Este mes siempre trabajo a un ritmo mucho más lento; incluso consigo juntar períodos de descanso que poco a poco se van estirando; este año he parado varios días seguidos y por fin puedo sentir la ligereza de la mente que se va vaciando de tareas, obligaciones, preocupaciones. A principios de agosto terminé las sesiones que tenía programadas y me di unos días de descanso para retomar la lentitud, la calma y la presencia. Intento llevarlas siempre conmigo pero a veces pierdo el hilo; entonces busco la forma de retomarlo. Me consuela saber que no soy la única; que hay más personas sintiendo la dificultad y el deseo de seguir habitando un tiempo más orgánico, más pausado. Orgánico porque pertenece a la tierra y a la vida; somático porque solo puede pasar por el cuerpo, enraizarse en él.


Esos días encontré este artículo sobre la lentitud que encaja muy bien con el deseo de hacer menos más despacio que me acompaña desde hace tiempo. Sé que no siempre podemos llevarlo a cabo; pero cuanto más consciencia y atención pongamos en esto, más sencillo nos resultará cumplirlo. Uno de los recursos que más me ayuda es regresar siempre al cuerpo: ¿cómo estoy? ¿me siento calmada, o mi sistema nervioso está demasiado acelerado? ¿cómo están mi mente y mi respiración? ¿qué estoy necesitando aquí y ahora, en este momento? ¿cómo puedo acercarme a las sensaciones que me gustaría habitar a lo largo del día? La calma no es un lugar en el que podamos vivir permanentemente, pero sí podemos tenerla como referencia; que sea el estado de equilibrio interno al que volver siempre que lo necesitemos. Si quieres tener un apoyo extra para conseguirlo, aquí tienes dos recurso más: 3 claves para la calma diaria y Crea un espacio para estar contigo.

TIEMPO PARA CREAR

Una dificultad que comparten a menudo las personas que quieren iniciar o retomar el hábito de la escritura como una práctica para escucharse, expresarse, ordenarse o aligerar la carga mental es la sensación de que nunca tienen tiempo; a veces porque cuando tienen ese tiempo siempre aparecen otras tareas que parecen más urgentes, o que ni siquiera lo son pero nos parecen más productivas; como si crear y escribir fuera un capricho que solo podremos permitirnos en un futuro perfecto y siempre inalcanzable. Sin embargo, la práctica se hace haciendo, literalmente; solo necesitas cinco minutos para escribir cada día. Cuantas más veces te sientes delante del ordenador o de tu cuaderno, más sencillo te resultará regresar a ellos: darte espacio para escribir o crear. Te sentirás mejor contigo porque estás haciendo lo que tanto anhelas, y además disfrutarás todos los beneficios de la escritura.

Hace poco me decía una viajera que está terminando de Dibujar sus mapas que, además de todos los tesoros que descubrimos juntas, se lleva algo muy importante: descubrir el valor de hacer, pasar a la acción; tener una rutina y darse un espacio propio. Aunque ese espacio propio esté atravesado por cuestiones materiales, cuidados y otras interferencias, está solo en nuestras manos darnos el tiempo y la energía para todo aquello que nos importa y queremos cuidar, desplegando la expresión creativa que tanto bien nos hace.

Si quieres saber más sobre mis propios proyectos, puedes echar un vistazo a Alambique, el blog en el que voy desplegando una parte de mi escritura personal y algunas reflexiones sobre la creación artística. Aquí puedes conocer el proyecto que estoy trayendo ahora a la luz; feliz y agradecida por la acogida y el apoyo de otras personas que, al reservar sus ejemplares, hacen posible que pueda invertir tiempo y dinero en el proceso de edición, Sin ellas no sería viable; pero es mi compromiso de muchos meses con la labor creativa, mi anhelo de toda una vida, hasta llegar aquí.


VOLVER AL CUERPO


Las condiciones externas que facilitan la creación son muy importantes; pero también lo son los procesos emocionales como la conexión con la propia voz y la propia historia; la escucha de nuestro deseo y, junto con él, de las voces críticas; identificar y atravesar el temor a exponernos, a no ser suficientes, a que lo que tenemos que decir no sea importante y mil obstáculos más que aparecen cuando queremos conectar con lo que realmente somos y sentimos y expresarlo en nuestros cuadernos, o lanzarlo al mundo.

Si te apetece profundizar aún más en el hacer y sentir desde el cuerpo, en el cuerpo; este tender puentes para escucharnos y crear cada día la vida que nos gustaría tener (no podemos crearla de forma mágica, pero sí acercarnos a ella mediante la escucha profunda de lo que somos y sentimos) es el principal propósito del programa La escritura y el cuerpo, que estaré acompañando durante unas semanas a partir de octubre:

Dirigido a personas que acompañen a otras personas y quieran sistematizar y ordenar los recursos que ya tienen incorporando otros nuevos, o a cualquier persona interesada en explorar la consciencia somática a través de la escritura y el enfoque narrativo de la experiencia.

Todas las personas que se matriculen antes del 10 de septiembre se llevan de regalo las 10 meditaciones para escribir y cuidarte, que tienen acceso inmediato por si quieres aprovechar estos días para sumergirte en ellas y regresar a tu cuerpo o explorar lugares difíciles con una guía amorosa (si ya te matriculaste antes de esa fecha también tendrás acceso).

Para explorar todas las propuestas de Narrativas y otras lunas, es aquí.

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