Empezar a escribir

Estos días, al compartir la nueva sección de recursos de la web, he leído muchas veces esta pregunta: “Quiero contar mi propia historia, ¿por dónde empiezo?”

Pasé mi infancia entre carretes de hilo y madejas de lana; supongo que, por ese motivo, recurro siempre a imágenes que tienen que ver con la costura para explicar cómo entiendo la escritura. Seguir el hilo hasta encontrar el comienzo de la bovina para que mi abuela pudiera remendarme los agujeros de los pantalones a la altura de las rodillas, después de una caída; acompañar a mi bisabuela a la tienda de lanas (me hipnotizaban los colores) y comprar lana al peso. Al llegar a casa, sostener la madeja entre los brazos para transformarla en un ovillo.

Esa pregunta inicial contiene un deseo, que es el motor para escribir. Necesitamos, entonces, seguir el hilo para ver dónde empieza . A veces es muy evidente; otras, nos llevará un poco más de tiempo. No importa porque, en ese camino, también aprenderemos. Se abrirán nuevos senderos. No tengas miedo a comenzar tantas veces como sea necesario; a medida que vayas avanzando, podrás volver atrás y decidir cuáles serán las primeras líneas de tu narración.

Así que, si quieres contar tu propia historia, empieza ahora:

  • Formula tu deseo en un cuaderno, tal como te venga a la cabeza. Escribe, por ejemplo: “quiero contar mi propia historia”; “me gustaría escribir mi historia de vida”.
  • Si aparece algún miedo, algún temor, alguna objeción, escríbela a continuación: “me gustaría contar mi propia historia, pero siento que…”
  • Continúa escribiendo sin pensar demasiado. Si aparecen recuerdos, escríbelos. Haz este ejercicio tantas veces como sea necesario, hasta que sientas que has encontrado el comienzo del hilo.
  • Una vez que lo tengas, intenta escribir siempre que tengas ocasión. No es necesario que lo hagas a diario, pero sí que lo tengas presente; lleva siempre contigo el deseo de hacerte palabra, deja que te susurre al oído. Que sea él, y no tú, quien negocie y pacte con el miedo.
  • Lee todo lo que puedas, y más. Vuelve a los libros que fueron alimento en el pasado; llénate de versos. Busca historias que se parezca a la tuya en el fondo o en la forma. Investiga la técnica que hace del relato una obra de ingeniería literaria, donde todo está en el lugar que le corresponde.

Lo más importante de este ejercicio es que no te quedes en la idea; que plasmes tus palabras en un cuaderno. A diferencia del pensamiento, que tiende a dar vueltas sobre sí mismo y volver a los lugares que conoce, la escritura siempre nos descubre nuevos senderos. Pero hay que alimentarla con paciencia, con calma y con mucho mimo.

En la sección de recursos de la web encontrarás la hoja de ruta para empezar a escribir. También puedes buscar otras propuestas de escritura en el blog. Y, si quieres algo más estructurado, echa un vistazo a los cursos y talleres; Palabras a volar es un buen lugar para empezar.

El hábito de la escritura

El objetivo de todos los talleres es iniciar o mantener el hábito de la escritura.

Hay dos motores para poner en marcha cualquier acción: la necesidad, y el deseo. Y al menos dos frenos potentes: sentir que nos faltan recursos -tiempo, dinero, energía, técnica- y el miedo. El que llevamos cosido bajo la piel porque hemos interiorizado durante toda nuestra vida que no valíamos para las tareas artísticas, o que eran una pérdida de tiempo; el miedo a llamar la atención, ponernos en evidencia, exponernos, hacer demasiado ruido, no ser lo suficientemente buenas, no tener algo original que decir, etc.

Cuando decidimos hacer todo lo posible para tener dedicar tiempo y energía a la escritura es porque, de alguna forma, se ha convertido en una necesidad. Podríamos vivir sin ella, pero nuestra vida sería un poco más pobre, menos consciente. Nos faltaría una herramienta que nos ayuda a conocernos y cuidarnos mejor; que nos hace transitar otros mundos, detener el tiempo mientras los creamos, disfrutar compartiendo con otras personas o con nosotras mismas lo que sentimos, percibimos, soñamos, tememos.

En ese momento, el deseo es una semilla que alimentar; y eso es lo que intento hacer en los talleres. También porque creo que el deseo, en general, es lo que nos mantiene con vida y con unos niveles aceptables de cordura/locura -elige la palabra que mejor te represente- para vivir en una sociedad cada vez más desconectada de lo humano, de lo lúdico y de la naturaleza.

El ejercicio que suelo proponer para conectar con el deseo es por qué escribo. A continuación, además de los ejercicios de las unidades didácticas, recomiendo empezar el cuaderno de todo. Y, un poco más adelante, hacemos una pequeña excursión para conocer a nuestros miedos y tomar un café con ellos; pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

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Así que, si tienes ganas de escribir pero no sabes por dónde empezar, éstas son mis recomendaciones:
    • Desarrolla la propuesta por qué escribo y, cuando hayas terminado, manten el resultado a la vista, en un lugar donde puedas verlo cuando sientas el deseo de escribir pero no sepas por dónde empezar. Aquí tienes dos ejemplos, por si te inspiran:
Y, si crees que podría venirte bien un poco de ayuda, esto es lo que puedo ofrecerte en estos momentos:
Que escribas mucho, tanto como desees.
¡Hasta pronto!

Imágenes: Marisa Franco, Simon Matzinger

Escribir en verano

Cuando era una niña, me encantaban los cuadernos de vacaciones. Recuerdo ir al colegio cuando ya habían terminado las clases para recogerlos. Me costaba mucho hojear solo la primera unidad, pero quería descubrirlos poco a poco, cada semana. La oportunidad para aprender e investigar a mi ritmo, con ejercicios mucho más lúdicos y experimentales que los que teníamos en las clases.

En verano, normalmente, tenemos más tiempo para conectar con nuestros deseos, compartir con otras personas, experimentar cosas nuevas. Por eso el año pasado lancé por primera vez el taller online Escribir en verano; tuvo buena acogida, y fue una experiencia muy enriquecedora para mí.

Este manual es el resultado de ese taller, de mi amor por los cuadernos de vacaciones; de lo que he aprendido en este tiempo con Narrativas y otras lunas, preparando y tutorizando talleres pero, sobre todo, hablando con la gente que los ha hecho.

12 propuestas de escritura, una para cada semana. Está diseñado para ayudarte a iniciar o mantener el hábito de la escritura. No puedo garantizarte que vayas a seguir escribiendo cuando lo termines, porque eso no depende de mí. Pero me atrevo a asegurarte que, si haces todos los ejercicios que te propongo, conseguirás disfrutar de la escritura, y encontrarás muchos hilos de los que tirar para contar tu propia historia.

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En este enlace ESCRIBIR EN VERANO puedes encargar tu copia impresa hasta el 17 22 de junio (ampliado), o adquirir la versión digital en cualquier momento.

Si decides leerlo espero que lo disfrutes, que escribas mucho. Y que me lo cuentes después, para que podamos saborear el verano hasta que vuelva el tiempo de las hojas secas, del frío y las castañas.

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Ilustración de Mery Mountain

ACTUALIZACIÓN: Obradoiro-presentación na Lila de Lilith (Santiago de Compostela) o 28 de xuño

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Cerrar círculos, abrir espirales

Siempre me ha resultado áspera y ajena la representación del tiempo como una línea recta por la que avanzamos, que no permite volver atrás ni dar un salto hacia el futuro. En mi experiencia, los acontecimientos vividos se parecen más a una espiral en la que a veces los círculos del presente se acercan a los del pasado hasta casi tocarse, para tomar impulso y proyectarse en posibilidades futuras. Es un poco difícil de explicar, pero si alguna vez has tenido la sensación de que el tiempo no existía y que, de alguna forma, todo estaba relacionado y condensado en un instante, entenderás de qué hablo.

Cuando llega esta época del año tengo la sensación de que algo se termina, me pongo un poco triste y tengo que obligarme a pensar que es una forma de deshacernos de formas de entendernos y vivirnos antiguas, gastadas, que nos han ayudado a llegar hasta aquí pero ya no sirven; una manera de cerrar etapas y poner intención y energía en lo futuro, el por-venir. También de tolerar el frío, la falta de luz, la escasez en la naturaleza, entender y aceptar los ciclos.  Por eso me gusta pensar que cerramos círculos para abrir espirales.

Y tú, ¿cómo cierras el año? ¿Cuáles son tus rituales? Aquí te dejo mi propuesta de escritura para estos días, espero que te resulte útil. Ya me contarás lo que quieras, cuando quieras, en los comentarios. Si no hablamos antes, ¡feliz año nuevo!

  • ¿Cómo representarías el tiempo?
  • ¿Cuáles son los círculos que te gustaría cerrar este año?
  • Haz una lista de todas las cosas por las que te sientes agradecida, agradecido.
  • Haz una lista de todas las cosas que te gustaría dejar atrás.
  • Si has hecho un taller conmigo este año, revisa y actuliza tu lista de 100 deseos; si no, escribe una lista de 100 deseos para el 2018 siguiendo las instrucciones de esta otra lista.
  • Escribe en un cuaderno o en un documento un deseo que tenga que ver con la escritura. ¿Qué necesitas para que se haga realidad? De aquí al 31 de diciembre, escribe una hoja de ruta para cumplirlo y tenlo a mano para verlo todos los días. Intenta dedicarle al menos 5 minutos diarios y, si no fuera posible, no dejes de revisarlo cada semana.
Imagen: Rosie Kerr en Unsplash

La voz de las mujeres (incluye artículo)

“Todas las células de nuestro cuerpo responden a nuestros sueños. Estos son necesarios para nuestra salud y para la salud de nuestro planeta. Los sueños que sueña la Tierra a través de ti son distintos de los que sueña a través de mí. Pero yo necesito oír tus sueños y tú necesitas oír los sueños de las demás mujeres; si no, no tenemos la historia completa”

Christiane Northrup: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer

Los días 17 y 18 de noviembre compartimos en Santiago de Compostela experiencias de lucha por los derechos de las mujeres, arte y emprendimientos en el #EncuentroPeriféricas1. Aquí podéis descargar el artículo que preparé para contar nuestra experiencia con el taller La voz de las mujeres. Es un artículo que irá cambiando con cada edición y aprendizaje; con nuestras lecturas y vuestros comentarios.

En estos momentos estoy actualizándolo; pronto estará disponible de nuevo. Disculpa las molestias.

NOTA: La foto de cabecera es de Iris Serrano. Cuando publiqué el post la semana pasada el artículo no estaba disponible, perdonad las molestias. 

Cartografiar el cuerpo

Imagina tu cuerpo como si fuera un mapa.  Haz un recorrido por las diferentes partes que lo forman y escribe un pequeño texto para cada una de ellas, contando lo que vas encontrando en tu viaje: ¿Qué paisajes hay? ¿Qué huellas? ¿Qué ecos? ¿Qué maravillas naturales? No hace falta que respondas a estas cuatro preguntas como si fuera un cuestionario; úsalas como guía, en la medida en que te inspiren. Si quieres, puedes añadir dibujos a tu texto.

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Esta propuesta forma parte del taller La voz de las mujeres. Escribe o dibuja con total libertad, llegando hasta donde sientas que puedes y quieres hacerlo. Puedes contarnos cómo te ha ido o compartir tus dudas en los comentarios. Gracias 🙂

Imagen: Annie Spratt

Contar tu propia historia (pájaro a pájaro)

Todas las personas tenemos una historia única que contar y los recursos para hacerlo. Ordenar y contar tu propia historia te permite conocerte mejor, encontrar las voces críticas, conocer tus fortalezas; detectar el origen de las narrativas que te gustaría cambiar. Contar tu propia historia puede ayudarte a mejorar la comunicación contigo y con otras personas; a narrar tu trayectoria personal o profesional y a desarrollar un proyecto de escritura.

¿Por qué escribo?

Sin pensar demasiado ponte a escribir sobre el deseo de hacerlo: sobre el deseo de escribir o el de contar, narrar…. Escribe y juega, trata de dejar a un lado la censura y la racionalidad. Además de explicaciones lógicas busca imágenes, metáforas, cosas a las que se parece tu escritura o tu deseo de escribir.

Puedes apoyarte en estas frases:

Escribo porque…
Escribo para…
Cuando escribo, a veces me pregunto si…
Cuando escribo, a veces me preocupa que…
Cuando escribo, me siento…

Trata de llegar a las verdaderas razones. No importa cómo de desbaratadas o incluso egoístas te parezcan.

Este es el primer ejercicio que propongo en los talleres de narrativas. Está adaptado de una consigna de María Tena en el curso online de Escritura autobiográfica de Fuentetaja. A María Tena le debo también la delicadeza con que recibía nuestros textos, la sensibilidad con la que fue capaz de mostrarme a mi bisabuela susurrando entre mis recuerdos, pidiéndome que contara su historia. Abandoné el taller porque, cuando compartíamos los textos en los foros, una de las alumnas señaló varias veces mi leísmo. Yo me sentía incapaz de dominarlo, y pensaba que si no manejaba algo tan simple jamás podría escribir nada que mereciera la pena. Por eso el segundo ejercicio que planteo tiene que ver con la libertad para contar.

Otro de los talleres que recuerdo con cariño y agradecimiento es Escribir una novela, en el Taller de escritura de Madrid, con Alfonso Fernánez Burgos. Gracias a él descubrí El desierto de los tártaros, Algún amor que no mate, los relatos de Medardo Fraile y muchos otros tesoros que me siguen acompañando; fui capaz de vislumbrar la ingeniería que hay detrás de la ficción. Pero, si le menciono en ese artículo, es porque me ayudó a ver que la escritura era, para mí, una necesidad vital. Tan vital como respirar, comer, dormir y relacionarme con otros seres humanos que tengan taras similares a las mías, que justo por eso sean capaces de ver la luz que brilla entre las costuras de mis remiendos. Saber lo importante que es para mí escribir sigue ayudándome a intentarlo cada día, a pelear este proyecto, a sumergirme con otras personas en el fondo de sus razones para seguir escribiendo a pesar de los miedos, inseguridades, autocríticas y demás zarandajas.

…cuando escribo historias soy como alguien que está en su tierra, en calles que conoce desde la infancia, y entre muros y árboles que son suyos. Mi oficio es escribir historias, cosas inventadas o cosas que recuerdo de mi vida, pero, en cualquier caso, historias, cosas en las que no tiene nada que ver la cultura, sino sólo la memoria y la fantasía. Este es mi oficio, y lo haré hasta mi muerte.

María Tena

Y tú, ¿por qué escribes? Si te animas, cuéntanos tus razones en los comentarios. Gracias 🙂