Si me lees desde un lugar tranquilo, en el que tengas unos instantes para ti, me gustaría pedirte que cerraras los ojos; solo un instante. Después pregúntale a tu cuerpo qué necesita hoy, ahora, en este momento, y escucha con atención la respuesta. ¿Lo tienes? Bien. Si puedes escríbelo, grábalo en una nota de voz, cuéntaselo a la persona que tengas al lado.

Si no has encontrado ninguna respuesta porque hay demasiado ruido dentro o fuera, busca la forma de conectar con tu cuerpo: salta, sal a la calle, respira profundo, busca tu propio tacto o el de otra persona. Pregunta con calma, con compasión hacia ti y hacia lo que llegue; acoge la respuesta.

Y si todavía no lo tienes, no te preocupes; lleva contigo la pregunta durante los próximos días, deja que se acomode, sigue escuchando.

NOTA: Envié este texto en el boletín de noticias de la semana pasada. Como varias personas me habéis escrito para agradecerlo (gracias a vosotras, siempre, por estar) lo comparto en el blog. Los saberes del cuerpo proceden de muchos lugares, pero en el caso de esta propuesta tengo que mencionar a Erika Irusta, Christiane Northurp, Clarissa Pinkola Estés.


Si te apetece profundizar en este tema, en febrero comienzan dos propuestas relacionadas con el cuerpo.

INSCRIPCIÓN CERRADA

Leer el cuerpo

Cartografiar el cuerpo


En Narrativas y otras lunas te acompaño para que puedas contar tu propia historia uniendo los saberes de la psicología, la escritura y la narración. Si quieres conocerme un poco mejor y empezar a escribir, echa un vistazo a los recursos gratuitos que ofrezco:

Gracias por tu visita, y ¡hasta pronto!

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