Escribo, sobre todo, para hablar conmigo misma; con todas las partes de mí que me conforman. Para no escatimarme la verdad, ni atormentarme con mentiras cargadas de culpa. Para atrapar los momentos en los que la vida parece tener un orden; también para conjurar el caos de aquellos que me aturden.

Escribo porque me bailan los recuerdos en la piel, en la cabeza, mientras lo hacen los dedos en las teclas o el papel. Van llenándose de luz, sonidos, tacto y olores. Durante unos instantes, soy capaz de detener y atravesar el tiempo. Me convierto en memoria pura, en mis voces más antiguas; en aquellas, propias y ajenas, que me acompañaron en los inmensos campos de la infancia.

Escribo porque me fascina el vuelo de los pájaros, libélulas, polillas, mariposas; porque podría vivir a la orilla del mar, con los pies en el agua, y no me cansaría. Porque aún puedo descubrir nuevos territorios, dentro y fuera de mi cuerpo; para recorrer, con hormigas de palabras, el cuerpo que deseo.

Escribo porque solo al terminar sé del silencio, puedo habitarlo.

La escritura y el silencio, Lidia Luna, 1 septiembre 2018

¿Y tú, por qué escribes? A veces, las personas que llegan a los talleres sienten que no lo hacen; empiezan con esta frase: “no escribo porque…” pero después se dan cuenta de que sí lo hacen; lo están haciendo aquí, en este momento que compartimos. Lo hicieron durante su infancia, mientras alguien repetía cifras blancas sobre una pizarra negra; al llegar a casa después del colegio, cuando intentaban describir aquella mirada robada a las páginas gruesas de un diario con candado.

Siguieron haciéndolo después del primer desencuentro, de la primera alegría conquistada con su ilusión y su trabajo; en aquellos instantes en los que el mundo parecía detenerse, o cuando querían acelerar el reloj. Lo hicieron hace poco, en ese instante en que la lluvia golpeaba la ventana y el teléfono seguía en silencio. Cada vez que encuentran una foto antigua. Cuando miran al cielo intentando recordar los nombres de los planetas; o pensando en aquel avión que un día les llevó a lugares más cálidos, más lentos, de colores desconocidos.

Escribimos porque necesitamos hacernos palabra, porque la escritura nos ayuda a conocernos; hay mucha verdad en la escritura. Nos ayuda a conectar con las emociones, los afectos, la memoria, la imaginación y con el mundo. Escribimos también para comunicarnos con otras personas, para dar algo a los demás. Y escribimos para recordar a quienes no están, hacer justicia, dar vida a las historias que nos habitan.

Al escribir y al crear traemos a la luz lo que ya está con nosotras, con nosotros. O iluminamos una zona oscura y, al hacerlo, permitimos que bailen las sombras creando un lenguaje nuevo, formando palabras, dando vida a los personajes que pedían espacio para narrar sus historias. Que, en el fondo, son las nuestras; las que fueron creciendo durante nuestra infancia, las que acompañaron a tus ancestros antes incluso de que tú llegaras; las que volaban desde los libros que leías.


Éstas son las primeras líneas del Manual llenar cuadernos: cómo iniciar y mantener el hábito de la escritura personal. Está disponible, también, en formato curso; para las personas que prefieran hacerlo en comunidad y con mi acompañamiento.

Sé que son malos tiempos para la lírica; nos cuesta leer, escribir, concentrarnos. La prioridad en este momento es la supervivencia física y emocional; tuya, de las personas a las que quieres. La preocupación por el futuro económico y todo lo que vendrá después. Pero también sé que la escritura, el autocuidado y la creatividad son los mejores recursos para salir adelante; para seguir teniendo la posibilidad de leernos hacia atrás, de no perder la conexión con nuestra historia personal; y, al mismo tiempo, ser capaces de proyectarnos en el futuro.

En Narrativas y otras lunas encontrarás siempre muchas propuestas gratuitas para iniciar y mantener la práctica de la escritura; encontrarás, incluso, algún enredo a tres manos para escribir en tiempos difíciles. Pero si quieres dedicarle un poco más de tiempo y energía al hábito de la escritura personal, y tienes los recursos materiales para hacerlo estos días, éstas son las novedades:

¡Hasta pronto!

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