Dibujar mis mapas

La lectura y la escritura me han acompañado a lo largo de toda mi vida. En ellas he encontrado consuelo, refugio, posibilidades y, sobre todo, preguntas nuevas. Ya lo he escrito antes; no sabría vivir sin ellas. Algunas semanas todo va tan deprisa que no encuentro la forma de parar. Me convierto en abeja, zumbido, panal alborotado. Si consigo alcanzar el papel y hacerme palabra, estoy salvo.  Y solo entonces puedo volver a mi forma humana; ser, de nuevo, parte de la tribu. Hacerme amiga, hermana, tía, hija, compañera. Mujer salvaje, mujer que teje memoria y sueños. 

En este manual me gustaría compartir contigo algunos de los recursos que, a lo largo de mi vida personal y profesional, me han ayudado a conseguir que la escritura sea, para mí, una herramienta de autoconocimiento y autocuidado. Para que tú también puedas hacerte palabra, construirte un refugio o llenarte de sueños siempre que lo necesites.

Has llegado hasta aquí después de un largo camino, haciendo lo mejor que podías y sabías hacer. Te has dado cuenta de que los mapas que traías ya no te sirven, y quieres dibujar otros nuevos. Dibujar mis mapas está diseñado para que puedas comenzar a explorarlos utilizando la escritura como herramienta de autoconocimiento y autocuidado. Puedes hacerlo en cualquier momento, pero creo que puede resultarte muy útil si estás atravesando un proceso de cambio, tienes que tomar decisiones importantes, o sientes el deseo y la necesidad de parar para conocerte mejor y cuidarte más. También puede servirte como punto de partida para volver a conectar con tu esencia, la creatividad y el disfrute; ampliar los márgenes desde los que habitualmente te ves a ti misma o a ti misma, así como al mundo y a las personas que te rodean.

Es un recorrido en varias etapas quién soy, dónde estoy, de dónde vengo, a qué temo, dónde me gustaría ir — tejido con preguntas que son disparaderos, pequeñas pistas para que puedas encontrar los hilos de tu escritura. Tómate un tiempo para sentirlas y acogerlas; si es posible, dedícales un espacio de calma y autocuidado. Un paseo, una meditación, una visita a tu cafetería favorita. No tienes por qué responder al pie de la letra, ni contestar a todo, ni hacerlo de la mejor manera posible como si ésta fuera una tarea escolar.

En el manual te pido que olvides todo lo que aprendiste en el colegio o en otros espacios sobre la escritura. No hay normas, no hay límites. Escribe con total libertad, como si lo hicieras solo para ti. Date permiso para narrar lo que hay fuera y lo que hay dentro, lo que sucede en el mundo y en tu interior; llegará un momento en el que una cosa refleje la otra, y te sirvan para enriquecer tus textos. Y, lo más importante, tus vivencias.

Ten paciencia contigo, con los procesos; son lentos y sinuosos. No tengas prisa, no fuerces las respuestas pero tampoco te duermas en los laureles de la comodidad. Honra tu camino y, también, a los ladrones que intentarán asaltarte mientras lo recorres: el de tiempo, energía, confianza, creatividad. Cada uno de ellos está ahí por un motivo, y es posible que te hayan ayudado en otro momento de tu vida. Reconoce su presencia, pero no permitas que te embosquen. A mí me ayuda escribir con los ojos cerrados; es la mejor forma de despistarlos.

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