La nube de tu memoria

LidiaLuna_Marruecos

Transitando los caminos de la tierra oral, de Pep Bruno, he vuelto a encontrar un tesoro: esta charla TED (https://youtu.be/lQAoq1zdcI0) en la que Estrella Ortiz nos propone ejercitar la memoria, apropiarnos de lo que nos importa, crear nuestra propia nube. Y a mí, que siempre llevé la mía flotando sobre mi cabeza, aunque me llamen alocada o marisabidilla, o quizá para que no dejen de hacerlo, me parece una idea maravillosa. Así que comparto, aunque no sea cuerpo a cuerpo, las instrucciones para que podáis fabricar la nube de vuestra memoria:

<< Estamos rodeados de alarmas que nos recuerdan que tenemos que recordar. Estamos rodeados de buscadores que nos ayudan a encontrar eso que deseamos. Pero ¿qué ocurre? Pues que cuando lo encontramos, como sabemos que vamos a poder volver a ello, nunca llegamos a hacerlo nuestro. Es como si ese conocimiento lo cogiéramos con las manos abiertas como si fuera arena. Y según lo estamos recibiendo ya lo estamos olvidando, no ha llegado a ser nuestro.

Pensamos que el conocimiento va a estar siempre ahí. Pero puede ocurrir que el aparato se estropee, que la nube haga pum, que perdamos el libro, que nos fallen las pilas, la electricidad. Puede ser inconveniente sacar el aparatito en un momento dado. Queremos recurrir a ese conocimiento y de repente no está, porque en realidad nunca había sido nuestro. Estaba secuestrado, prisionero de otras cosas que no eran las nuestras.

Merece la pena aprender cosas de memoria. Imaginaos un recuerdo de alguien, cuando érais pequeños o pequeñas, que os contaba una historia. Esa persona se detenía y os contaba cosas de su vida, del pueblo, lo que fuera. Ese recuerdo que ahora nos viene, de cuando nos contaban, está teñido de emoción, de sentimiento, de aromas. Eso es algo nuestro: todo lo demás es ajeno, es una nube externa a nosotros. la memoria es una comunicación y una entrega de cuerpo a cuerpo. Por eso yo os propongo que hagáis la hermosura de crear vuestra propia nube. Haciendo acopio de todas las cosas que nos gustan: que leemos, que escuchamos, que nos inventamos. Cuentos, poemas, tradicionales o de autor, leyendas, anécdotas de la historia, mitos… Incluso una novela resumida. Lo importante es que sea algo que nos guste, porque eso nos va a despertar muchísimas ganas de comunicarlo.

Cuando encontréis algo que de verdad os gusta, cuando alguien os quiere contar algo, cuando os venga el recuerdo de algo remoto, cuando acabais de inventar algo, paraos. No sigáis comiendo información. Saboread las palabras, disfrutad de ello en ese instante. Porque si no nos vamos a llenar de otros sabores y ese no vamos a poder saborearlo. El afecto es muy importante. Dice un proverbio chino que de lo que rebosa el corazón, habla la boca. Paraos y después compartid de cuerpo a cuerpo.  >>

Texto entrecomillado: Estrella Ortiz. Fuente: https://youtu.be/lQAoq1zdcI0, visto en http://tierraoral.blogspot.com.es/2015/10/la-memoria-del-cuentista.html

En defensa de la imaginación – Programa de radio

En este fragmento radiofónico http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/sentido-vida-libros/csrcsrpor/20141010csrcsrsoc_6/Aes/ Juan José Millás y Carlos García Gual exponen la idea de que las narraciones y los mitos son herramientas imprescindibles para desarrollar un sentido de la propia existencia, como personas individuales y como grupo. La grabación corresponde a la edición del programa Hoy por Hoy del día 10 de octubre de 2014 y la encontré gracias a Pep Bruno, que transita los caminos de la tierra oral.

http://www.museothyssen.org/thyssen/ficha_obra/446
Marc Chagall-El gallo (1928) © Museo Thyssen-Bornemisza

Juan José Millás afirma que la cultura, las humanidades, han ayudado siempre a encontrar el sentido de la vida. La primera representación del mundo le vino al ser humano a través de los cuentos que se contaban al amor de la lumbre, antes de la palabra escrita. Esos cuentos entretenían, pero su función fundamental era transmitir a quienes escuchaban una  una representación de su mundo.

Carlos García Gual añade que para encontrarle un sentido a la vida son fundamentales la memoria, la reflexión y la imaginación. En una sociedad como la actual

vivimos muy presionados por representaciones ajenas; la gente tiene poco sentido de que cada uno de ellos debería darle un sentido a la vida. Quien no conoce un poco el pasado, quien no sabe algo de historia, quien no conoce la literatura; quien se atiene sólo al presente no deja de vivir en un mundo estrechamente limitado, porque las humanidades, sobre todo la literatura, la poesía…lo que hacen es que abren ventanas a través de las que la existencia no es sólo la vida cotidiana […]. Debemos defender la cultura como un aporte a la felicidad, la imaginación es muy importante para la vida.

Escuchándolos, me he acordado de un fragmento de El hilo azul, en el que Gustavo Martín Garzo defiende también que

la imaginación no es una huida, sino un compromiso más profundo con la realidad del mundo. La literatura no tiene que ver con la evasión: debe transformarnos y, sobre todo, debe devolvernos al mundo. La imaginación nos enseña a vivir: es un puente entre nosotros y las cosas del mundo. Por ella aprendemos que la vida es más amplia de lo que nuestras razones y conveniencias creen, y que la misión del arte es devolvernos esas posibilidades incumplidas, contarnos esa otra historia de lo que somos, y ayudarnos a soportar el dolor debido a la separación (…). Necesitamos historias que nos cuenten lo que es el mundo y lo que pasa en nuestro interior, pero sobre todo que nos hablen de lo prodigioso, porque la vida es indisociable de la espera y la realización del prodigio.