En defensa de la imaginación – Programa de radio

En este fragmento radiofónico http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/sentido-vida-libros/csrcsrpor/20141010csrcsrsoc_6/Aes/ Juan José Millás y Carlos García Gual exponen la idea de que las narraciones y los mitos son herramientas imprescindibles para desarrollar un sentido de la propia existencia, como personas individuales y como grupo. La grabación corresponde a la edición del programa Hoy por Hoy del día 10 de octubre de 2014 y la encontré gracias a Pep Bruno, que transita los caminos de la tierra oral.

http://www.museothyssen.org/thyssen/ficha_obra/446
Marc Chagall-El gallo (1928) © Museo Thyssen-Bornemisza

Juan José Millás afirma que la cultura, las humanidades, han ayudado siempre a encontrar el sentido de la vida. La primera representación del mundo le vino al ser humano a través de los cuentos que se contaban al amor de la lumbre, antes de la palabra escrita. Esos cuentos entretenían, pero su función fundamental era transmitir a quienes escuchaban una  una representación de su mundo.

Carlos García Gual añade que para encontrarle un sentido a la vida son fundamentales la memoria, la reflexión y la imaginación. En una sociedad como la actual

vivimos muy presionados por representaciones ajenas; la gente tiene poco sentido de que cada uno de ellos debería darle un sentido a la vida. Quien no conoce un poco el pasado, quien no sabe algo de historia, quien no conoce la literatura; quien se atiene sólo al presente no deja de vivir en un mundo estrechamente limitado, porque las humanidades, sobre todo la literatura, la poesía…lo que hacen es que abren ventanas a través de las que la existencia no es sólo la vida cotidiana […]. Debemos defender la cultura como un aporte a la felicidad, la imaginación es muy importante para la vida.

Escuchándolos, me he acordado de un fragmento de El hilo azul, en el que Gustavo Martín Garzo defiende también que

la imaginación no es una huida, sino un compromiso más profundo con la realidad del mundo. La literatura no tiene que ver con la evasión: debe transformarnos y, sobre todo, debe devolvernos al mundo. La imaginación nos enseña a vivir: es un puente entre nosotros y las cosas del mundo. Por ella aprendemos que la vida es más amplia de lo que nuestras razones y conveniencias creen, y que la misión del arte es devolvernos esas posibilidades incumplidas, contarnos esa otra historia de lo que somos, y ayudarnos a soportar el dolor debido a la separación (…). Necesitamos historias que nos cuenten lo que es el mundo y lo que pasa en nuestro interior, pero sobre todo que nos hablen de lo prodigioso, porque la vida es indisociable de la espera y la realización del prodigio.

Un trabajo del corazón

“Como sujeto no me queda más remedio que ser subjetivo, si yo fuera un objeto podría ser objetivo”.

Rolando Menéndez, Escritura creativa: Cuaderno de ideas

 

A menudo me encuentro con gente que expresa su interés por la psicología. Intuyo que, cuando lo hacen, se refieren a una psicología antigua, sin pretensión de objetividad, enredada con la filosofía y otras materias.

Supongo que se refieren a lo que yo también esperaba encontrar: una disciplina modesta que, si pudiera verse a sí misma hoy en día, se espantaría al encontrarse tan estirada y, a menudo, ajena a todo lo humano.

Diógenes buscando un hombre (honesto)
Diogenes looking for a man. Attributed to Johann Heinrich Wilhelm Tischbein [Public domain], via Wikimedia Commons
Lo que yo esperaba de la psicología se parece mucho a Psicoterapia constructiva. En este libro, Michael Mahoney  cuenta cómo llegó hasta los estudios de psicología gracias a su encuentro, casi casual, con Milton Erickson. Habla de espiritualidad, de las dificultades del cambio, de meditar y encontrar el centro; de la fantasía, del trabajo con los sueños. Cuenta cómo hacer un esfuerzo consciente para ponerse en la piel de la persona que se sienta enfrente, honrarla y respetarla.

Explica lo doloroso que puede llegar a ser escuchar relatos de sufrimiento, en los que se muestra lo peor que las personas podemos llegar a ser, para devolver esperanza.  Cuenta cómo un terapeuta con más de cuarenta años de experiencia le pide que le acepte como cliente. Este hombre era, a su vez, terapeuta de terapeutas:

«Dijo que no tenía a nadie con quien hablar. Cargaba, en su amplia espalda y en su gran corazón, con los secretos de muchos años de servicio a terapeutas, que, a su vez, cargaban sobre sus propias espaldas y corazones las luchas y las tragedias de cientos de personas, familias y grupos de su comunidad».

Mahoney le atendió durante diez años y, cuando estaba comenzando este libro, el otro terapeuta enfermó. En sus últimos meses de vida instó a Mahoney a continuar el libro:

“Me animó a que hiciera un trabajo del corazón. Cuéntales, cuéntales cómo puede ser. Cuéntales lo duro que es ayudar […] y también lo agradable que es. Dales una idea.”

Para mí, Psicoterapia Constructiva es un libro de imperfecciones. No en la forma, si no en el fondo. Un libro escrito con pasión y compasión hacia lo que significa ser persona. Recoge una frase hermosa, impropia de un libro científico:

«Cada individuo está conectado a todos los demás individuos, presentes pasados y futuros, a través del tiempo y del espacio, y a través de muchos puentes simbólicos».

No hay en él nada simple, y sin embargo está lleno de sencillez. He escuchado varias veces que es un libro «un poco hippie». A lo largo de mi carrera, también he escuchado alguna vez esa afirmación referida a determinadas prácticas que he utilizado. Supongo que las psicólogas «hippies» nos sentimos más cómodas buceando entre las palabras de psicólogos «hippies» que osan salpicar con poesía los libros de psicoterapia; quizá porque podemos alborotar con poemas los márgenes de esos libros sin mancharnos de culpa.

Mi intención, con este blog y con este proyecto, es hacer un trabajo del corazón. Como Michael Mahoney

“ruego perdonen mis excesos […]. Espero que su crecimiento sea tan fértil como deseen y que la danza que bailen les llene el corazón”.