Escritura autobiográfica: vivir para contarnos

«Creo que la pasión de contar es inherente a la naturaleza humana. Que contar es volver a vivir, pero poniéndose a salvo del desorden propio de la vida. Y que, en el fondo, la verdadera vida no es tanto la que únicamente se vive, sino aquella que al tiempo de vivirse se puee contar, o que se vive contándola. Como si vivir verdaderamente sólo fuera estar contándonos algo. Darnos el don de una historia.

Gustavo Martín Garzo, El hilo azul

1. El deseo de contar nuestra propia historia
2. Mi propia historia
3. ¿Para qué sirve?
4. ¿Por dónde empiezo?
5. Recomendaciones para el viaje
6. Qué ofrezco en Narrativas y otras lunas

EL DESEO DE CONTAR NUESTRA PROPIA HISTORIA

IMAGINACIÓN, MEMORIA, ORALIDAD

Todas las personas tenemos una historia que contar y los recursos básicos para hacerlo: imaginación, memoria, oralidad. Si estás leyendo este artículo es posible que sientas el deseo de ordenar o narrar tu propia historia de vida para entenderla o para dejar atrás lo que sientes que ya no eres y, a partir de ahí, seguir escribiendo nuevas páginas. Ordenar para integrar y proyectarte en el futuro.

Quizá te estés planteando compartirla con las personas a las que quieres para que comprendan un poco mejor quién eres, de dónde vienes; o para que puedan conocer y sanar una parte de la historia familiar.

Siarhei Plashchynski

LA BENDITA MANÍA DE CONTAR*

Nos contamos nuestra historia todo el tiempo a nosotras y a nosotras mismos, y compartimos una parte de esa historia con otras personas de forma más o menos consciente y elaborada en las conversaciones cotidianas, en las redes sociales, cuando comenzamos a tejer intimidad.

Somos narradoras y narradores natos; debería ser fácil escribir nuestra propia historia. Y sin embargo, cuando empezamos aparece el miedo. A que lo que quieres narrar, esa historia que late fuerte y pide ser contada, en realidad no sea tan importante, que no sea original o relevante. A que otras personas te juzguen; incluso si decides escribir solo para ti, sientes su mirada por encima de tu hombro. Te preocupa exponerte demasiado, ser transparente, que alguien utilice la información en contra tuya.

*Título de un libro de Gabriel García Márquez

EL MIEDO Y EL DESEO

Te asusta visitar lugares oscuros que han permanecido ocultos y tapados durante mucho tiempo; perderte en ellos y no encontrar nunca más el camino de vuelta a casa. O abrir la mazmorra de los monstruos que habías conseguido encerrar en el rincón más profundo de tu mente.

El deseo y el miedo son dos emociones que nos impulsan, nos movilizan y nos bloquean; la forma de relacionarnos con ellas, los recursos que tengamos para potenciar el deseo y escuchar al miedo, nos ayudarán a conseguir lo que queremos.

El miedo, a su manera, nos cuida y nos protege; enciende una alarma para que sepamos que nos aproximamos a lugares en los que nunca antes hemos estado, o a las estancias cuyas puertas sellamos hace mucho tiempo.

El deseo nos impulsa a conocer, desenredar, leer el pasado por última vez para seguir escribiendo el futuro; para no seguir escuchando los rugidos del monstruo mientras dormimos.

CONTRA EL BLOQUEO

Te propongo que reconozcas y aceptes el miedo, te apoyes en el deseo y des el primer paso. No suelo hacer afirmaciones categóricas y, sin embargo, me atrevo a decirte que merece la pena ir un poco más allá y empezar a contar tu propia historia. Mi experiencia escuchando historias de vida, acompañando a otras personas para que puedan encontrar los hilos de la memoria e hilvanar con ellos sus vivencias, me ha enseñado que todas las personas tenemos una capacidad inmensa para la resiliencia. Sabemos hasta dónde podemos y queremos llegar, y hasta dónde no.

También te animo a identificar tus ritmos, tus necesidades, tu deseo y tus temores; cambiar el miedo a lo desconocido por un mapa del castillo. Saber, conocer, siempre trae calma. De la calma pueden nacer emociones nuevas, como la ilusión de intentar construir un futuro diferente.

UNA HISTORIA UNIVERSAL

Mutiara Zoo

Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota. 

Chimamanda Adichie, El peligro de la historia única (TED)

Por último, aunque cada experiencia es única, siempre hay algo de universal en nuestras vivencias. Leer y escuchar a otras personas que han pasado por una situación similar a la nuestra, que encontraron la forma de sobrevivir al dolor y a las dificultades, puede ayudarnos a sentir que también podemos hacerlo. Incluso a nombrar y legitimar lo que nos sucede.

Así que ten en cuenta que si decides compartir una parte de tu trayectoria vital (seguramente necesites antes un largo viaje de reflexión y edición) es probable que sea importante y valiosa para otras personas.

MI PROPIA HISTORIA

Mujer sentada sonriendo detrás del dibujo de un faro
Imagen tomada por La Platanera

Mi nombre es Lidia Luna. De profesión soy psicóloga; de vocación escuchadora y contadora de historias, dos cosas que considero imposible separar.  Me gusta tener los pies en el mar, subir y bajar montañas, caminar sin rumbo fijo y conversar con quienes saben escuchar. Me cuesta hablar de mí en público, quedarme callada cuando no entiendo algo y acatar la autoridad impuesta. 

Trabajé durante muchos años en el ámbito de la salud mental, en cooperación y en derechos humanos (lo cuento aquí). En 2014 comencé a imaginar un proyecto de autoempleo que fuera coherente con mi forma de entender el mundo, en el que pudiera sumar mi experiencia profesional y todo lo que me gusta o siento que sé hacer bien: leer, escribir, contar. Escuchar las historias de vida de otras personas y acompañarlas para que pudieran contárselas de forma que en ellas estuvieran presentes no solo sus heridas y sus daños, sino también sus fortalezas; recuperar la memoria comunitaria; reconstruir la narrativa de una persona, un lugar o un colectivo; tener en cuenta las redes de afectos que sostenemos y nos sostienen, todo aquello de lo que formamos parte y que nos ayuda a dar sentido, o aceptar que a veces no lo encontramos.

Para lograrlo, fui buscando la forma de contarme mi propia historia; recogí las herramientas que había ido encontrando en mi trayectoria personal y profesional; volví a encontrarme con la niña que fui y así, desrendendándome y reordenándome, nació Narrativas y otras lunas.

Aleen Kai

¿PARA QUÉ SIRVE?

Contar mi propia historia, recopilar las herramientas que a mí me habían servido y utilizarlas en este proyecto, me ha ayudado a escribir con libertad, disfrutándolo; a conseguir que las palabras me nombren cuando siento que lo necesito. También puede servirte para:

  • Desarrollar un proyecto autobiográfico en cualquier discplina artística: escritura, narrativa, danza, pintura, narración oral.
  • Potenciar tu creatividad.
  • Encontrar tu voz.
  • Sentir más seguridad a la hora de desarrollar y comunicar un proyecto de autoempleo.
  • Mejorar la comunicación contigo misma, contigo mismo, y con otras personas.
  • Tomar una decisión importante.
  • Acompañar un proceso de psicoterapia.
  • Conocerte más para cuidarte mejor.
  • Identificar las historias que otras personas te han contado sobre ti
  • Disfrutar escribiendo y desenredándote.

¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Jeremy Bishop

Cuando empecé a compartir la sección de recursos de la web, me hicieron muchas veces esta pregunta: quiero contar mi propia historia, ¿por dónde empiezo? Escribí un artículo con las respuestas que conozco; puedes leerlo aquí.

ESCRIBE

Lo que siempre digo es que si quieres escribir, escribas; empieza hoy con las primeras palabras que se te ocurran. No lo dejes para mañana; no pienses que es suficiente con armar la historia en tu cabeza. Si lo haces, solo conseguirás dar vueltas una y otra vez sobre lo mismo. En cambio sobre el papel las ideas, los temores, los pensamientos e incluso los deseos se transforman; puedes relacionarte con ellos de otra forma. Nombrarlos, manejarlos, invocarlos o conjurarlos.

En la sección de recursos encontrarás la hoja de ruta, que puede ayudarte con los primeros pasos: identificar las razones por las que quieres escribir y los temas que más te interesan en este momento. La escritura es una práctica y un camino largo, no hay recetas mágicas; desconfía de quien las prometa. Salvo seres privilegiados, nadie logra comunicar lo que quiere en dos días, ni en dos semanas.

Toa Heftiba

Busca una estructura para empezar a organizar el material autobiográfico, un guión, aunque después lo cambies: ¿vas a seguir un orden cronológico o temático? ¿qué marca el paso de una etapa a otra? Empieza a escribir a partir de ahí, y después ve haciendo todos los cambios que necesites.

Normalmente nos cuesta dar incluso el primer paso, que es poder hablar con nosotras y con nosotros mismos para saber qué es lo que de verdad queremos contar y la forma en la que lo estamos sintiendo; después hay que tranformarlo en palabras.

Así que para hacer este viaje necesitarás, también, paciencia; y una dosis grande de compasión contigo, en el mejor sentido de la palabra. Escucharte, permitirte, acoger lo que venga y aceptar que habrá días en los que, por más que lo desees, no escribirás.

LEE

Fotograma de El cielo sobre Berlín

Lee mucho; los libros son el mejor alimento para la escritura. La mejor manera que conozco de conectar con los libros es visitar una librería alternativa, en la que todavía haya libreras y libreros dispuestos a orientarte; o perderte entre los estantes de una biblioteca y acariciar los lomos, abrirlos, leer las contraportadas hasta encontrar aquel que se parece a lo que buscas. También hay películas maravillosas que pueden inspirarte. En el próximo artículo sobre escritura autobiográfica actualizaré mi lista de referencias; pero si quieres algún consejo para empezar, pregúntame e intentaré recomendarte alguna.

Si tienes claro que te apetece explorar la historia familiar y tu relación con los ancestros, en la web de Mireia Nieto encontrarás recursos interesantes sobre genealogía.

RECOMENDACIONES PARA EL VIAJE

Jordan Madrid

CUÍDATE

Escúchate mientras escribes; decide hasta dónde quieres llegar. No tienes la obligación de ser fiel al pasado, ni a los hechos, ni a ninguna persona más que a ti misma; escribe para ti, con total libertad. Después tendrás tiempo para decidir lo que quieres compartir, cómo, con quien. Intenta que la escritura sea cada vez más un espacio para disfrutar, estar contigo, llegar a lo que de verdad sientes y necesitas contar.

Si te cuesta trabajo escribir en soledad, puedes buscar una persona de confianza con la que te apetezca compartir tus historias. También puedes acudir a una tertulia de escritura o a un espacio de formación online o presencial; siempre que nos apetezca contar con ellas, la mirada de otras personas que están en un proceso similar al nuestro es muy enriquecedora. Nos sirven de espejo cuando escriben lo que nosotras no somos capaces de nombrar; identifican nuestros puntos fuertes y aquello que puede mejorar en nuestras narraciones. Uno de los mejores recursos para encontrar el tono y la voz narradora de una historia es imaginar para quién escribimos, un lector o lectora imaginarios; de esta los tendrás de verdad y te resultará más sencillo escribir y editar.

CUIDA A OTRAS PERSONAS

Si escribes sobre tu experiencia con la intención de hacer públicos tus textos de alguna manera, ten en cuenta a las personas que aparecen en tu narración. Si no quieres que nadie las identifique, puedes cambiar sus nombres o modificar algunos datos. Si decides no hacerlo, o sientes que algunas personas pueden verse reflejadas en lo que cuentas, valora la posibilidad de hablar con ellas para avisarlas e, incluso, compartir con ellas los apartados en los que aparecen.

Si no quieres compartir los textos antes de publicarlos ni dar demasiadas explicaciones, o prefieres mantener la duda sobre la autenticidad de lo que narras, siempre puedes resguardarte en la autoficción, aclarando que lo que cuentas no es del todo verdad ni del todo mentira. O que partes de tu experiencia, pero ficcionas los hechos.

ESCUCHA AL MIEDO

Brigitta Schneiter

Identificar el miedo, las voces críticas, los bloqueos. No intentes evitarlos; es mucho más eficaz entablar un diálogo con ellos. Si lo que te impide escribir con libertad es la lealtad a una persona viva o muerta, quizá te ayude escribir primero una carta no enviada. En este artículo encontrarás otros recursos para escribir contra el bloqueo.

ALIMENTA EL DESEO

El acto de escribir es el acto de hacer el alma, la alquimia

Gloria E. Alzandúa
Daria Nepriakhina

Recuerda que, siempre que sientas el deseo de hacerlo, la escritura es un recurso de autocuidado muy eficaz; te ayudará a conocerte mejor, a saber lo que necesitas, a cuidarte y a quererte. Aunque al principio te resulte difícil, merece la pena desdicarle tiempo y espacio.

Rodeáte de todo aquello que te ayude: libros, frases inspiradoras, cuadernos. Conecta con tus razones para escribir y tenlas siempre a la vista.

Al mismo tiempo, si estás escribiendo sobre una situación difícil, valora siempre hasta dónde quieres y puedes llegar. Si sientes que cuando empiezas no eres capaz de parar a pesar de estar metiéndote en terreno pantanoso, o vives la escritura «como una vomitona», márcate un límite temporal; por ejemplo, no escribir durante más de diez minutos.

Construye tu propia brújula, sé flexible; quédate con lo que a ti te sirve. Escúchate, anota todo lo que llegue. Ten siempre presente lo que te ayuda y también lo que te obstaculiza; permítete.

Ian Dooley

QUÉ OFREZCO EN NARRATIVAS Y OTRAS LUNAS

Mi objetivo es que este artículo te sirva para comenzar a practicar la escritura autobiográfica, conectando con tus recursos para hacerlo. Si en algún momento quieres profundizar en la tarea, dedicarle un tiempo y un espacio estructurados o dar un paso más y recorrer una parte del camino acompañada, estoy aquí.

Como psicóloga, traigo las técnicas que he experimentado en carne propia y ajena para orientarte en la reconstrucción de tu historia de vida. Las técnicas de recuerdo, las prácticas narrativas y las narrativas terapéuticas.

Aporto, también, mi capacidad para ayudar a cada persona a identificar sus fortalezas; para ver lo que brilla en el fondo y devolverlo a la luz. Para reconocer e identificar las sombras, llegar hasta ellas; atravesar el miedo y el vacío cuando sientas que estás preparada o preparado para hacerlo, que es el momento, y además tienes los recursos necesarios.

Reconocer la vulnerabilidad para, cuando llegue el momento oportuno, transformarla en nuestra mayor fortaleza.

Como (aprendiz de) escritora y narradora, como lectora voraz, traigo la literatura, la pasión por las historias tradicionales y nuestra capacidad para contarnos; la libertad en la práctica de la escritura y las herramientas para consolidar el hábito.

Creo que también es importante trazar algunos caminos que nos permitan ir de lo particular a lo universal, y viceversa; encontrar un punto de apoyo en el imaginario y las experiencias colectivas, y a la vez transformar las nuestras en algo que, si así lo queremos, otras personas puedan aprovechar para trazar y recorrer sus propios senderos.

CURSO-TALLER CONTAR TU PROPIA HISTORIA

Mila Popovick

Lo que te ofrezco en este curso son las herramientas para que puedas dibujar tus propios mapas; los antiguos, y los nuevos. Que tengas una pequeña idea de dónde estás, del lugar al que te gustaría ir. Que puedas comenzar a ordenar el material autobiográfico, tener una hoja de ruta, y a partir de ahí seguir explorando; tanto si tu intención es desenredar la madeja, como si quieres escribir tu autobiografía. Una vía para el autoconocimiento y también para el autocuidado; conocerte mejor para quererte más, ser un poco más consciente de tu vulnerabilidad; conocer sus nombres y que eso te haga más fuerte.

Los mapas te ayudarán a diseñar la trayectoria que quieres seguir para revisar y contar tu propia historia de vida. Escribir tu propia historia es una tarea larga, que pide tiempo y paciencia. Trabajar con la memoria emocional requiere tomarnos el tiempo suficiente para que lo que vamos sintiendo se coloque en el cuerpo; para nutrirnos y descansar, algo que también está presente en este curso; tener siempre un lugar seguro al que volver.

En este curso encontrarás la vía para seguir el hilo, desbrozar el camino, retirar las capas de forma gradual; las bases para ordenar el material autobiográfico que ya tienes, o el que escribas a lo largo del taller. La revisión de la historia de vida puede resultar una tarea abrumadora al principio; tener un guión de trabajo puede ayudarte a manejar el material.

No es un curso sobre técnica literaria; hay manuales magníficos en los que puedes encontrar esa información. Tampoco puedo decirte que al terminar el taller vayas a publicar un libro; es algo que requiere mucho tiempo y el dominio de la técnica.

Durante 12 semanas harás un viaje desde tu interior a las personas y paisajes que te rodean; desde el presente y lo pasado, hasta el porvenir. Tu recorrido no será lineal; te moverás creando espirales que te permitirán salir de los círculos de pensamiento en los que nos enredamos cada día, para dibujar y habitar nuevos márgenes. Explorarás tus identidades, las historias que otras personas nos han contado sobre ellas y las que sentimos que nos pertenecen.

Porque somos en comunidad, visitarás los territorios físicos y sociales que ahora habitas, para fortalecer los espacios colectivos que sostienen tus resistencias cotidianas. Para que tus raíces sean, de verdad, propias y sólidas pero también áreas, ligeras, móviles, compartidas.

Un viaja para desconocerte, contar tu propia historia, rehabitarte y habitar el mundo.

© Todos los derechos reservados para el texto y las imágenes propias: reproducir citando la fuente y la autoría

¡Gracias por tu tiempo! Si quieres saber más sobre la escritura autobiográfica, quieres preguntarme algo, recomendar lecturas o películas, o compartir cualquier otro recurso relacionado con este tema, nos encontramos en los comentarios.

Escritura cotidiana V: las semillas de la escritura

PROPUESTA DE ESCRITURA V

Piensa en el último regalo que has recibido de otra persona. Para hacer este ejercicio es mejor que elijas un objeto o una prenda, algo que sea tangible; pero si no aparece nada puedes elegir un regalo emocional, simbólico. En el primer paso, obsérvalo e intenta describirlo con todo detalle y con todos los sentidos. En la medida de lo posible, utiliza la comparación con otro objeto o sensación: «su tacto es como…» «se parece a…»

En el segundo, intenta aplicar las mismas pautas a las sensaciones que has tenido al recibirlo: «con este regalo, me siento como si… o «me siento como cuando….» También puedes imaginar cómo sería ese regalo que has recibido si se materializara en algo físico.

En los ejercicios anteriores la pauta era escribir con total libertad, sin pensar en el resultado. En este caso, el objetivo de la propuesta es que el texto resulte comprensible y atractivo para cualquier persona, no solo para ti. En este caso escribimos para nosotras, para nosotros, pero tenemos también en cuenta a quien lee, incluso aunque no tengas intención de publicar tu texto, para facilitar la escritura.

Las semillas de las historias

Cuando hayas terminado con la propuesta de hoy, vuelve a leer todo lo que has escrito en estos días y anota tus impresiones. Recuerda que las preguntas que te propongo son orientativas, no tienes que responder como si fuera un cuestionario:

  • ¿Cómo ha cambiado mi forma de escribir y de observar?
  • ¿Cuáles son las cosas, emociones, fenómenos, que más me llaman la atención?
  • ¿Cuáles son las palabras que más se repiten en mis textos? ¿Qué dicen de mí? ¿De dónde vienen? ¿Puedo explorarlas por separado, escribir un pequeño texto para cada una de ellas o a partir de ellas?
  • ¿Cuáles son las semillas de mis historias, aquellas experiencias sobre las que me gustaría escribir un cuento o un poema?
  • Si comparto mis textos, ¿en qué cambia mi escritura? ¿para qué me sirve? ¿cómo valoro la experiencia?

Por último, escribe un texto en el que, si esto te resulta útil y atractivo, te comprometas a cuidar el hábito de la escritura, que ha estado contigo durante estos días. Gracias por tu tiempo, atención e intención. ¡Seguiremos!


ESCRITURA COTIDIANA

Este es el último artículo de la serie Escritura cotidiana; muchas gracias a todas las personas que habéis estado al otro lado. Si acabas de llegar y quieres empezar desde el principio, puedes hacerlo desde aquí:

Escritura cotidiana IV: movimiento

Hace un par de días, mientras paseaba, me llamó la atención el movimiento de una decena de pájaros en bandada. Estaban suspendidos en el aire, como si alguien los hubiera dibujado sobre el paisaje. El viento del norte soplaba con fuerza, y parecía difícil que pudieran desplazarse. De pronto se movieron todos a la vez siguiendo la corriente; y así fueron avanzando en dirección transversal al viento, a ritmo de vals.

Si fuera un pájaro, mal que me pese, empezaría siendo uno muy grande que quiere volar, pero solo consigue dar zancadas torpes en la tierra. Tendría una cabeza enorme, y me golpearía con ella contra el suelo cada vez que intentara levantarla. Un día conseguiría alzar el vuelo, y mi cabeza encogería un poco. Después de muchos entrenamientos, su tamaño se reduciría y se ampliaría el de mis alas, perfilando un cuerpo cada vez más ergonómico. Y solo entonces, después de muchos tropiezos y varias metamorfosis, sería ese elegante halcón con el que sueño a veces. Así que me admira esa agilidad de algunos seres vivos, animales o personas, para adaptarse a las circunstancias y dejarse llevar, aprovechando el viento y las corrientes.

PROPUESTA DE ESCRITURA 4

Observa el movimiento a tu alrededor: objetos, personas, otros seres vivos. Si eliges algo abstracto, como el tiempo o los cambios, intenta representarlo en algo tangible. ¿Cómo percibes su movimiento? Demasiado rápido, demasiado lento, acompasado; natural o forzado. Recuerda que en cada propuesta te ofrezco una serie de pistas para tirar del hilo de la escritura, pero no tienes por qué seguirlas al pie de la letra; el objetivo es que te sirvan para conectar con lo que es importante y significativo para ti, con aquello que te llama la atención. También puedes fijarte en tu propio movimiento: por ejemplo, el de tu cuerpo en el espacio, en interacción con otras personas, hacia un lugar real o imaginario.

Imagen destacada : Frannie Wilson

Escritura cotidiana III. Los afectos: ¿qué cuidamos?

PROPUESTA DE ESCRITURA 3

A lo largo del día nos hacemos cargo de personas, plantas, animales, desafíos. De forma consciente o automática alimentamos, también, nuestros pensamientos y afectos. Para desarrollar la propuesta de escritura de hoy, voy a pedirte que observes en qué cosas pones atención e intención a lo largo del día, de forma consciente, porque te importan lo suficiente como para cuidar de ellas. Pueden ser tus sueños, o los sueños de otra persona. Puede ser una planta, un animal, un proyecto creativo; tu propio cuerpo, o el cuerpo de otra persona. Puede ser una huerta, un proyecto compartido, una tribu, una ilusión. O algo diminuto y tangible como un bizcocho, los libros en tu mesilla, el café que preparas a alguien cada mañana.

Es probable que, al hacer esta propuesta, percibas cómo ocupan tu tiempo y energía otras cuestiones. En la medida de lo posible, toma nota de todo lo que vaya surgiendo. Cuando sientas que has terminado, elige una de las «cosas» que cuidas de forma consciente, con atención e intención, con cariño; escribe un pequeño párrafo en el que describas esas acción de cuidado. Cómo es, cómo te sientes, por qué lo haces. O, simplemente, describe detalladamente el objeto de tu cuidado.


Entradas previas relacionadas con Escritura cotidiana:

Imagen destacada: Pedro Kummel

Escritura cotidiana II: el silencio

¿Qué es, para ti, el silencio? ¿Cómo te relacionas con él?

Yo creo que el silencio es lo que sucede cuando nos paramos a escucharlo; que necesitamos materializarlo, darle un espacio. No solo en el exterior, sino también en nuestro interior. Suele ser el paso más dífícil por varias razones; la primera porque, incluso aunque practiques a diario la meditación, la tendencia natural de la especie humana es tener la cabezala cabeza llena de pensamientos que chocan unos contra otros. Casi todas las personas sabemos la teoría sobre la importancia de parar, respirar, volver a nuestro ser; y sin embargo, seguimos cayendo en la trampa de perseguir nuestras ideas de liana en liana, hasta que nos agotan.

La segunda, porque el silencio nos habla de nosotras, de nosotros. Eso es hermoso y, al mismo tiempo, puede doler. Hace un año escribí sobre esto. El silencio deja espacio para que lleguen nuestras palabras, nuestras emociones; para que entre el aire y seamos capaces de apreciar que ha cambiado la trayectoria de la luz. Iluminar las sombras, descubrir la belleza de lo cotidiano y lo pequeño.

Un hombre sabio me dijo que valoraba mucho el silencio en general pero, sobre todo, en las relaciones. Yo, cuando me asusto, hago mucho ruido; para espantar las nubes negras que se me amontonan en la cabeza y en el estómago y comprobar que aún hay vida, que la muerte no se ha colado por una rendija para llevárselo todo. Voy aprendiendo a calmarme, a dejar que se posen las nubes hasta disolverse en lluvia que limpia. Tengo siempre muy presente esta frase de Marina Garcés: «respetar el silencio, aceptar el vacío«. Cuando dejo espacio para el silencio del otro, de la incertidumbre, de lo que esté en juego en cada momento, lo dejo para mi propio silencio. Y solo entonces puedo escucharme, hablar conmigo; dejar de esconderme de mi misma y, al mismo tiempo, darme cobijo.

Así que hoy traigo esta propuesta porque creo que necesitamos ese silencio, esa escucha, para escribir; que está lleno de sorpresas, de recuerdos y sensaciones valiosísimas. De ocurrencias disparatadas que solo en él tienen espacio para materializarse en historias, expandirse, volar hacia otros tejados y abrigar a quien siente lo mismo que nosotras, que nosotros, pero aún no ha encontrado la forma de nombrarlo.

Si tienes dificultades materiales para encontrar un espacio en el que hacer silencio, puedes escuchar los audios de Escritura y autocuidado. En cualquier caso, para esta propuesta de escritura solo necesitas una pizquita de silencio, de ese que ya hay en tu día a día. Quizá esté en el instante en que te miras al espejo, o al traspasar el umbral de una puerta a otra. En los ojos de otra persona, en el tacto de otras manos; en la ventanilla del autobús.

PROPUESTA DE ESCRITURA 2

A continuación tienes una serie de preguntas, formuladas para que te ayuden a seguir los hilos de tu relación con el silencio. No tienes por qué contestarlas todas como si fuera un cuestionario; si estás escribiendo en el grupo, tampoco es necesario que compartas todo lo que escribas. Recuerda que en un primer momento la única pauta es hacerlo con total libertad; después habrá tiempo para revisar, sintentizar.

¿Qué es para ti, el silencio? ¿cómo te relacionas con él? ¿dónde lo buscas, cómo lo evitas? A lo largo de un día, de una semana, ¿cuáles son tus espacios de silencio deseado, y cuáles los impuestos? ¿hay algo que te gustaría cambiar en ese sentido?

Cuando llega el silencio, ¿qué escuchas en él? ¿de qué te habla tu cuerpo? ¿qué te gustaría contar, que merezca tanto la pena como para romperlo? ¿qué paisaje representa tu interior en ese momento? ¿Cómo se refleja el silencio en los espacios y objetos cotidianos?

Cuando sientas que hayas terminado de explorarlo, escribe un párrafo o una frase. Puede estar basada en tus reflexiones, ser un resumen o un extracto, o la descripción de un instante de silencio (deseado o impuesto) que hayas observado a lo largo del día.


Para seguirlo necesitarás:

  • Un soporte en el que escribir. Mejor si lo haces a mano en un cuaderno, pero puedes utilizar el formato que te resulte más cómodo.
  • 10 minutos diarios para plasmar tus impresiones en el papel o en la pantalla.
  • Muchas ganas de escribir y escribirte; de transformar la experiencia en palabras que consigan nombrarla, o que reflejen la imposibilidad de atraparla.
  • Recuperar el asombro; mirar alrededor como si fuera la primera vez, como si acabaras de llegar a tu universo cotidiano. Y, al mismo tiempo, permitir que las sensaciones thttps://narrativasyotraslunas.com/2019/08/27/escritura-cotidiana-i-la-luz/e conmuevan conectando con tus emociones, anhelos, recuerdos.

En este enlace encontrarás la descripción del curso y la primera propuesta de escritura:

A diferencia de otras propuestas, Escritura cotidiana es un curso sin un plazo determinado; puedes comenzar cuando quieras e incluso escribir varios textos para cada propuesta, en diferentes momentos del año. Mi deseo es que te sirva para impulsar la escritura, que te acompañe en el día a día; que te ayude a ordenar y entenderte o, si lo prefieres, a ponerlo todo patas arriba.

Si quieres sumarte a la escritura en comunidad, cuando te hayas suscrito al boletín de noticias escríbeme a esa misma dirección de correo electrónico y te enviaré el enlace al grupo de facebook. Es un espacio reservado para las personas que han hecho o están haciendo un curso o taller con Narrativas y otras lunas.

Escritura cotidiana I: la luz

Escritura cotidiana es un minicurso gratuito que publicaré en el blog en forma de artículo los días 3, 4, 5 y 6 de septiembre. El curso completo consta de 5 propuestas basadas en la escritura personal, a partir de la experiencia y la observación de lo cotidiano. El único requisito es que escribas con total libertad. Después puedes decidir si quieres revisar tus textos antes de compartirlos; también puedes buscar en ellos las semillas de la ficción o de un poema.

Para seguirlo necesitarás:

  • Un soporte en el que escribir. Mejor si lo haces a mano en un cuaderno, pero puedes utilizar el formato que te resulte más cómodo.
  • 10 minutos diarios para plasmar tus impresiones en el papel o en la pantalla.
  • Muchas ganas de escribir y escribirte; de transformar la experiencia en palabras que consigan nombrarla, o que reflejen la imposibilidad de atraparla.
  • Recuperar el asombro; mirar alrededor como si fuera la primera vez, como si acabaras de llegar a tu universo cotidiano. Y, al mismo tiempo, permitir que las sensaciones te conmuevan conectando con tus emociones, anhelos, recuerdos.

Puedes escribir solo para ti, publicar tus textos en redes sociales o enviárselos a quien tú quieras. Si decides utilizar este espacio por favor, sé breve para que podamos disfrutar leyendo todas las aportaciones. Siempre puedes acompañar acompañar la escritura con la búsqueda de una fotografía que refleje lo que sientes y expresas.

Las personas que estén suscritas al boletín de noticias recibirán en los próximos días un correo en el que les ofreceré la posibilidad de compartir sus textos en un grupo privado de facebook. Ya lo hicimos en el reto Escritura o trueno y la experiencia fue muy positiva. Igual que sucede en los cursos y talleres, la escritura de otras personas nos sirve de espejo. Al mismo tiempo, la mirada de quienes también están escribiendo ayuda a atravesar los miedos, acompaña y es aliento.

Propuesta de escritura 1: la luz

Imagen: Matti Johnson

Observa la luz a lo largo del día; cómo interactúa y juega con los diferentes espacios. A través de la ventana o de la persiana, por debajo de una puerta, entre las sombras de los objetos y las personas. También puedes sentirla en forma de calor o de frío; explorar su relación con el alboroto, el silencio, la sombra, lo que muestra y lo que oculta. Las reacciones de tu cuerpo a las diferentes formas en las que va apareciendo. Elige una imagen de todas las que hayas visto o experimentado, y escribe a partir de ella. Puedes empezar describiéndola, narrar tus impresiones, intentar averiguar por qué te ha impactado, seguir los hilos de la memoria y los afectos para ver a qué te recuerda; a qué otras escenas internas o externas se parece. Puedes escribir durante diez minutos seguidos, sin parar, o recoger todo en una sola frase. Disfruta, siéntente libre, deja que llegue lo que tenga que llegar. Y, si te apetece, comparte.

¡Hasta pronto!

Un libro-taller de verano

Escribimos porque necesitamos hacernos palabra, porque la escritura nos ayuda a conocernos, hay mucha verdad en la escritura. Estamos muy acostumbrados a desconectar de nosotros mismos y la escritura nos vuelve a conectar con las emociones, los afectos, la memoria, la imaginación y con el mundo. Para mí la escritura es como una casa muy grande, va creciendo. Al principio es un lugar pequeñito y con el paso del tiempo se van ampliando las estancias y vas teniendo un jardín. Escribimos también para comunicarnos con otras personas, para dar algo a los demás. Y escribimos para recordar a quienes no están, hacer justicia, dar vida a las historias…

He recogido mucha riqueza porque todas las voces suman, cada historia es distinta. A veces al escribir tenemos ese miedo a si lo que vamos a contar es importante, y todas las vivencias lo son cuando se cuentan desde la verdad de cada cual. Me ha servido todo el recorrido para confirmar que la escritura es una herramienta que nos ayuda mucho a reconstruir nuestra historia de vida y abrir la perspectiva ampliando los márgenes en los que nos movemos normalmente. Permite salirnos de las historias que nos han contado sobre nosotras y sobre el mundo.

En este enlace podéis leer la entrevista completa que me hizo Silvia Melero para El Asombrario, una revista que sigo desde hace tiempo. Agradecida y feliz de verme en su mirada.

Escribir en verano (2019)

Siempre he sentido un amor inmenso por la literatura, y un deseo enorme de escribir. Aquella niña que se perdía en los cuadernos de verano y en los campos de trigo tenía todo el tiempo una o varias historias a la cabeza. Ella no las buscaba; aparecían. Se mezclaban con los poemas y las canciones que aprendía de memoria con facilidad. Pero nunca sintió que aquello fuera importante y valioso. De hecho, aquella niña tenía muy presente la historia de un hidalgo que se volvió loco por leer y soñar demasiado. Nunca pensó que aquello fuera un don; que fuera útil o importante.

Y, aun así, leía sin descanso; sigue leyendo y perdiéndose en esos otros mundos que son, a menudo, más reales que los que habitamos. Es cada personaje y, a la vez, la voz que cuenta la historia. Ama los cuentos, la poesía, el teatro, la palabra escrita y hablada, la fotografía, el cine y todas las formas en las que puede contarse una historia real o inventada, pero cargada de verdad.

Aquella niña que siempre quiso escribir hace solo unos pocos años que se siente capaz de hacerlo con total libertad. Para lograrlo ha necesitado acompañarse a sí misma, enfrentar todos sus monstruos, invitarlos a tomar café. Acallar las voces que hablaban de problemas, vergüenza, fantasmas, heridas. La niña, ahora, escribe. Y por eso yo, que la conozco bien, quiero empezar a contarte cómo lo ha conseguido; para que tú también puedas recorrer ese sendero tantas veces como quieras.

La escritura es un camino largo, que no termina nunca; quizá como la vida. Cada vez que aprendemos algo, nos damos cuenta de cuánto ignoramos; ahora, y en el pasado. Y sin embargo, porque somos criaturas increíblemente resilientes, seguimos adelante.

Si solo pudiera darte un consejo, sería este: si quieres escribir, escribe. No esperes a mañana; empieza hoy, ahora. Coge lo que tengas más a mano: el móvil, tu cuaderno, un ordenador, el ticket de la compra, y escribe. Sin pensar en el resultado, pero sin perder de vista qué es lo que quieres contar; cuál es tu historia. Y si quieres un poco de ayuda, quizá esta sea una buena ocasión para empezar:

Escribir a la Mujer Salvaje (abrazar las preguntas)

Mujeres que corren con lobos, de Clarissa Pinkola Estés, es un libro sobre la psique femenina pero, sobre todo, sobre las enseñanzas que recogen los cuentos tradicionales y el estudio de los arquetipos junguianos. Su principal objetivo es ayudar a las mujeres a conectar de nuevo con su sabiduría instintiva; pero cualquier persona a la que le resuene el enfoque de la autora puede disfrutarlo.

Hace muchos años que deseo de hacer algo más con el libro, por el que siento un gran respeto. Precisamente por eso, me gustaría aporta algo; en este caso, crear el espacio para que otras mujeres puedan aproximarse a él por primera vez. También para que podamos compartir nuestros saberes, dudas, hallazgos, fortalezas, sueños… Independientemente del tiempo que llevemos habitándolo.  

Siempre he creído profundamente en las preguntas; si alguna vez las pierdo de vista, me angustio y pienso que, ahora sí, soy yo la que estoy perdida. Hay preguntas que clarifican y preguntas que nos acercan a algo que sabemos que sabemos o que aún no sabemos que sabemos, pero intuimos. Cuando aparezcan las conocerás, porque sentirás la tentación de escapar de ellas; voy a pedirte que no lo hagas. Permite que tomen forma, que vayan encontrando su lugar en tu cuerpo. Invítalas a desayunar contigo; busca un lugar para que duerman mientras tú lo haces también. Lejos de ti, para que puedas descansar y reponerte. Sácalas a pasear; deja que se bañen en algún mar de tu infancia. Cuando sientas que es el momento, solo entonces, escribe sobre ellas.

Hay un tiempo para cada cosa: un tiempo para crecer, otro para descansar, otro para restaurarse. Hay un tiempo para sembrar, y otro para recoger; ninguno de los dos durará para siempre. Escucha los ciclos; los de tu cuerpo, los de la luna, los de las estaciones. Fuimos nómadas y agricultoras antes que sedentarias; hay mucho empeño en decirnos que la respuesta de estrés está grabada en nuestro cuerpo, pero no que lo está también el contacto con la naturaleza y la conexión con sus enseñanzas.

Escribir a la Mujer Salvaje es un curso online con 12 preguntas cada semana para que puedas explorar el libro a partir de ellas, conocerte mejor para cuidarte más, alimentar tu naturaleza instintiva.

Si decides unirte, aún estás a tiempo. Si prefieres esperar, es probable que haya otra oportunidad. Mientras tanto abraza tus dudas, tu alegría, tu malestar y tu vulnerabilidad. Siente la tierra bajo tus pies, maravíllate con el vuelo de los pájaros. Mira cómo la vida sale adelante en cada lugar, cada día, a pesar de todo. Escucha, siente, ama, respétate, lee, escribe.

«Ten paciencia con todo lo que aún no se ha resuelto en tu corazón e intenta amar las preguntas por sí mismas, como si fueran habitaciones cerradas o libros que, en este momento, están escritos en una lengua extraña. No persigas las respuestas, que no puedes recibir porque no podrías vivirlas ahora. Es importante vivirlo todo. Vive ahora las preguntas. Quizá de forma gradual, sin ser apenas consciente, un día lejano llegarás a vivir la respuesta.»

Rainer María Rilke

El corazón del ovillo

«Repasar los recuerdos es como tirar del hilo de un ovillo. La vida es como un ovillo de lana bien enrollado, apretado, redondo. Buscas la pista del hilo escondido, la que está al fondo. La que has dejado suelta para que asome al final. Coges ese extremo y tiras, y suavemente van desenroscándose las primeras vueltas, las que un día formaron el corazón del ovillo. Tiras y tiras. El hilo se desliza por tus dedos, se desliza áspero o sedoso, depende de su calidad. Así la propia vida. Me gusta tirar del hilo, y cuántas veces me canso, me agoto y abandono. Otras, no sé dejarlo. Me produce una exaltación especial sentir el roce de lo vivido entre los dedos. Esas variantes en el efecto de los recuerdos dependen de muchas cosas, hasta del día que hace. Con sol, todo parece diferente. Brilla el sol y el hilo corre sin sentir, allá van los momentos alegres, saltan juguetones, ríen entre tus dedos. Pero luego están los días nublados, los cielos amenazadores, la lluvia persistente y monótona, que aísla al mundo de ti y te empuja al último rincón, el más protegido de la casa. Esos días el hilo se desprende de los dedos y ahí se queda, abandonado, responsable de sombras pasadas. Detenido en un hilo de la lana o trabado en un punto difícil del recuento.»


Josefina Aldecoa, La fuerza del destino

PROPUESTA DE ESCRITURA

Mientras leías el texto, ¿ha llegado algún recuerdo? Cierra los ojos durante unos instantes. Intenta detenerte en él; visualiza la escena que aparece en la memoria. ¿Dónde estabas? ¿con quién? ¿qué hacías en ese momento? Abre los ojos, escribe todo lo que venga. Después, intenta recuperar al menos otros 5 recuerdos; haz lo mismo para cada uno de ellos. Si no tienes mucho tiempo para escribir, anota una frase para cada uno, y continúa desenredando más adelante.


Cuando sientas que has terminado con esta lista, vuelve a leerlos. ¿Cuál es el tono emocional de tus recuerdos? ? ¿por qué crees que sucede así, en este momento? Escribe tu reflexión dejándote llevar, con total libertad. A continuación, intenta escribir una lista con otros 6 recuerdos que tengan un tono emocional distinto, complementario si es posible.


Los recuerdos pueden ser de la infancia, de hace 20 años o de hace 10 días. Acoge lo primero que venga, y escribe a partir de ahí; no intentes cambiarlo.  Y, si te apetece, comparte en los comentarios.

Imagen: Jason Leung