Lo contrario de ser víctima

El movimiento #MeToo ha confirmado que narrar y compartir lo vivido aumenta la resilliencia; es decir, lo contrario de ser víctima. Ayuda a dar un sentido a la experiencia, a integrarla en la narrativa. Fortalece las estrategias para detectar, manejar e incluso evitar futuros avisos a nivel individual y social. Ha creado un espacio emocional, físico y colectivo en el que expresar la verdad, reconocer el daño, aliviar el sufrimiento.

En las últimas semanas he leído artículos aparentemente bien argumentados afirmando que movimientos como éste o convocatorias como la del 8M victimizan. Siempre me queda la duda de si quien así opina lo hace sólo desde el desconocimiento, si son conscientes del daño que pueden infringir a las mujeres que han sufrido cualquier tipo de violencia o abuso. Un porcentaje altísimo de la población.

Hay temas que atañen al bienestar de quienes han luchado y luchan por integrar sucesos traumáticos, por recuperar el sentido y la autoría de sus historias de vida.  Y, con ellas, profesionales investigando durante años, recogiendo saberes, hilvanándolos para suturar sus heridas y promover su resiliencia. Nuestra resiliencia, porque casi nunca estamos  libres de daño.

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Como nos recuerda Alice Miller, a la que conocí leyendo a Erika Irusta, el cuerpo nunca miente; todo lo que vivimos se queda grabado en él. La curación nunca puede pasar por negar las heridas; siempre reconocerlas, aceptarlas, integrarlas. Por eso me produjo mucho dolor leer este artículo, que forma parte del manifiesto de algunas mujeres contra el movimiento #MeToo:

Si me hubiera visto forzada brutalmente a mantener una relación sexual con un agresor o varios agresores, no habría opuesto resistencia, pensando en que la satisfacción del impulso aplacaría el instinto violento. Por más repugnancia que sintiera, o miedo a otro tipo de violencia —la amenaza de un arma—, me atrevo a pensar que habría aceptado que mi cuerpo se sometiera, consciente de que mi espíritu seguiría siendo independiente, que mantendría su integridad y me ayudaría a relativizar la posesión de mi cuerpo. ¿Acaso no es el mismo tipo de protección mental al que recurren las prostitutas, que no escogen a sus clientes?

Siempre se puede disfrutar de una violación”. Enthoven recordó que, en efecto, “técnicamente, se puede experimentar un orgasmo durante una violación, lo cual no significa que la víctima dé su consentimiento”, y que es un error ocultar esa realidad, porque el trauma puede agravarse por el sentimiento de culpa. También dio la razón a otra frase de Lahaie: que “el cuerpo y el espíritu no siempre coinciden”. Dicen que es frecuente que las víctimas de violación tarden en denunciar la agresión por vergüenza. Esta disociación podría ayudarlas a superarla.

Catherine Millet https://elpais.com/elpais/2018/02/06/opinion/1517922099_385720.html

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Ninguna mujer que haya sufrido una agresión sexual diría que técnicamente se puede tener un orgasmo. También es perversa la postura que defiende la autora; que se pueden tener relaciones sexuales de las que una está totalmente ausente, y que la desconexión del cuerpo puede ser un mecanismo de protección. Claro que puede suceder la disociación, pero no puede esgrimirse nunca como algo deseable; son muchas las razones; Si disocias después de una agresión, ¿cómo puedes volver a conectar con tu cuerpo para volver a disfrutar de todo el placer que encierra?

Eve Ensler cuenta en esta charla TED el camino inverso, el que la llevó a estar en su cuerpo. Tarea dificil e imprescindible. Una vez más, en lo personal y en lo colectivo; para que no tengamos que recorrer, una y otra vez, los mismos caminos de sufrimiento. Así que me quedo con las voces que nos quieren unidas, fuertes; nunca víctimas ni sumisas.

 

¿Cuántas heridas secretas nos acompañan? Aunque no siempre son experiencias traumáticas, a veces vienen con nosotras simplemente como parte de la experiencia de ser mujer. Si conseguimos darles una dimensión social, es decir, política, si conseguimos convertirlas en experiencias que se pueden procesar juntas en espacios colectivos podemos zafarnos de tener que arrastrarlas como un peso. Para eso también sirven los colectivos feministas. Sin embargo, a veces las tonalidades de la culpa son infinitas, y encima hay que lidiar con esa culpa en soledad, porque en ocasiones también callamos para no hacer sufrir a los que queremos, por sentido de la responsabilidad hacia el entorno, porque así nos han educado. Contradicciones: a veces dolería más contarlo por las consecuencias sociales que lo que duele el hecho en sí. Y bueno, no siempre somos heroínas. Tampoco víctimas: reconocer las agresiones no nos deja impotentes. Es un acto de afirmación. En la medida que más y más mujeres nos atrevamos a explicar lo que nos ha sucedido será más difícil cuestionar la realidad. Hablar es conjurar la culpa, es estampar la violencia sufrida en la arena social.
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NOTA: Imágenes de Ana Mendieta y su obra. Si no la conoces, echa un vistazo a internet y a tu biblioteca. Merece la pena 🙂

¿Un taller para mujeres?

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Rupi Kaur, Otras maneras de ussar la boca

Hace unos meses descubrí este artículo de Silvia López, y con él a Rupi Kaur. Leer sus poemas fue una revolución, porque me di cuenta de que muchas de las experiencias que yo había vivido eran universales. Son cosas que sabes, pero que no confirmas hasta que no las ves escritas: todas las mujeres hemos sufrido algún tipo de abuso verbal y/o físico; todas hemos sentido alguna vez que para ser escuchadas teníamos que alzar la voz, porque nos mandaron callar.

El tiempo en espiral

¡Feliz no cumpleaños! Pide un deseo. Si por ventura no tienes prisa, acompáñanos. El Col.lectiu Öbertament nos propone un viaje. Prepara una maleta pequeña con un cuaderno, lápices de colores y tijeras. Con ellas recortarás los trazos, trozos y trizas que compondrán tu silueta. Puedes llevar una tienda de campaña en la que, algunos días, dormirán sólo tus sueños. Otros deberás correr más rápido que tu sombra. Si te cruzas con la Saltamorts, dale una pequeña ventaja. Vuelve unos pasos atrás y después coge carrerilla hasta alcanzar al Truequemans; te dará lo que pidas. O no.

Pase lo que pase, nunca bajes los brazos. Ni siquiera cuando creas que te has cansado de luchar. Porque justo en ese instante el viento los convertirá en aspas de molino con las que combatirás casi todas las injusticias. Si aun así llegara la tristeza no desperdicies ni una sola de tus lágrimas: recógelas y, a la luz de la luna, siembra tus últimos anhelos y riégalos con ellas; crecerán mientras duermes y despertarás al alba con el canto alegre del Boinavida.

Cuando tengas dudas, olvida todo lo que sabes. Vuelve a cerrar los ojos, escucha y espera. Vuelve a buscar en el fondo de tu equipaje y encontrarás este mapa, esbozado por el Col.lectiu Öbetament. Ellas y ellos han recorrido bosque y orillas para recoger los múltiples yoes que componen su bestiario, con la esperanza de que nos anime a describir y descubrir el nuestro.

Antes de partir: regala tu reloj. Sus esferas redondas de agujaas cautivas nos dan la falsa ilusión de que las horas se repiten una y otra vez; ninguna es, sin embargo, igual a la anterior ni a la que vendrá después. Nada permanece ni es inmutable. Si los relojes fueran exactos sus agujas dibujarían espirales, y nos daría una idea miucho más cercana a lo que es, en realidad, el tiempo de vida humana. Porque no siempre crecemos, ni evolucionamos, ni somos personas mejores o más sabias. A menudo tropezamos, nos equivocamos, retrocedemos. Pero jamás abandonamos la lucha. Bienvenidas y bienvenidos a nuestras multipolaridades y a nuestro tiempo en espiral.

Texto publicado en la Agenda-Cuaderno 2016 del Col.lectiu Öbertament en septiembre de 2015, donde podrás conocer  la Saltamorts, el Truequemans, el Boinavida y otros personajes creados para la agenda gracias a la suma de muchas locuras. Siempre agradecida por la oportunidad de trabajar y aprender con este maravillos equipo. ¡Gracias!

Locuras saludables II: historia (incompleta) de un sueño

Hay que enloquecer ya, que luego será tarde3
Fuente: http://neorrabioso.blogspot.com.es/2014/01/blog-post_27.html

A Salva Muñoz le diagnosticaron un trastorno bipolar, pero él se consideraba multipolar: una persona con múltiples yoes, inquietudes, deseos. Como tú o como yo. Allá por 2005, Salva soñaba que el agua recorría las estancias del hospital de Gandía, como si fuera un elemento más de su arquitectura. Quizá para seguir escuchando el mar desde las habitaciones; quizá sólo para olvidar que los pasillos de los hospitales tienen demasiadas esquinas.

Salva también soñó un espacio por y para las personas diagnosticadas de una enfermedad mental: “nada de nosotros sin nosotros”. Diez años después ese espacio es la Casa de la Natura, habitado durante el día por las locuras creativas y saludables del Col.lectiu Öbertament, que nació gracias a las utopías de Salva y crece cada día con el entusiasmo de muchas personas.

El Col.lectiu es una asociación sin ánimo de lucro integrada por personas creativas afectadas por una enfermedad mental que utilizan el arte y la creatividad como una forma de expresión, comunicación y acción social. Cuentan con el soporte de una red de profesionales que acompañan, pero no interfieren. Entre todas y todos han creado una red de apoyo mutuo que acoge, potencia capacidades y deconstruye los discursos dominantes en torno a la enfermedad mental. No conozco todos los detalles del camino, pero lo imagino largo y arduo.

El pasado 17 de abril dinamicé  el taller de creatividad y narrativas Contar con el Col.lectiuy así conocí la historia de Salva. A él, como a todas las personas que estábamos allí, le espantaba la facilidad con que este mundo nos clasifica y nos reduce a etiquetas.

Al empezar la sesión de la tarde me preguntaron por las herramientas básicas para contar tu propia historia. Contesté que la idea central de este proyecto es que cada persona tiene una forma única, y muy valiosa, de ver el mundo. Así, lo más importante para escribir, o para cualquier otra tarea creativa, es ser capaz de expresarse con libertad. Para hacerlo hay que aprender a quererse y aceptarse, encontrar y valorar aquello que nos hace personas únicas. Por eso para escribir un poema, un relato o el laberinto de nuestras emociones, la mejor receta es escribir lo que de verdad sentimos o percibimos, sin pensar demasiado. Después habrá tiempo para la técnica y las correcciones.

A continuación alguien habló de la tiranía de la normalidad, con ejemplos sobre cómo tenemos recursos para expresar y desarrollar nuestra singularidad y, sin embargo, las personas tendemos a ser cada vez más homogéneas. Así, reinvindicamos sociedades multipolares, donde la diferencia dé paso a la diversidad; donde cada persona pueda ser y expresar lo que es, lo mejor que puede llegar a ser, sin barreras físicas ni mentales.

El resumen de (casi) todas las dinámicas que hicimos durante el taller estará disponible muy pronto en este enlace: https://narrativasyotraslunas.com/portfolio/taller-de-creatividad-y-narrativas-col-lectiu-obertament/.

Öbertament

En memoria de Salva Muñoz, con todo mi cariño y agradecimiento hacia el Col.lectiu por contagiarme sus locuras saludables. Si pasáis por Gandía y no tenéis prisa, quizá tengáis la suerte de conocerlos.

Locuras saludables

Col.lectiu abril 2015

Hoy empiezo a redactar las conclusiones del taller de creatividad y narrativas Contar con el Col.lectiu Öbertament que tuvo lugar el pasado 17 de abril en Gandía. Aprendí, entre otras cosas, que no importa el idioma que hablemos o lo diferentes que seamos: nos entendemos a través del respeto y la verdadera escucha.

Durante la mañana hablamos de lo importantes que las historias son en nuestras vidas. Tratamos de imaginarnos cómo fue la primera vez que una persona sintió la necesidad de contarle algo a otra, allá por los tiempos de las cavernas. Después reconstruimos la historia del Col.lectiu Öbertament, que nació de un sueño y una esperanza. Creatividad, entusiasmo, apoyo mutuo y, como en todo lo humano, momentos difíciles. Como anticipo de la crónica comparto sus palabras:

“Es la sociedad la que está enferma por no valorar la diversidad

de nuestras capacidades”.

Y las primeras líneas de la agenda creativa que editan cada año, Bogeries saludables (locuras saludables) :

La bogeria és una atrevida forma de reivindicar la utopia. És un hàbit saludable, que malauradament no ens prescriurà cap metge excepte algun professional atípic que se n’ix de la cistella. I és que no és cert, posem per cas, que lámor mateix no és més que una bogeria saludable, meravellosa? No tenim tots alguna bogeria pendent que no vam cometre quan van tindre lóportunitat? És que la freda ráo, l’avinagrada seriositat i la rígida planificació de les nostres vides les fan més felices?

 La locura es una forma atrevida de reivindicar la utopía. Es un hábito saludable, que desgraciadamente no nos prescribirá ningún médico salvo algún profesional atípico que se sale de la cesta. ¿Y es que no es cierto, por ejemplo, que el amor mismo no es más que una locura saludable, maravillosa? ¿No tenemos todos alguna locura pendiente que no cometimos cuando tuvimos la oportunidad? ¿Es que la fría razón, la avinagrada seriedad y la rígida planificación de nuestras vidas las hacen más felices?

CometaLidiaLuna

Próximamente más locuras saludables en sus pantallas.