Lavinia (Ursula K Leguin)

“Toda mi vida (…) puede parecer un jirón desgarrado e incompleto del telar, una maraña informe de hebras que no significan nada, pero no es así, porque mi mente, al igual que la lanzadera, siempre regresa al lugar inicial para buscar el patrón y continuar con él. Yo era hilandera, no tejedora, pero he aprendido a tejer”.

Cuando un libro me gusta mucho salto alguna frase; quiero avanzar, saber más.

Lavinia, de Ursula K Le Guin, es uno de los que más he disfrutado en toda mi vida, y me ha pasado lo contrario: volvía atrás, una y otra vez, para saborear las palabras. No me importa que se acabe porque forma parte de mí.

Volveré a leer la última frase una, y otra, y otra vez; y regresarán, con ella, las imágenes de la historia; también de todas las historias sobre la Antigüedad que habité siendo niña.

Gracias, Ursula.

Una ocupación de cuerpo entero

Durante las vacaciones

recogemos las piedras

que el mar nos regala.

 

Son las piedras con las que luego,

en el invierno, reconstruimos

las ruinas de nuestras guerras.

 

No sólo les pedimos

que resistan.

También que nos recuerden

que el mar existe.

Silvia Rodríguez*

En agosto el reloj se detiene en este rincón del hemisferio norte, aunque de vez en cuando el viento y las tormentas remueven todo; nos recuerdan que vendrá el otoño, que la luz será cada vez más suave, que nos regalarán menos caricias las orillas.

He tenido tiempo para saber y sentir dónde está Narrativas y otras lunas, hacer balance de los rumbos que he ido experimentando, dibujar el lugar hacia el que dirigirlo a partir de ahora.  Cualquiera que haya puesto en marcha un proyecto sabe lo fácil que es equivocarse; una y mil veces. Una ventaja es que, como de todo se aprende, las herramientas son cada vez más precisas, hechas a mano y a medida, pulidas con la práctica. Otra, que es cada vez más sencillo poner el foco.

Hace algunos años un amigo que cambió sus estudios de geología por la música me dijo que lo que él hacía no era un trabajo, sino una ocupación. Es un músico de cuerpo entero, capaz de oír el canto de los pájaros por encima del jaleo de los coches y de transformar en ritmo cada objeto que toca. La música es su forma de relacionarse el mundo y de atravesarlo para hacer de él un lugar un poco mejor, más habitable. Desde entonces, es justo eso lo que quiero:  una ocupación de cuerpo entero que haga de este planeta un lugar un poco más humano. Si me has leído antes, ya sabes cuál es mi mantra:

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo

Eduardo Galeano

A mí me gustaría ser una especie de espejo con altavoces, en el que las personas pequeñas pudieran mirarse para volver a escuchar su voz, la voz de la infancia y la ilusión, la que sueña y tiene memoria de la belleza; pero también del dolor y la resiliencia. La que guarda y reproduce los ecos del imaginario colectivo. Que cada persona sea lo que de verdad es, que llegue a su esencia y sus heridas a través de la escritura o de la narración, que encuentre sus dragones y sus griales y se sienta legitimada para transformarlos en su voz, sus palabras, su pensamiento.

Excelsa tarea. Ése es, claro, el punto de llegada; el lugar en el que quiero estar. Mientras tanto seguiré haciendo camino contigo, pequeña personita capaz de transformar el mundo; acompañándote y aprendiendo en un proceso en constante revisión en el que formularemos nuestras propias preguntas y rogaremos que las respuestas no sean nunca cerradas, últimas, definitivas.

*Muchas gracias, Eva, por el poema y las charlas. Que el invierno convierta tus ruinas antiguas en brillantes salas de baile.


El 21 de septiembre comienza una nueva edición de los talleres de escritura y narrativas 🙂 ¿Cuento contigo?

ME GUSTARÍA… ACTIVIDAD
Empezar a escribir o recuperar el hábito Escribir (taller)
Escribir textos literarios a partir de mis vivencias Contar tu propia historia (taller)
Trabajar en un proyecton narrativo La voz y la mirada (tutorial)
Utilizar la escritura para el autocuidado Narrativas de autocuidado (taller)
Contar mi propia historia, recuperar la autoría de mi vida La voz de las mujeres (taller)
Conocer las técnicas de storytelling Storytelling (curso)
Conocer las prácticas narrativas Prácticas narrativas en la intervención psicosocial (curso)

Imagen: Karen Cantú Q en Unsplash

Escribir desde terreno: experiencias en cooperación y acción humanitaria

FranjaGaza_Escribirdesdeterreno
Gaza, 2010

Quienes tenemos la manía y la necesidad de escribir custodiamos siempre una historia que no sabemos contar. Quizá porque no encontramos las palabras para atrapar todo lo que sentimos en un instante; quizá porque forma parte de la magia o del impulso para seguir escribiendo, aprendiendo, haciéndonos preguntas.

Nuestro imaginario lo forman las historias que escuchamos y leimos durante nuestra infancia, aquellas con las que nos identificamos, las que nos hicieron pasar miedo y las que nos ofrecieron consuelo. Los lugares que visitaban las personas a las que admirábamos, a las que queríamos parecernos; los olores y sabores que nos atrapaban sin haberlos sentido nunca. Intuyo que esa historia no contada está enraizada en el fondo de nuestro imaginario; por eso cada vez que intentamos invocar una sola palabra para comenzar aparece un batallón de imágenes. Y tendríamos que escribir, al menos, durante mil y una noches.

Mi historia se quedó en Jericho y en Acre. Me espera a las puertas de Damasco. Está escrita en los ojos inmensamente azules del hombre que se ofreció a llevar mi equipaje cuando crucé por primera vez el paso de Erez y vi Gaza frente a mí, la ciudad que soñé tantas veces. Duerme en la playa de la foto, frente a un hotel que destruyeron las bombas.

Mi historia es, también, la historia de todas las personas que pisaron antes la tierra en que nací; una tierra que, aunque algunos llamen patria, no es mía, ni es nuestra, ni es de nadie. Es sólo tierra: tierra que pisamos y habitamos y a la que mañana volveremos, de un modo u otro.

Cada una de esas historias pequeñas, no contadas, forma una historia más grande: la de aquellas personas que tampoco dicen patria porque habitan el mundo buscando lo que nos hace iguales unas a otras, y no lo que nos separa: sonrisas, miradas, manos. Manos pintadas en una puerta. Batallas pequeñas ganadas cada día a la indiferencia.

En el blog escribirdesdeterreno.wordpress.com irán publicando sus experiencias en cooperación y acción humanitaria, o la extrañeza de volver a casa cuando terminan, las personas que participan en el taller Escribir desde terreno. Espero que los disfrutéis y aprendáis con ellos tanto como yo. También podéis escucharnos en el programa 5 minutos para la Cooperación, de Radio 5.