Narrativas y otras lunas - Mujeres mirando las nubes

Ni somos prisioneros de nuestro pasado ni somos libres de elegir cualquier futuro. Sí somos, sin embargo, atentos defensores de aquello que mantenemos cerca de nuestros corazones, nuestra visión de la realidad, el sentido de nosotros mismos, nuestros valores y nuestro sentido de control.

Michael Mahoney

El pensamiento narrativo es algo tan sencillo y cotidiano como contarnos nuestras historias a nosotras y nosotros mismos o a los demás. Al narrar estas historias vamos construyendo un significado con el cual nuestras experiencias adquieren sentido. Estas historias o narrativas se actualizan continuamente.

Por ejemplo, si yo te pregunto: ¿qué hiciste ayer? Seguramente lo primero que te vendrá a la cabeza será el acontecimiento más relevante de la jornada, y el tono emocional: agradable, desagradable, triste, alegre, agotadora… Si te pido que recuerdes el día desde que te levantaste hasta que te acostaste, te doy una pauta para ampliar los acontecimientos que recuerdas. También puedo pedirte que recuerdes acontecimientos que provocaron una emoción distinta a la que has evocado al principio. Cada vez que ampliamos las pautas desde las que mirar y reconstruir lo sucedido, ampliamos las posibilidades y recuperamos información y sensaciones que no aparecían inicialmente. Aunque resumiendo mucho, más o menos en esto consiste la intervención con narrativas.

Además, en nuestra vida diaria sentimos la necesidad de contar a los demás lo que nos pasa. Lo que buscamos al hacerlo puede ser: ordenar lo que experimentamos y sentimos, recibir información sobre cómo otras personas manejaron situaciones similares, recibir consuelo o aprobación.

 

En todo este contar y contarnos hay cosas que damos por hecho, que no cuestionamos. Pensamientos y acciones que hemos automatizado tanto por nuestra experiencia de vida como por lo que nos han contado los demás, por los mensajes que prevalecen en la sociedad en que vivimos: lo que se conoce como narrativas dominantes. Es importante conocer cuáles son y aprender a detectarlas.

Vivir para contarla-min

El pensamiento narrativo no sigue una lógica lineal: se fundamenta en imágenes y funciona por la analogía de las semejanzas. ¿Qué quiere decir esto? Que nos movemos por el mundo con nuestros mapas mentales, y a partir de ellos valoramos cuánto se parecen las cosas, las personas, las experiencias, a lo que ya sabemos. Esto tiene dos consecuencias: por un lado, que filtramos la información que nos llega según nuestros conocimientos y expectativas previas. Por otro, que toleramos e integramos un nivel determinado del cambio, a partir del cual puede producirse una ruptura en la trama narrativa y dificultad para procesar e integrar.

Para organizar el pensamiento y el discurso en forma de historias contamos con un sistema de creencias y un mapa de significados que nos ayudan a orientarnos, a anticipar lo que creemos que ocurrirá y a dar un sentido a lo que sucede. Sin embargo, a veces nos ocurren cosas que no logramos encajar en nuestra historia de vida; es como si los mapas que tenemos ya no sirvieran. En otras ocasiones, la dificultad para continuar procede de la repetición de pautas de acción o pensamiento. Esas pautas han dejado de resultar útiles o deseables, sin que seamos capaces de salir de ellas; como si camináramos en círculos o por senderos que queremos abandonar.

La revisión de nuestra historia de vida y la identificación de las narrativas dominantes pueden ayudarnos a entender quiénes somos y a incorporar nuevos repertorios cuando nos enfrentamos a un cambio importante, deseado o no, que requiere explorar nuevos caminos. También cuando queremos entendernos mejor o conectar con nuestra mirada única sobre el mundo para enriquecer una labor creativa.

Quizá la mía no sea la única manera de abordar este proceso; creo que es más importante formular preguntas que encontrar respuestas. Pero es cierto que necesitamos algunas certezas y, al menos, un punto de partida. Así que ésta es la forma en que creo que puedo acompañarte y ayudarte a encontrar las herramientas que te resultarán más útiles para ordenar y contar tu historia.