Escribir en otoño

Mural pintado en una pared: árbol con pájaros

Aunque el título de esta entrada es escribir en otoño, a Galicia nos llegó el invierno de golpe. Tanto, que a finales de octubre pasé de la orilla del mar, con 17 grados y un  sol cálido, a la nieve inesperada en lo alto de un puerto de montaña, dos días después.

Estos días ha vuelto el sol, y las hojas de los árboles exhiben sus colores. Incluso cuando llueve, hay mucha luz detrás del blanco y el gris, que predominan; pero todo es más frío. Cuando sale el sol, en cambio, el ambiente es como los árboles; marrón, cálido, acogedor. Azul, incluso, en las horas centrales del día y al lado del mar.

Siempre me ha gustado sentir las estaciones. Hace un par de semanas, escuché al antropólogo Rafa Quintía hablar sobre la antigüedad de algunas tradiciones que perviven en Galicia para renovar la vida y permitir, al mismo tiempo, la presencia y naturalización de la muerte, la conexión con los ancestros. Y me di cuenta de que, desde que estoy aquí, he aprendido a sentir los ciclos.

Estos días alborotan el cielo las bandadas de pájaros migratorios. En invierno, después de algunos temporales, aparecen en la orilla los cadáveres de algunos arroaces, garzas, gaviotas; los cuervos resisten y observan. La vida siempre está presente, pero hay destrucción en el invierno. El 2 de febrero, la Candelaria, anticipa la primavera; vuelven algunos pájaros, las plantas empiezan a moverse debajo de la escarcha.

Voy asimilando la paradoja de que el comienzo del verano lo sea, también, del descenso en el número de horas de luz de un día. Todo comienzo es el final, porque nada permanece; pero tampoco se agota, porque se renueva. Crecer y menguar, cumplir los ciclos.

Durante el otoño y el invierno podemos seguir celebrando la vida con las personas a las que queremos; fortalecer esas redes de afecto mutuo que nos sostienen y nos nutren. Son, también, meses propicios para pararnos a pensar dónde estamos, escucharnos, sentir hacia dónde queremos ir.

Desde Narrativas y otras lunas, éstas son las actividades que te propongo para escribir en otoño:

ONLIINE: Taller Escribir el cuerpo

En Galicia: comunidad de escritura Palabras a volar

Y si por casualidad estás en Barcelona, no te pierdas estas jornadas de Luto en Colores, un espacio en el que repensar la muerte para celebrar la vida.

Cartel Jornadas Luto en Colores Barcelona 24 noviembre

Como dice Silvia Melero, vivir un duelo nos pone ante el espejo de nuestra propia muerte y pensar, tomar conciencia, es lo único que nos ayuda a poner el foco en lo esencial. “Nuestra única defensa contra la muerte es el amor”, que decía el gran Saramago. Va serio.


Montse Santolino, Iba en serio

 


Com diu la Silvia, viure un dol ens posa davant el mirall de la nostra pròpia mort i pensar-hi, prendre consciència, és l’únic que ens ajuda a posar el focus en l’essencial. “La nostra única defensa contra la mort, és l’amor” que deia el gran Saramago. Va en serio.


Montse Santolino, Iba en serio

Dentro de poco estarán disponibles los talleres que comienzan en enero. Si quieres estar al tanto de las novedades, puedes suscribirte al boletín de noticias.

¡Hasta pronto!

Narrativas de autocuidado en cooperación: taller online

Acabo de terminar uno de los talleres que más he disfrutado: la primera edición online de Narrativas de cuidado y autocuidado en cooperación. A dos de las personas que estaban al otro lado las conocía de un curso anterior; a las otras dos, porque hemos compartido espacios de trabajo o voluntariado. Me he emocionado leyendo sus textos, y como todas querían escribir y lo hacen muy bien nos hemos centrado en la escritura, teniendo en cuenta lo que dijo una alumna en el taller presencial: “me cuida saber quién soy, quién no soy, qué me preocupa”. Conocernos, ordenar lo que nos ha sucedido,  volver a algunos instantes y mirar desde otro punto de vista. Descubrirnos, de repente, en el espejo; entonces sonreir porque vemos que somos lo que un día soñamos. Recuperar los regalos que nos hicieron, los que elejimos, las miradas y sonrisas de complicidad o de temor que nos recuerdan, una vez más, lo parecidas que somos todas las personas en cualquier lugar del mundo. Descubrir que los recuerdos pueden ser cuentos, los cuentos memoria, la memoria un abrazo.

También han surgido proyectos para seguir tejiendo, enredando, contando y creciendo. Pero, sobre todo, me quedo con su tenacidad para intentar ser cada día lo mejor que puedan ser, para hacer de este mundo raro un lugar más habitable, sin perder la ilusión ni la alegría. Escribió Gastón Bachelard:

Nada bueno se hace a desgana, es decir, a contrasueño. El onirismo del trabajo es la condición misma de la integridad mental del trabajador. ¡Ojalá venga un tiempo en que cada trabajo tenga su soñador titulado, su guía onírica, en que cada manufactura tenga su oficina poética!

Cada una de estas mujeres es una oficina poética. Muchas gracias a todas.


Algunos textos del taller:


Imagen: Sofía Sforza

Narrativas de autocuidado en cooperación

 

Narrativas_autocuidado_cooperación_Madrid

 Esta imagen corresponde al ejercicio de una de las personas que asistió al taller narrativas de autocuidado en cooperación y acción humanitaria en Madrid los días 8 y 9 de abril. Revisamos los mapas que nos habían traído hasta aquí y trazamos las primeras líneas de los senderos que nos gustaría transitar a partir de este momento. Algunas personas pusieron los primeros troncos de la cabaña en la que descansarán antes de decidir cuál será el siguiente paso. Como en otras ocasiones, lo que más valoramos al finalizar fue el ambiente que creamos, un espacio en el que compartir experiencias y aprender de las historias ajenas. A partir de ahora cuando hagamos la maleta guardaremos también las narrativas que entre todas y todos editamos ese día. La idea de editar fue de Ana, psicóloga y escritora, con la que Jose María y yo hemos compartido alguna vez trinchera en otros espacios de participación. Nos sirve para explicar cómo la puesta en común de nuestras historias nos permite revisarlas y ampliarlas al tiempo que aprendemos unos de otros.

Cuando pensamos en este taller queríamos unir el enfoque narrativo con nuestra trayectoria en el apoyo emocional a cooperantes y personal humanitario después de una emergencia. Además de constatar que todas estas personas tienen mucho que contar nos habíamos dado cuenta de dos cosas: que la mayor parte de las veces no piden o no reciben ningún tipo de apoyo psicosocial y que desarrollan buenas habilidades de afrontamiento y resiliencia. El enfoque narrativo de la experiencia permite revisar y ordenar tanto los acontecimientos vividos como los significados asociados a ello; recuperar o renovar el sentido de nuestro trabajo o aceptar que ha dejado de tenerlo. Integrar los momentos difíciles y recordar todos los trucos que hemos puesto en marcha para superarlos. Volver a leer para darnos cuenta de que habíamos dejado algunas páginas en blanco, colorearlas y hojear de nuevo el cuaderno de nuestras experiencias para descubrirlas donde deben estar: en el futuro. Recrear lo vivido para entender, desaprender y volver a empezar apropiándonos de los significados. Como dijo otro compañero durante el taller:

“Qué bonito tener la posibilidad de destruir para volver a construir de nuevo”.

  1. Trabajar con los significados

Para comenzar el taller pedimos que cada persona escribiera y compartiera aquellas palabras que definen su trabajo. Aparecieron las organizaciones, con sus expectativas y demandas; nos adaptamos a ellas para poder realizar nuestro trabajo pero preservando nuestros significados, lo que es importante para nosotras, lo que nos hace salir a terreno y continuar allí. Unas personas se sienten más cómodas definiendo su trabajo como ayuda, otras como aprendizaje o apoyo. Nos dimos cuenta de que son muy importantes las relaciones con los demás. Los procesos, porque la mayor parte de las veces el cambio es largo y lento y no lo vemos. Permitirnos disfrutar las experiencias, el intercambio de conocimientos con las comunidades.

  1. Autocuidado

Cuando empecé a revisar bibliografía sobre autocuidado para los talleres encontré que casi siempre se trataba el componente físico y que hacerse cargo de la propia salud se convertía en un mandato, una responsabilidad de quienes se dedican al cuidado personal o profesional de otras personas. Desde este enfoque el autocuidado puede llegar a ser una carga más, otra tarea en nuestra lista de responsabilidades. Tanto desde mi propia experiencia como desde un punto de vista formativo me resulta mucho más sencillo y humano el abordaje de la compasión: cuando seamos compasivas y compasivos con nosotros mismos lograremos serlo con otras personas de forma natural. Así cuidarnos es, de forma automática, una forma de cuidar a los demás: a quienes están cerca y a quienes aún no han llegado a nuestras vidas.

La autocompasión, que suena tan mal en nuestro idioma, tiene tres componentes que tienen mucho que ver con el autocuidado(1):

  • Ser consciente de y estar abierto al propio sufrimiento individual
  • Ser amable y no condenarse a sí mismo
  • La consciencia de compartir las vivencias con los demás en vez de sentirse solo y avergonzado

Una vez que nos permitimos la difícil tarea de reconocernos como personas; una vez que aceptamos tratarnos con mimo, cariño y respeto, escuchando y atendiendo nuestras necesidades, merece la pena preguntarnos cuáles son éstas: ¿qué es, para mí la buena vida? Dedicar un tiempo y un espacio a cultivarla, explorar las prácticas que nos hacen sentir bien y apropiarnos de ellas.

  1. El pensamiento narrativo

Hablamos del pensamiento narrativo para explicar cómo la forma en que nos contamos las cosas a nosotras y nosotros mismos y a los demás influye en cómo nos sentimos, cómo nos vivimos y entendemos o dejamos de hacerlo. Conocer sus bases nos permite buscar alternativas a las narrativas dominantes, aquellas que queremos ampliar o cambiar. Nos sirve para generar narrativas flexibles teniendo en cuenta que:

  • Todas las personas necesitamos tener un mínimo de control sobre nuestras experiencias
  • La narrativa alternativa ha de ser coherente con nuestros significados, pero a la vez lo suficientemente flexible para poder adaptarse a los nuevos conceptos, a diversas situaciones.

 4. “Botiquín” para el autocuidado

Empezamos el sábado por la mañana identificando 5 acciones de cuidado y 5 de autocuidado que hayamos realizado en la última semana. Nos sirvió para ver el equilibrio entre ambas, para pensar sobre cómo atendemos a las demandas de otras personas y para darnos cuenta de cosas pequeñas que nos hacen sentir mejor; identificarlas nos permitirá consolidarlas. Proponemos llevar un diario de acciones de autocuidado para darles un espacio en el día a día. A veces la mejor estrategia es no hacer nada, permitirse espacios. Espacios necesarios para estar con nosotras y nosotros mismos porque, como dijo alguien:

“Me cuida saber quién soy, quién no soy, qué me preocupa”.

Aunque en el programa estaba previsto dedicar un espacio a mindfulness y autocompasión no nos dio tiempo a detenernos. Una de las personas que ya lo practicaba nos contó que le servía para “desconectar del mal rollo y conectar con cosas que habitualmente no veo”.  Recomendamos la lectura de este texto de Alesandra Pigni en el que explica cómo mindfulness puede ser un recurso para aceptar, conectar, darnos cuenta; poder parar y saber qué sentimos, qué queremos. También mencionamos este artículo que nos recuerda que mindfulness no puede ser el parche mantener un ritmo de vida demasiado acelerado.

  1. La vuelta a casa

Cuando las personas presentes en el taller preparan su maleta para un nuevo destino hay dos cosas simbólicas que no faltan nunca: la ilusión y el deseo, a veces incluso el propósito, de mantenerse en contacto con las personas que se quedan aquí. Esto nos recordó que la vuelta a casa puede ser la parte más difícil del proceso por diversas razones:

  • La dificultad para expresar nuestras vivencias y, a veces, la aparente falta de interés de los demás por escucharlas
  • El choque cultural: volvemos a  nuestro lugar de residencia y nos eonctramos que con muchos más recursos se hace mucho menos, nos quejamos por cosas nimias, estamos muy poco centrados en las relaciones y las personas, la comunicación es menos auténtica y la queja vacía una práctica frecuente
  • La extrañeza de saber que volvemos a casa y la vez sentir que hemos sido felices tan lejos de ella.
  1. El cuidado desde las organizaciones

Nos preguntamos en qué medida las organizaciones para las que trabajamos se preocupan del cuidado del personal humanitario y resaltamos la importancia de hacerlo “desde fuera”, sin evaluar el rendimiento de la persona y validando sus emociones siempre que sea posible. Cuando el apoyo no está disponible, no es de calidad o no nos genera confianza, recomendamos utilizar el apoyo entre pares: poder contar con otra persona que no esté en terreno en ese momento pero haya tenido la experiencia, o tenga la suficiente apertura como para comprender por lo que estamos pasando; alguien con quien nos sintamos escuchados sin ser juzgados.

  1. Dibujar los mapas

En una cartulina dibujamos una línea de vida que recoja aquello que queríamos ordenar o entender cuando decidimos apuntarnos al taller: nuestra trayectoria profesional, nuestra relación con la ayuda o el cuidado…Señalamos los acontecimientos y personas más importantes y vamos comentando las reflexiones que surgen. Este ejercicio nos sirve para tomar perspectiva, darnos cuenta de la importancia de algunas cosas e integrar experiencias. Después observamos como un todo lo que hemos recogido en el dibujo: nuestra trayectoria profesional, nuestra relación con la ayuda y el activismo… Para pensar qué nombre le daríamos si fuera una película. Algunos ejemplos fueron Memorias de África, En busca del arca perdida, El viaje a ninguna parte, la gran evasión.

  1. Conclusiones

El taller nos sirvió para entender el autocuidado como un espacio que nos damos a nosotros mismos y que podemos compartir para editar nuestras narrativas, lo que nos permite “destruir para construir” nuevos mapas.

Bibliografía utilizada

Además de los artículos enlazados, para preparar este taller hemos utilizado los siguientes textos:

  • (1) Terapia centrada en la compasión, Paul Gilbert
  • Vivir con plenitud las crisis, John Kabat-Zinn
  • Taller de autocompasión, por Marta Alonso y Vicente Simón
  • Mamá, quiero ser cooperante
  • Escribir desde terreno
  • Ponencia sobe apoyo emocional en el curso Formación en intervención psicosocial en emergencias en el contexto de las organizaciones humanitarias (Lidia Luna y Jose María Rodríguez).

Para mí fueron de mucha ayuda la web, reflexiones y mimos virtuales de Airam Vadillo. ¡Gracias por estar cerquita!

 

 

 

 

 

 

 

 

Locuras saludables II: historia (incompleta) de un sueño

Hay que enloquecer ya, que luego será tarde3
Fuente: http://neorrabioso.blogspot.com.es/2014/01/blog-post_27.html

A Salva Muñoz le diagnosticaron un trastorno bipolar, pero él se consideraba multipolar: una persona con múltiples yoes, inquietudes, deseos. Como tú o como yo. Allá por 2005, Salva soñaba que el agua recorría las estancias del hospital de Gandía, como si fuera un elemento más de su arquitectura. Quizá para seguir escuchando el mar desde las habitaciones; quizá sólo para olvidar que los pasillos de los hospitales tienen demasiadas esquinas.

Salva también soñó un espacio por y para las personas diagnosticadas de una enfermedad mental: “nada de nosotros sin nosotros”. Diez años después ese espacio es la Casa de la Natura, habitado durante el día por las locuras creativas y saludables del Col.lectiu Öbertament, que nació gracias a las utopías de Salva y crece cada día con el entusiasmo de muchas personas.

El Col.lectiu es una asociación sin ánimo de lucro integrada por personas creativas afectadas por una enfermedad mental que utilizan el arte y la creatividad como una forma de expresión, comunicación y acción social. Cuentan con el soporte de una red de profesionales que acompañan, pero no interfieren. Entre todas y todos han creado una red de apoyo mutuo que acoge, potencia capacidades y deconstruye los discursos dominantes en torno a la enfermedad mental. No conozco todos los detalles del camino, pero lo imagino largo y arduo.

El pasado 17 de abril dinamicé  el taller de creatividad y narrativas Contar con el Col.lectiuy así conocí la historia de Salva. A él, como a todas las personas que estábamos allí, le espantaba la facilidad con que este mundo nos clasifica y nos reduce a etiquetas.

Al empezar la sesión de la tarde me preguntaron por las herramientas básicas para contar tu propia historia. Contesté que la idea central de este proyecto es que cada persona tiene una forma única, y muy valiosa, de ver el mundo. Así, lo más importante para escribir, o para cualquier otra tarea creativa, es ser capaz de expresarse con libertad. Para hacerlo hay que aprender a quererse y aceptarse, encontrar y valorar aquello que nos hace personas únicas. Por eso para escribir un poema, un relato o el laberinto de nuestras emociones, la mejor receta es escribir lo que de verdad sentimos o percibimos, sin pensar demasiado. Después habrá tiempo para la técnica y las correcciones.

A continuación alguien habló de la tiranía de la normalidad, con ejemplos sobre cómo tenemos recursos para expresar y desarrollar nuestra singularidad y, sin embargo, las personas tendemos a ser cada vez más homogéneas. Así, reinvindicamos sociedades multipolares, donde la diferencia dé paso a la diversidad; donde cada persona pueda ser y expresar lo que es, lo mejor que puede llegar a ser, sin barreras físicas ni mentales.

El resumen de (casi) todas las dinámicas que hicimos durante el taller estará disponible muy pronto en este enlace: https://narrativasyotraslunas.com/portfolio/taller-de-creatividad-y-narrativas-col-lectiu-obertament/.

Öbertament

En memoria de Salva Muñoz, con todo mi cariño y agradecimiento hacia el Col.lectiu por contagiarme sus locuras saludables. Si pasáis por Gandía y no tenéis prisa, quizá tengáis la suerte de conocerlos.

Locuras saludables

Col.lectiu abril 2015

Hoy empiezo a redactar las conclusiones del taller de creatividad y narrativas Contar con el Col.lectiu Öbertament que tuvo lugar el pasado 17 de abril en Gandía. Aprendí, entre otras cosas, que no importa el idioma que hablemos o lo diferentes que seamos: nos entendemos a través del respeto y la verdadera escucha.

Durante la mañana hablamos de lo importantes que las historias son en nuestras vidas. Tratamos de imaginarnos cómo fue la primera vez que una persona sintió la necesidad de contarle algo a otra, allá por los tiempos de las cavernas. Después reconstruimos la historia del Col.lectiu Öbertament, que nació de un sueño y una esperanza. Creatividad, entusiasmo, apoyo mutuo y, como en todo lo humano, momentos difíciles. Como anticipo de la crónica comparto sus palabras:

“Es la sociedad la que está enferma por no valorar la diversidad

de nuestras capacidades”.

Y las primeras líneas de la agenda creativa que editan cada año, Bogeries saludables (locuras saludables) :

La bogeria és una atrevida forma de reivindicar la utopia. És un hàbit saludable, que malauradament no ens prescriurà cap metge excepte algun professional atípic que se n’ix de la cistella. I és que no és cert, posem per cas, que lámor mateix no és més que una bogeria saludable, meravellosa? No tenim tots alguna bogeria pendent que no vam cometre quan van tindre lóportunitat? És que la freda ráo, l’avinagrada seriositat i la rígida planificació de les nostres vides les fan més felices?

 La locura es una forma atrevida de reivindicar la utopía. Es un hábito saludable, que desgraciadamente no nos prescribirá ningún médico salvo algún profesional atípico que se sale de la cesta. ¿Y es que no es cierto, por ejemplo, que el amor mismo no es más que una locura saludable, maravillosa? ¿No tenemos todos alguna locura pendiente que no cometimos cuando tuvimos la oportunidad? ¿Es que la fría razón, la avinagrada seriedad y la rígida planificación de nuestras vidas las hacen más felices?

CometaLidiaLuna

Próximamente más locuras saludables en sus pantallas.

Conclusiones del taller presencial de narrativas

El sábado 7 de marzo nos reunimos en la Asociación Cultural El Despertador para celebrar el taller de narrativas Herramientas básicas para contar tu propia historia. Éstos fueron los contenidos:

  • El pensamiento narrativo. La importancia de contar.
  • Narrativas dominantes. ¿Normalidad? Recuperar nuestras historias
  • Narración fotográfica
  • El arte y las narrativas
  • Técnicas de recuerdo y de revisión de vida. La escritura
  • – Técnicas de creatividad y de desbloqueo.
  • Contar con todos los sentidos
  • Mi proyecto: ¿qué quiero contar? Recopilar caja de herramientas: qué me llevo
  • Identidad. Conclusiones y cierre.

El espacio donde nos juntamos recibió una valoración muy positiva. Era cómodo, acogedor, y estaba rodeado de objetos creativos que nos inspiraron para inventar historias completas en pocos minutos.

TallerNarrativasMadrid2

Los motivos para hacer el taller eran variados. Algunas personas querían desbloquearse, aumentar el autoconocimiento, conocer una técnica de autocuidado; contar una historia ya diseñada o aprender herramientas narrativas para la intervención psicosocial. Mi objetivo era crear un espacio en el que tejer saberes en torno a las narrativas y lo doy por cumplido: tanto por el intercambio de experiencias y opiniones durante el taller, como por la puesta en común de contenidos durante la fase de preparación. Respecto a las expectativas del resto, según la valoración final su grado de cumplimiento fue de 8’5 sobre 10. Precisamente se valoró como muy positivo el ambiente de confianza, respeto e intercambio que se generó. Al finalizar coincidimos también en el propósito de conocernos y cuidarnos más, aunque hubo un debate interesante en torno a la identidad. Quizá, como dice Oscar Gonçalves, la tarea de los próximos 2000 años sea un saludable “auto-desconocimiento”.

En el apartado sobre narración y fotografía, Sol Salama compartió su visión de la fotografía como una herramienta participativa, capaz de reflejar y recrear el funcionamiento de la memoria. También nos invitó a reflexionar sobre cómo la sobresaturación de imágenes hace que pierdan su sentido, su potencial comunicador. Sol tiene una gran sensibilidad para expresar sus vivencias con fotografías, así como para captar lo que narran otras personas. Nos dio algunas claves para leer la fotografía y pensar nuestros propios proyectos, a través de varios ejemplos y del proceso de construcción de su trabajo Fisuras. Por ejemplo estas dos ideas:

  •  La mejor técnica para hablar de lo universal es hacerlo desde las propias experiencias y emociones
  • La fotografía puede ayudarnos a mirar nuestro mundo, nuestras rutinas, nuestro presente desde la extrañeza y el asombro, como si los viéramos por primera vez.

José María Rodríguez fue desvelando pautas para la intervención con narrativas mediante el análisis de diversos cuadros. Transmitió su pasión por el arte y una gran capacidad para abordar las emociones y temas como la soledad, el amor o la muerte con sencillez y aplomo. Parte de la expresividad de su ponencia se basa en la técnica que utiliza, así que no contaré mucho más para conservar el misterio.

 En ambos casos faltó tiempo para formular preguntas y profundizar en sus sugerencias. Lo mismo sucedió con Eva Leoz, que diseñó un recorrido entre las narrativas públicas o privadas, la “patología” de la normalidad, los aspectos que negamos y el diálogo con nuestras sombras. Finalizó con la propuesta del amor y la aceptación de las diferencias. Así, terminamos con una frase que sintetiza muy bien el desarrollo del taller: “qué potencial tendríamos si no tuviéramos miedo”. Afirmación compartida por todas y todos, que sirve a la vez como síntesis y propósito.

 Por último, entre las sugerencias están:

  • La propuesta de crear un espacio aún más participativo
  • Mejorar la estructura de los contenidos para cubrir todo el programa

Así, la principal lección aprendida es ampliar la duración del taller para realizar más dinámicas participativas y dedicar a todos los contenidos el tiempo que requieren.

Gracias a cada una de las personas que detuvisteis vuestros relojes durante unas horas para compartir vuestras experiencias y, sobre todo, de vuestros corazones: gracias por estar, de verdad, presentes. Tenéis este espacio a vuestra disposición para ampliar e incluso rebatir las conclusiones.

A quienes mostrasteis interés pero no pudisteis venir, os esperamos en la próxima.