Cuidado y autocuidado

Todas las personas sentimos en algún momento la necesidad de descansar, recuperar fuerzas, nutrinos. Parar, respirar, volver a casa es un curso en el que se juntan la escritura, la atención plena y el autocuidado. Lo he diseñado para acompañarte en esa tarea; para que puedas tomar consciencia de la situación en la que estás en este momento, escucharte, transformar el malestar en un espacio de calma.

Está formado por 4 audios. Cada uno de ellos tiene una duración aproximada de 20 minutos y contiene una pequeña introducción teórica, una meditación guiada y una propuesta de escritura. Puedes utilizarlos tantas veces como quieras. Estará disponible a partir del 23 de marzo de 2019.

Para presentar este curso, he grabado un audio en el que hablo sobre la relación entre el autocuidado y los cuidados, apoyándome en la maravillosa historia de Momo.

Si después de escucharlo te apetece seguir profundizando en este tema, puedes suscribirte al mini curso gratuito, que consta de otros dos audios con propuestas prácticas para:

  • Empezar a utilizar la escritura como herramienta de autocuidado
  • Reflexionar sobre la importancia que tiene en tu día a día y su relación con las tareas de cuidado
  • Definir qué es para ti la buena vida.

 
Y, como siempre, deseando leer tus comentarios sobre este tema. ¡Hasta pronto!

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El hábito de la escritura

El objetivo de todos los talleres es iniciar o mantener el hábito de la escritura.

Hay dos motores para poner en marcha cualquier acción: la necesidad, y el deseo. Y al menos dos frenos potentes: sentir que nos faltan recursos -tiempo, dinero, energía, técnica- y el miedo. El que llevamos cosido bajo la piel porque hemos interiorizado durante toda nuestra vida que no valíamos para las tareas artísticas, o que eran una pérdida de tiempo; el miedo a llamar la atención, ponernos en evidencia, exponernos, hacer demasiado ruido, no ser lo suficientemente buenas, no tener algo original que decir, etc.

Cuando decidimos hacer todo lo posible para tener dedicar tiempo y energía a la escritura es porque, de alguna forma, se ha convertido en una necesidad. Podríamos vivir sin ella, pero nuestra vida sería un poco más pobre, menos consciente. Nos faltaría una herramienta que nos ayuda a conocernos y cuidarnos mejor; que nos hace transitar otros mundos, detener el tiempo mientras los creamos, disfrutar compartiendo con otras personas o con nosotras mismas lo que sentimos, percibimos, soñamos, tememos.

En ese momento, el deseo es una semilla que alimentar; y eso es lo que intento hacer en los talleres. También porque creo que el deseo, en general, es lo que nos mantiene con vida y con unos niveles aceptables de cordura/locura -elige la palabra que mejor te represente- para vivir en una sociedad cada vez más desconectada de lo humano, de lo lúdico y de la naturaleza.

El ejercicio que suelo proponer para conectar con el deseo es por qué escribo. A continuación, además de los ejercicios de las unidades didácticas, recomiendo empezar el cuaderno de todo. Y, un poco más adelante, hacemos una pequeña excursión para conocer a nuestros miedos y tomar un café con ellos; pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

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Así que, si tienes ganas de escribir pero no sabes por dónde empezar, éstas son mis recomendaciones:
    • Desarrolla la propuesta por qué escribo y, cuando hayas terminado, manten el resultado a la vista, en un lugar donde puedas verlo cuando sientas el deseo de escribir pero no sepas por dónde empezar. Aquí tienes dos ejemplos, por si te inspiran:
Y, si crees que podría venirte bien un poco de ayuda, esto es lo que puedo ofrecerte en estos momentos:
Que escribas mucho, tanto como desees.
¡Hasta pronto!

Imágenes: Marisa Franco, Simon Matzinger

Agradecimientos, propósitos, deseos

Estos días ha salido el sol; un sol de verdad, que calienta la piel y seca los huesos. He vuelto a pasear descalza por la orilla del mar, y  me he atrevido a formular mis deseos en voz alta.

Una de las cosas que  me gustaría hacer en 2019 es compartir más archivos de voz en el blog. Es algo que disfruto mucho pero, a la vez, siento vergüenza y pudor; siempre pienso que no son lo suficientemente buenos. De hecho, no lo son; queda mucho por mejorar. No tengo un equipo profesional y, además, tengo que repetirlos una y otra vez, hasta que consigo hacerlo de un tirón. Aun así, me gusta compartirlos porque creo que, a veces, la voz es necesaria para que la meditación introductoria sea más eficaz; para estar un poco más cerca a pesar de las pantallas y los kilómetros que nos separan.

Una mujer valiente a la que acompañé durante un tiempo me dijo, ya lo he contado antes, que lo que yo hacía era unir “escritura y consciencia”. Leyendo estos días los textos de la comunidad me doy cuenta, una vez más, de hasta qué punto la consciencia es importante en mi trabajo; tiene sentido porque, para mí, ha sido el mayor descubrimiento de los últimos años.

No importa que no tengamos claro dónde nos gustaría estar; saber que estamos en movimiento, que dibujamos el mapa a medida que caminamos, es el sendero y también la brújula. Lo demás  se irá perfilando; y, para sentir que el viaje y las paradas intermedias nos pertenecen, nos conectan y nos nutren, necesitamos la consciencia, aun cuando duela. Esa es, al menos, mi experiencia.

En este audio está mi propuesta para terminar y empezar el año sabiendo dónde estamos, hacer acopio de todo lo que hemos recibido, y sentir hacia dónde nos gustaría dirigirnos. La vida, después, hará su parte. Pero creo que, si nos pilla con los pies en la tierra y la mirada en el horizonte, será más fácil transitar los cambios, disfrutar los instantes de luz, compartir la belleza, acoger las lágrimas.

Con mis mejores deseos,

Lidia Luna

Escritura y autocuidado: 8 razones para escribir un diario

 1. Cuando estamos en un proceso de cambio, a veces nos sentimos como malabaristas sobre una cuerda en medio de un espacio oscuro; hay instantes en los que no logramos recordar de dónde venimos, y resulta difícil visualizar el lugar al que nos dirigimos. El diario puede ser un espacio de transición, que nos recuerda nuestros objetivos y avances y, también, el lugar que estamos dejando atrás.

2. Tenemos la mala costumbre de dejar demasiado espacio a lo racional, a los pensamientos, como si dándole mil vueltas a la cabeza hasta que echara humo pudiéramos solucionarlo todo. El diario nos pone en contacto con nuestra sabiduría emocional, con nuestra esencia.

3. El diario nos permite tener una perspectiva más amplia de nuestras vidas; nos permite ver el conjunto, alejarnos y sobrevolar a vista de pájaro. Solo de esta forma conseguiremos salir de los círculos de pensamiento habituales, para movernos en espirales más amplias.

4. Cuando practicamos la escritura de forma cotidiana y estructurada el propio proceso de escribir va autorregulándose, de tal forma que nos ayuda a manejar nuestras emociones y pensamientos. Poco a poco, nos iremos dando cuenta de cuándo estamos entrando en bucles o caminando en círculos, y seremos capaces de salir de ellos por nuestro propio pie. Escucharemos una voz interior que nos dirá “ya estás otra vez con esto” con amabilidad y compasión, como lo haríamos nosotras, nosotros, con cualquier otra persona. Y nos moveremos hacia nuevos horizontes más amplios y cómodos, más nuestros.

5. El hábito de la escritura también nos ayuda a manejar la frustración y la incertidumbre, dos aspectos con los que acostumbramos a llevarnos bastante mal. Desde la seguridad de nuestros cuadernos, podemos explorar y abrazar nuestras contradicciones, inseguridades, sombras, temores. Y, al mismo tiempo, recordar que esto también pasará.

6. Nos proporciona, además, un espacio seguro en el que barajar las distintas formas de abordar una situación conflictiva: preparar una entrevista, comunicar una situación difícil en el ámbito personal o laboral; anticipar las situaciones temidas, y conectar con nuestros recursos para afrontarlas.

7. La práctica cotidiana de la escritura hará que conectemos, también, con nuestra propia voz; con nuestra forma única de ver el mundo, y la manera en que somos capaces de transmitir esa emoción a otras personas; algo que nos resultará muy útil y gratificante para cualquier proyecto creativo en el ámbito personal, como por ejemplo la escritura creativa o la comunicación de nuestros proyectos.

8. El diario es nuestro mapa y la hoja de ruta: todo lo que registremos nos servirá para visualizar y explorar los cambios, fortalezas, avances, objetivos. También nos permitirá revivir, desde la lectura, los instantes de felicidad y gozo; aquellos que construyen la vida y a menudo pasamos por alto. Esto, a su vez, nos ayudará a prestarles más atención en el día a día.

~Adaptado para el taller Escritura y autocuidado a partir de un texto de Kathleen Adams recogido en Journal to the Self  y Journal Therapy: Writing for Healing and Change (Center for Journal Therapy)~

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NOTA: Utilizo el término diario porque es el que aparece en el texto original, pero sirve cualquier otro formato que te ayude a mantener el hábito de la escritura. En los talleres de Narrativas y otras lunas siempre tiene buena acogida el cuaderno de todo.

También me resulta complicado entender la escritura como algo que tiene una utilidad, o ponerle la etiqueta “terapéutica“. Pero, al mismo tiempo, he comprobado que la práctica de la escritura personal es una gran herramienta para conocernos mejor; para poner consciencia sobre lo que nos hace bien y lo que nos daña.

A veces encontramos tareas creativas que nos producen bienestar y, al mismo tiempo, mil excusas para posponerlas. Por ese motivo, sobre todo, comparto esta entrada. Espero que te ayude a dedicarle tiempo y energía a la escritura. Ya me contarás, cuándo y como quieras, cuál es tu relación con este hábito de autoconocimiento y autocuidado que alimenta, además, la hoguera de la creatividad.

Imagen: Jordan Madrid

Resistencias cotidianas

Tiempo, sentido de pertenencia, pasión y soberanía. Haz acopio de ellos: son los que mantienen limpio el río.

Clarissa Pinkola Estés

Las resistencias cotidianas son aquellas pequeñas cosas que, sin que nos demos cuenta, tejen la vida; las tareas creativas que dan sentido a la rutina diaria.  Las que nos ayudan a preservar la memoria y a potenciar la imaginación, el pensamiento crítico; a sabernos parte de algo -una comunidad, el entorno, un proyecto futuro- y a sentir que tenemos algo de control sobre nuestra existencia. Durante esos instantes, minutos u horas, el tiempo deja de escaparse entre nuestras manos como si el reloj si hubiera roto y quedara sólo la arena; se expande, nos pertenece.

Las resistencias cotidianas no nos distraen, sino que nos conectan con nuestra esencia; con lo que sentimos que somos de verdad y, por tanto, con nuestros deseos. Nos distraen, si acaso, de todos los reclamos que, a cada momento, nos instan a anhelar algo que no tenemos, a ser personas inagotablemente perfectas. Reposar en el presente para proyectarnos con más fuerza en el futuro; frente al deseo que vacía y seca, el que consuela y nutre.

Algunas de estas tareas necesitan la soledad y el silencio para recuperarnos de la velocidad de los días; el resto son espacios que compartimos física o emocionalmente con otras personas. Leemos y escribimos en soledad; pero, a menudo, nos representamos a personas queridas mientras lo hacemos; establecemos con ellas diálogos imaginarios. Escuchamos su voz y su consuelo, a veces no pueden llegarnos de ninguna otra forma.

Paseos, charlas, bailes, llamadas de teléfono, mensajes de aliento mutuo. Cuentos, poemas, libros, un Cuaderno de todo y las fases de la luna; anochecer con Orión en el cielo, despertar con Escorpio y esperar al sol. El recuerdo de mi bisabuela tejiendo ganchillo, mi abuela cepillándome el pelo. Su mano, ahora. Las orillas, los cuidados, quienes me hacen reír y soñar. Acariciar un cuerpo con las manos; hacerlo, también, con mi deseo, mientras afilo los versos que serán capaces de nombrarlo. Invocarlo. Danzar para escuchar, en el mío, los ecos y las huellas del juego y el placer compartidos.

Todo lo que me pertenece sin que pueda ni quiera retenerlo, aquello a lo que pertenezco; tierra, mar, hogueras, horizonte.

¿Cuáles son las tuyas?

Fotografía: Mi muy querida amiga Cata cazando olas. IMG-20180201-WA0012Resistencias cotidianas, hogares nómadas. Gracias 🙂

Cerrar círculos, abrir espirales

Siempre me ha resultado áspera y ajena la representación del tiempo como una línea recta por la que avanzamos, que no permite volver atrás ni dar un salto hacia el futuro. En mi experiencia, los acontecimientos vividos se parecen más a una espiral en la que a veces los círculos del presente se acercan a los del pasado hasta casi tocarse, para tomar impulso y proyectarse en posibilidades futuras. Es un poco difícil de explicar, pero si alguna vez has tenido la sensación de que el tiempo no existía y que, de alguna forma, todo estaba relacionado y condensado en un instante, entenderás de qué hablo.

Cuando llega esta época del año tengo la sensación de que algo se termina, me pongo un poco triste y tengo que obligarme a pensar que es una forma de deshacernos de formas de entendernos y vivirnos antiguas, gastadas, que nos han ayudado a llegar hasta aquí pero ya no sirven; una manera de cerrar etapas y poner intención y energía en lo futuro, el por-venir. También de tolerar el frío, la falta de luz, la escasez en la naturaleza, entender y aceptar los ciclos.  Por eso me gusta pensar que cerramos círculos para abrir espirales.

Y tú, ¿cómo cierras el año? ¿Cuáles son tus rituales? Aquí te dejo mi propuesta de escritura para estos días, espero que te resulte útil. Ya me contarás lo que quieras, cuando quieras, en los comentarios. Si no hablamos antes, ¡feliz año nuevo!

  • ¿Cómo representarías el tiempo?
  • ¿Cuáles son los círculos que te gustaría cerrar este año?
  • Haz una lista de todas las cosas por las que te sientes agradecida, agradecido.
  • Haz una lista de todas las cosas que te gustaría dejar atrás.
  • Si has hecho un taller conmigo este año, revisa y actuliza tu lista de 100 deseos; si no, escribe una lista de 100 deseos para el 2018 siguiendo las instrucciones de esta otra lista.
  • Escribe en un cuaderno o en un documento un deseo que tenga que ver con la escritura. ¿Qué necesitas para que se haga realidad? De aquí al 31 de diciembre, escribe una hoja de ruta para cumplirlo y tenlo a mano para verlo todos los días. Intenta dedicarle al menos 5 minutos diarios y, si no fuera posible, no dejes de revisarlo cada semana.
Imagen: Rosie Kerr en Unsplash

Tengo una amiga que quiere escribir

Tengo una amiga que sonríe como si hacerlo fuera a cambiar el mundo; y lo hace, un poco, cada vez que defiende la alegría como una trinchera. También cuando convierte su indignación en artillería de vanguardia y nos junta para pensar cómo podemos reescribir el cuento para que en él estemos todas: las mujeres, las luchas dignas, las tribus del planeta.

Mi amiga tiene una chistera con historias, calcetines y encinas que nos hacen un poco más humanas, más libres. Yo quiero que las convierta en palabras, con su indignación y su alegría. Ella también quiere, pero no encuentra el momento o quizá, la legitimad para ocupar un espacio con su voz. A lo mejor teme que, si llegara a hacerlo, dejaría de nombrar batallas, mujeres, tribus. Yo creo que hay sitio para todo; que, por el contrario, si las alimenta aún más con su propia voz, todas esas cosas serán, cada vez, más grandes, ligeras, imparables.

Una vez le pedí que me dejara publicar sus razones para escribir, pensando que podrían animar a otras personas a encontrar las suyas, a llenarse de palabras.  Están escritas del tirón, sin pulir ni revisar, en un taller de arrativas que sucedió en Madrid. Las compartimos con el deseo de que os acompañen. También para que la voz de mi amiga en sus cuadernos sea cada vez más firme, cotidiana, libre; como su sonrisa y nuestras trincheras.

Por qué escribo

 

Escribo para contarme y encontrarme -a mí y a otras. Escribo para tirar de mis hilos y tejerme. Para regalarme el tiempo, el espacio y las palabras que merezco y que me nombran.

 

Escribo para volar, bailar… Para desenmarañar mis identidades. Para indagar en lo que me mueve, me remueve, me crea y me recrea.

 

Escribo por puro placer. Para perder el miedo al vacío de la hoja en blanco. Para perder el miedo a mis propios vacíos.

 

Escribo -quiero escribir- para mirarme al espejo, reconocerme y guiñarme un ojo mientras sonrío.

Yolanda Polo Tejedor, mayo 2017

La voz de las mujeres (incluye artículo)

“Todas las células de nuestro cuerpo responden a nuestros sueños. Estos son necesarios para nuestra salud y para la salud de nuestro planeta. Los sueños que sueña la Tierra a través de ti son distintos de los que sueña a través de mí. Pero yo necesito oír tus sueños y tú necesitas oír los sueños de las demás mujeres; si no, no tenemos la historia completa”

Christiane Northrup: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer

Los días 17 y 18 de noviembre compartimos en Santiago de Compostela experiencias de lucha por los derechos de las mujeres, arte y emprendimientos en el #EncuentroPeriféricas1. Aquí podéis descargar el artículo que preparé para contar nuestra experiencia con el taller La voz de las mujeres. Es un artículo que irá cambiando con cada edición y aprendizaje; con nuestras lecturas y vuestros comentarios.

En estos momentos estoy actualizándolo; pronto estará disponible de nuevo. Disculpa las molestias.

NOTA: La foto de cabecera es de Iris Serrano. Cuando publiqué el post la semana pasada el artículo no estaba disponible, perdonad las molestias. 

Cartografiar el cuerpo

Imagina tu cuerpo como si fuera un mapa.  Haz un recorrido por las diferentes partes que lo forman y escribe un pequeño texto para cada una de ellas, contando lo que vas encontrando en tu viaje: ¿Qué paisajes hay? ¿Qué huellas? ¿Qué ecos? ¿Qué maravillas naturales? No hace falta que respondas a estas cuatro preguntas como si fuera un cuestionario; úsalas como guía, en la medida en que te inspiren. Si quieres, puedes añadir dibujos a tu texto.

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Esta propuesta forma parte del taller La voz de las mujeres. Escribe o dibuja con total libertad, llegando hasta donde sientas que puedes y quieres hacerlo. Puedes contarnos cómo te ha ido o compartir tus dudas en los comentarios. Gracias 🙂

Imagen: Annie Spratt

Escritura y narrativas

En mayo lanzamos el taller La voz de las mujeres. Me acompaña en la tutorización Leyre Gil, filóloga (y mucho más), con la que comparto, entre otras cosas, la pasión y el respeto por la literatura. Esta semana termina la segunda edición de Escribir en verano. Aquí podéis leer el ejercicio de una de las alumnas (seguiremos publicando).

Estas dos actividades están diseñadas con un único objetivo: potenciar la creatividad e identificar los bloqueos, para convertir la escritura en un hábito. Además de conseguirlo hemos disfrutado mucho a ambos lados de la pantalla, descubriendo nuevas referencias y, sobre todo, historias de vida llenas de instantes, dolor, belleza y resistencia.

Muchas personas sentimos el deseo de escribir para expresarnos, ordenarnos, entendernos. Necesitamos darnos permiso para hacerlo, detectar los bloqueos, combatir las voces críticas y legitimar nuestra voz; contar nuestra propia historia. Tendremos que dominar la técnica si queremos publicar una obra literaria; pero, si escribimos para nosotras, es suficiente encontrar la forma de llegar a los nudos, desatarlos, echarlos a volar.

Ambas experiencias me han servido para redefinir lo que hago en Narrativas y otras lunas:

Te acompaño en procesos de cambio o en proyectos narrativos, utilizando la escritura y la lectura de textos literarios como principales herramientas. Mi experiencia en psicología (y con las prácticas narrativas) me dan la perspectiva necesaria para guiar los ejercicios, encontrar las fortalezas de cada persona,  identificar y desmontar la autocensura. Puede servirte para:

  • Ordenar tus vivencias
  • Conocerte mejor
  • Recuperar el hábito de la escritura
  • Aumentar tu capacidad narrativa, creatividad, imaginación y memoria
  • Potenciar tu autocuidado

En septiembre comenzamos una nueva edición de los talleres:

Si quieres recibir todas las novedades y promociones, puedes suscribirte al boletín de noticias. Cuido tus datos y no los comparto con nadie. Si tienes cualquier duda o sugerencia, puedes escribirme a lidia@narrativasyotraslunas.com.

¡Hasta pronto!