1.La escritura como mapa

Cuando estamos en un proceso de cambio a veces nos sentimos como malabaristas sobre una cuerda en medio de un espacio oscuro; hay instantes en los que no logramos recordar de dónde venimos, y resulta difícil visualizar el lugar al que nos dirigimos. Cualquier persona que haya pasado por uno o esté viviéndolo en este momento sabe lo difícil que es sostenerse en el punto medio, cuando no te reconoces en tu piel antigua y aún no has conseguido habitar la nueva.

El diario puede ser un espacio de transición que te recuerda tus objetivos y avances y, también, el lugar que estás dejando atrás. De esta forma, puedes orientarte mejor cuando tengas la sensación de haber perdido pie, de no encontrar las referencias de dónde estás o quién eres en este momento.

También te ayudará a recordar cuáles son tus propósitos y objetivos, las razones por las que son importantes para ti y la forma en que vas a intentar conseguirlos. Eso te ayudará a materializarlos, no por arte de magia sino porque tendrás una guía y pondrás el foco en ellos.

2. Conectar con nuestra intuición

Dice Humberto Maturana que somos seres racionales y emocionales; ambos ámbitos son igual de importantes, han de dialogar y estar en equilibrio. Sin embargo, tenemos la mala costumbre de dejar demasiado espacio a lo racional, a los pensamientos, como si dándole mil vueltas a la cabeza hasta que echara humo pudiéramos solucionarlo todo.

La práctica de la escritura en el diario te pone de forma progresiva en contacto con tu sabiduría emocional, con tu esencia. Por ejemplo, ayudándote a ver que no siempre es importante encontrar las respuestas, sino formular las preguntas adecuadas y sostenerlas el tiempo suficiente. O darte cuenta de que muchas veces sabes las respuestas, pero no confias en ellas o evita verlas porque son dolorosas.

Una de las premisas fundamentales de la escritura personal es la honestidad contigo misma, contigo mismo; “di tu verdad”, como pedía el narrador en Un monstruo viene a verme. Es posible que los primeros días consigas dar rodeos alrededor de lo que de verdad sientes o de lo que es importante para ti; pero, si continúas practicando, llegarás a tu centro. De esta forma, al cabo de un tiempo aprenderás a encontrar en ti las preguntas y las respuestas. No serás infalible, nunca lo somos; pero te aproximarás mucho más a la sabiduría de tu propia intuición. 

3. Ampliar la perspectiva

El diario te permite tener una perspectiva más amplia de tu vida; ver el conjunto, alejarte y sobrevolar a vista de pájaro. Solo de esta forma conseguirás salir de los círculos de pensamiento habituales para moverte en espirales más amplias.

Plasmar en el papel lo que te preocupa aligera tu calma mental, y eso te permitirá tener una perspectiva más amplia que, en este caso, puede facilitarte la toma de decisiones y la resolución de problemas, al permitirte tener en cuenta todas las alternativas y valorarlas con más calma.

Te darás cuenta de que hay alternativas a la interpretación que estás dando a los hechos y, también, de que hay otras miradas; otras personas implicadas en los acontecimientos.

4. Manejar emociones y pensamientos

Cuando practicas la escritura de forma cotidiana y estructurada el propio proceso de escribir va autorregulándose, de tal forma que te ayuda a manejar tus emociones y pensamientos. Poco a poco te irás dando cuenta de cuándo estás entrando en bucles o caminando en círculos, y serás capaz de salir de ellos por tu propio pie. Escucharás una voz interior que te dirá “ya estás otra vez con esto” con amabilidad y compasión, como lo harías tú con cualquier otra persona. Y te moverás hacia nuevos horizontes más amplios y cómodos, más tuyos.

Los acontecimientos, preocupaciones y emociones se transforman cuando los reflejas en el papel; se convierten en algo que puedes nombrar, empezar a comprender y manejar. Si quieres desentrañar el mapa de tus emociones, puedes añadir a la práctica de la escritura un registro de las que son más importantes para ti cada día: las emociones que disfrutas y las que intentas evitar, las que te sorprenden.

Así, el diario personal puede ser un buen complemento en un proceso de psicoterapia muy recomendable tanto para quien lo inicia, como para psicoterapeutas y otros perfiles profesionales que trabajen acompañando a personas. Cuando se une a las prácticas narrativas, la escritura puede ser una herramienta muy poderosa para la intervención comunitaria; pero ésa es otra historia y, como tal, deberá contarse en otro lugar.

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Jordan Madrid

5. Manejar la incertidumbre

El hábito de la escritura también te ayuda a manejar la frustración y la incertidumbre, dos aspectos con los que acostumbramos a llevarnos bastante mal en las sociedades occidentales. Desde la seguridad de tu cuadernos puedess explorar y abrazar tus contradicciones, inseguridades, sombras, temores. Y, al mismo tiempo, recordar que esto también pasará.

6. Mejorar la comunicación

El diario te ofrece, además, un espacio seguro en el que barajar las distintas formas de abordar una situación conflictiva: preparar una entrevista, comunicar una situación difícil en el ámbito personal o laboral; anticipar las situaciones temidas, y conectar con tus recursos para afrontarlas.

Te ayudará a mejorar tu forma de expresarte: primero te lo dices a ti, te tomas un tiempo para ordenar tus ideas y para dejar que salgan todas las emociones; luego decides qué y de qué manera se lo comunicas a otras personas.

7. Nuestra forma única de ver el mundo

La práctica cotidiana de la escritura hará que conectes con tu propia voz; con tu forma única de ver el mundo, y con la manera en que eres capaz de transmitir esa emoción a otras personas; algo que te resultará muy útil y gratificante para cualquier proyecto creativo en el ámbito personal, como por ejemplo la escritura creativa o la comunicación de tus proyectos.

Si estás escribiendo ficción puedes añadir ejercicios de escritura creativa a tu prática diaria. En ambos casos, un poco más adelante te hablo sobre cómo recoger y cuidar las semillas de la escritura.

El diario no solo te ayudará a conectar con tu imaginación y tu memoria, sino también a juzgarte cada vez menos. Probablemente seguirás escuchando a las voces críticas, pero dejarás de hacerles tanto caso.

8. Autoconocimiento

El diario es tu mapa y la hoja de ruta: todo lo que registres te servirá para visualizar y explorar los cambios, fortalezas, avances, objetivos. También te permitirá revivir, desde la lectura, los instantes de felicidad y gozo; aquellos que construyen la vida y a menudo pasamos por alto. Esto, a su vez, te ayudará a prestarles más atención en el día a día. Tendrás un registro de vida, un álbum de instantes y recuerdos al que puedes volver siempre que quieras.

Pasarás más tiempo contigo, te conocerás mejor y esto te ayudará a cuidarte más. Te ayudará a ser más consciente de lo que te pasa y los motivos por los que te pasa, ampliar la perspectiva (una vez más) y diferenciar entre lo que puedes y quieres cambiar y lo que no. De hecho, puede servirte para reconocer aquellos avances valiosos que sí dependen de ti y no estás reconociendo. También para darte cuenta de que en el pasado has vivido situaciones difíciles y has salido adelante. Que, incluso en los momentos más duros, hay instantes de luz.

También puede resultarte útil para ejercitar la memoria, integrar lo vivido y fomentar el pensamiento crítico; dedicar más tiempo a la reflexión, ralentizar el ritmo de tu pensamiento en la medida en que nos lo permite este mundo acelarado en el que vivimos.


~Adaptado para el taller Escritura y autocuidado a partir de un texto de Kathleen Adams recogido en Journal to the Self  y Journal Therapy: Writing for Healing and Change (Center for Journal Therapy)~

NOTA: Utilizo el término diario porque es el que aparece en el texto original, pero sirve cualquier otro formato que te ayude a mantener el hábito de la escritura. Si quieres saber más sobre este tema, puedes leer el artículo

También me resulta complicado entender la escritura como algo que tiene una utilidad, o ponerle la etiqueta «terapéutica«. Pero, al mismo tiempo, he comprobado que la práctica de la escritura personal es una gran herramienta para conocernos mejor; para poner consciencia sobre lo que nos hace bien y lo que nos daña.

A veces encontramos tareas creativas que nos producen bienestar y, al mismo tiempo, mil excusas para posponerlas. Por ese motivo, sobre todo, comparto esta entrada. Espero que te ayude a dedicarle tiempo y energía a la escritura. Ya me contarás, cuándo y como quieras, cuál es tu relación con este hábito de autoconocimiento y autocuidado que alimenta, además, la hoguera de la creatividad.


En Narrativas y otras lunas te acompaño para que puedas contar tu propia historia uniendo los saberes de la psicología, la escritura y la narración. Si quieres conocerme un poco mejor y empezar a escribir, echa un vistazo a los recursos gratuitos que ofrezco:

Gracias por tu visita. ¡Hasta pronto!

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