentarios a tus textos. Tendremos también un espacio compartido para el intercambio grupal. Cuando terminemos te llevarás una mochila con ejercicios y lecturas para que sigas escribiendo.

ESCRIBIR

Taller online con una duración de 6 semanas. Es para ti si te gusta escribir pero nunca encuentras el momento para hacerlo. A lo largo del taller conectaremos con tus motivos y recursos para instaurar o recuperar el hábito de la escritura, llenar cuadernos, contar tu propia historia.

yeshi-kangrang-296068

El taller se desarrollará en un aula virtual, en el que tendrás acceso a todos los materiales y en el que recibirás los comentarios a tus textos. Tendremos también un espacio compartido para el intercambio grupal. Cuando terminemos te llevarás una mochila con ejercicios y lecturas para que sigas escribiendo.

Si acabas de llegar a Narrativas y otras lunas, éste es un buen taller para comenzar.

ESCRIBIR

 

Lo contrario de ser víctima

El movimiento #MeToo ha confirmado que narrar y compartir lo vivido aumenta la resilliencia; es decir, lo contrario de ser víctima. Ayuda a dar un sentido a la experiencia, a integrarla en la narrativa. Fortalece las estrategias para detectar, manejar e incluso evitar futuros avisos a nivel individual y social. Ha creado un espacio emocional, físico y colectivo en el que expresar la verdad, reconocer el daño, aliviar el sufrimiento.

En las últimas semanas he leído artículos aparentemente bien argumentados afirmando que movimientos como éste o convocatorias como la del 8M victimizan. Siempre me queda la duda de si quien así opina lo hace sólo desde el desconocimiento, si son conscientes del daño que pueden infringir a las mujeres que han sufrido cualquier tipo de violencia o abuso. Un porcentaje altísimo de la población.

Hay temas que atañen al bienestar de quienes han luchado y luchan por integrar sucesos traumáticos, por recuperar el sentido y la autoría de sus historias de vida.  Y, con ellas, profesionales investigando durante años, recogiendo saberes, hilvanándolos para suturar sus heridas y promover su resiliencia. Nuestra resiliencia, porque casi nunca estamos  libres de daño.

AD04472

Como nos recuerda Alice Miller, a la que conocí leyendo a Erika Irusta, el cuerpo nunca miente; todo lo que vivimos se queda grabado en él. La curación nunca puede pasar por negar las heridas; siempre reconocerlas, aceptarlas, integrarlas. Por eso me produjo mucho dolor leer este artículo, que forma parte del manifiesto de algunas mujeres contra el movimiento #MeToo:

Si me hubiera visto forzada brutalmente a mantener una relación sexual con un agresor o varios agresores, no habría opuesto resistencia, pensando en que la satisfacción del impulso aplacaría el instinto violento. Por más repugnancia que sintiera, o miedo a otro tipo de violencia —la amenaza de un arma—, me atrevo a pensar que habría aceptado que mi cuerpo se sometiera, consciente de que mi espíritu seguiría siendo independiente, que mantendría su integridad y me ayudaría a relativizar la posesión de mi cuerpo. ¿Acaso no es el mismo tipo de protección mental al que recurren las prostitutas, que no escogen a sus clientes?

Siempre se puede disfrutar de una violación”. Enthoven recordó que, en efecto, “técnicamente, se puede experimentar un orgasmo durante una violación, lo cual no significa que la víctima dé su consentimiento”, y que es un error ocultar esa realidad, porque el trauma puede agravarse por el sentimiento de culpa. También dio la razón a otra frase de Lahaie: que “el cuerpo y el espíritu no siempre coinciden”. Dicen que es frecuente que las víctimas de violación tarden en denunciar la agresión por vergüenza. Esta disociación podría ayudarlas a superarla.

Catherine Millet https://elpais.com/elpais/2018/02/06/opinion/1517922099_385720.html

Maquetaci—n 1

Ninguna mujer que haya sufrido una agresión sexual diría que técnicamente se puede tener un orgasmo. También es perversa la postura que defiende la autora; que se pueden tener relaciones sexuales de las que una está totalmente ausente, y que la desconexión del cuerpo puede ser un mecanismo de protección. Claro que puede suceder la disociación, pero no puede esgrimirse nunca como algo deseable; son muchas las razones; Si disocias después de una agresión, ¿cómo puedes volver a conectar con tu cuerpo para volver a disfrutar de todo el placer que encierra?

Eve Ensler cuenta en esta charla TED el camino inverso, el que la llevó a estar en su cuerpo. Tarea dificil e imprescindible. Una vez más, en lo personal y en lo colectivo; para que no tengamos que recorrer, una y otra vez, los mismos caminos de sufrimiento. Así que me quedo con las voces que nos quieren unidas, fuertes; nunca víctimas ni sumisas.

 

¿Cuántas heridas secretas nos acompañan? Aunque no siempre son experiencias traumáticas, a veces vienen con nosotras simplemente como parte de la experiencia de ser mujer. Si conseguimos darles una dimensión social, es decir, política, si conseguimos convertirlas en experiencias que se pueden procesar juntas en espacios colectivos podemos zafarnos de tener que arrastrarlas como un peso. Para eso también sirven los colectivos feministas. Sin embargo, a veces las tonalidades de la culpa son infinitas, y encima hay que lidiar con esa culpa en soledad, porque en ocasiones también callamos para no hacer sufrir a los que queremos, por sentido de la responsabilidad hacia el entorno, porque así nos han educado. Contradicciones: a veces dolería más contarlo por las consecuencias sociales que lo que duele el hecho en sí. Y bueno, no siempre somos heroínas. Tampoco víctimas: reconocer las agresiones no nos deja impotentes. Es un acto de afirmación. En la medida que más y más mujeres nos atrevamos a explicar lo que nos ha sucedido será más difícil cuestionar la realidad. Hablar es conjurar la culpa, es estampar la violencia sufrida en la arena social.
ANA-MENDIETA_05
NOTA: Imágenes de Ana Mendieta y su obra. Si no la conoces, echa un vistazo a internet y a tu biblioteca. Merece la pena 🙂

La voz de las mujeres (Pontevedra)

El martes comenzamos el taller La voz de las mujeres en la librería Paz de Pontenvedra. Es la primera vez que tengo un grupo regular, y es una alegría empezar un taller sabiendo que volveremos a encontrarnos en una semana; con tiempo para sembrar preguntas y recoger historias pequeñas, humanas, cotidianas. No tener que comprimirlo todo y despedirnos a finalizar. Reivindicar la lentitud, el asombro, la palabra. Rodeadas de libros por todas partes, menos por una escalera que durante 2 horas nos une y nos separa del resto del mundo.

Quiero más, muchas más tardes así.

Las historias y la muerte

Ver que tu vida es una historia mientras estás ahí en medio viviéndola puede ayudarte a vivirla bien. Sin embargo, no conviene creer que sabes cómo te irá, o cómo acabará. Eso sólo debe saberse cuando ha terminado.

E incluso cuando ha terminado, incluso cuando se trata de la vida de otra persona, de alguien que vivió hace cien años y cuya historia he oído una y otra vez, mientras la oigo espero y temo como si no supiera cómo va a terminar; por eso vivo la historia y la historia vive en mí. Es la mejor manera que conozco de tratar con la muerte. Las historias son aquello a lo que la muerte cree que pone un final. No puede comprender que son las historias las que le ponen un final a ella, aunque no acaben con ella.

Texto: Ursula K. Le Guin
Imagen: Maruja Mallo

Muchas gracias a la personita linda que me regaló este texto 🙂