Un día de invierno, mientras estábamos en uno de los encuentros online del club Escritura que alumbra, imaginé que nos encontrábamos en persona durante el verano, en la orilla que habito y, desde hace unos años, también me habita por dentro; y así lo hicimos el sábado 11 de julio.

Vinieron de diferentes geografías y diferentes fueguitos: el club, Autocuidado cíclico, talleres en librerías. Yo quería verlas, abrazarlas, que se conocieran entre ellas; traspasar la pantalla y recorrer juntas la Illa de Arousa. Esta última parte, dijo la tormenta mientras rompía el cielo de la tarde, queda para el año que viene. Me pareció una gran idea porque así, además de volver a encontrarnos, quizá podamos abrazar también a las que estaban presentes, pero no vinieron.

️Muchas gracias a todas por estar durante el año, en años anteriores; por venir hasta aquí. Gracias a quienes, con vuestra confianza y vuestro compromiso, hacéis posible cada día que siga trabajando en algo que disfruto tanto: acompañar con la escritura y las narrativas, cuidar nuestro fuego interno, acompañar a quienes acompañan. ¡Nos encontramos aquí de nuevo el próximo verano!

️ ¡Gracias!

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