«Los que dicen que el cuerpo no tiene importancia me dejan de piedra. ¿Cómo pueden creerse semejante memez? No quiero ser un cerebro incorpóreo flotando en un bote de cristal en una película de ciencia ficción, y no creo que nunca vaya a ser un espíritu incorpóreo flotando por ahí en el éter. No estoy “en” este cuerpo, soy este cuerpo»

Ursula K. Le Guin

La relación con nuestro cuerpo cambia a lo largo de nuestras vidas: tenemos un cuerpo, somos un cuerpo, no sabemos nada de nuestro cuerpo. Y sin embargo, somos cuerpo; nuestro cuerpo habla y, cuando pasamos mucho tiempo sin escuchar, grita. Todo está escrito en él: el dolor, la enfermedad, el deseo, la pérdida, las alegrías compartidas, la sexualidad. Todas nuestras emociones han sucedido en él; guarda su memoria, y la utiliza sin que, muchas veces, nos demos cuenta. Modificar lo que está escrito en el cuerpo es un proceso largo, complejo y necesario que merece la pena afrontar: si no cambia el cuerpo, no cambia nada, o lo hace solo en la superficie.

Supongo que en todos estos años los planes de estudio habrán cambiado mucho; pero, cuando yo estudié psicología, el cuerpo estaba ausente o se consideraban solo sus disfunciones. Cuando empecé a trabajar como psicóloga y cuando, muchos años después, me senté en el sillón de enfrente en un proceso de psicoterapia, empecé a descubrir lo agradable que es escuchar al cuerpo una vez que conoces el camino.

El cuerpo, así, se convierte en un gran aliado para tomar decisiones, saber cuándo tienes que parar, qué te atrae o qué te produce rechazo; cuáles son las personas y tareas que te hacen sentir bien, o las que te resultan agotadoras. Si te gusta escribir, aprender a escuchar a tu cuerpo te ayudará a conocerte mejor para cuidarte más, encontrar las palabras que te nombran, descubrir cómo tus emociones se conectan con el exterior y viceversa; te resultará más sencillo accceder a las historias familiares y personales que están escritas en él, para transcribirlas en el papel o transformarlas en relatos, poesías, autoficción o novela.

Si te interesa explorar este tema, mi recomendación es que empieces un cuaderno nuevo (no tiene por qué ser comprado, puedes reciclarnos y transformarlos) para este tema; ve anotando en él todo lo que surja, tanto mientras escribes o reflexionas sobre este tema como mientras lees sobre él, paseas prestándole atención de forma consciente… También que, si aún no lo has hecho, introduzcas alguna práctica diaria que implique mover el cuerpo y conectar con él; bastan 10 minutos de caminata, baile o estiramiento para comenzar.

Aquí puedes leer algunas reflexiones y propuestas de escritura que te ayudarán (o eso espero) a escribir desde tu cuerpo:

Si te apetece compartir, te leo en los comentarios. Y si quieres profundizar en este tema:

8 comentarios

  1. Qué bonito todo eso que dices Lidia y qué sugerentes las fotos!! No me gustan los tatuajes, pero me ha encantado ese de pulsera y creo que uno pequeñito morado sí me haría, en el tobillo, o en un dedo como un anillo, con el símbolo de mujer o un corazón, flor o estrella. Y como siempre nos haces reflexionar y pensar lo importante que es todo lo que nos rodea, y como no, nuestro cuerpo!! Debemos cuidar el alma, por supuesto (mens sana in corpore sano). Como dice el refrán «El cuerpo es el reflejo del alma» y cómo nos sentimos se refleja en él, por supuesto que sí. Yo diría incluso que es la vía de escape de nuestras emociones, el canal por donde el alma se manifiesta de alguna manera, por eso como bien dices, nos manda señales y avisos para parar cuando estamos forzando demasiado la maquinaria. Yo misma, doy fe que he padecido en mis carnes, de forma física, los males del alma, de la psique. Y si no cuidamos el cuerpo que es el único que tenemos para toda la vida, nos iremos pronto de este mundo o viviremos en él peor, y el alma, que es eterna, tendrá que desaparecer de él.

    Gracias por tus reflexiones Lidia y besos desde Valencia!!

    1. ¡Gracias, Anna, bonita! Gracias por compartir tus sabias reflexiones; así nos inspiramos y acompañamos unas a otras 🙂 Te envío un abrazo muy grande, que nos están haciendo falta para nutrir cuerpo y alma. Y seguimos desenreando palabras.

  2. A veces nos hacemos esclavas de nuestro cuerpo, nos sentimos prisioneras y queremos ocultar lo mas bello que tenemos, que es, precisamente eso, el cuerpo. Es lo primero que vemos de nosotras mismas. Cuando nacemos admiramos ese cuerpo minúsculo, da igual del color que sea, de la personita que acaba de llegar al mundo. Nos fijamos en cada una de las partes que tiene, desde las uñas de los pies, hasta las pestañas de esos ojitos que empiezan a ver la luz.
    La admiración por el cuerpo nunca se debe perder, somos lo que somos y como somos y no lo tenemos que cambiar. Al contrario, debemos sentirnos orgullosas de nuestras formas redondeadas, de nuestra sonrisa, de nuestra forma de andar, de todo lo que nuestro cuerpo muestra, sin pensar en que son defectos, o que no van a gustar a los demás.
    Mi cuerpo soy yo y transmito lo que soy y como me siento.

    1. Encarni, muchas gracias por compartir. Hace muchos años que siento el cuerpo así tamibién: como un tesoro, un regalo, que nos permite habitar el mundo y compartirnos con otras personas. Qué bien que estés conectada al tuyo, que lo disftrutes y lo aprecies tal como es. Un abrazo .)

  3. Hola Lidia, como bien sabes, trabajo con el cuerpo, pero no desde una mera vision estructural o saludable fisicamente, sino con el parender a escucharlo desde el movimiento. Y desde hace mas de 20 anos no deja de sorpprenderme los resultados en la gente. Es algo realmente emcionante. Y ponerle palabras es una herramienta importante para tomar mas conciencia aun. Gracias por tus propuestas!

    1. A ti por compartir, Gabriela 🙂 El trabajo con el cuerpo desde esa perspectiva es maravilloso, sí. Seguro que es algo que sabes cuidar y acompañar. El movimiento consciente, la danza, las caminatas… son regalos de la vida, que nos traen mucha más sabiduría y ligereza que la dichosa manía de centrifdugarlo todo en la cabeza. Un abrazo 🙂

  4. Que bonitas sensaciones me produce leerte.
    Una amiga me ha regalado conocer Narrativa y otras lunas, gracias a ella y ati estoy empezando a reconectar comigo y a autocuidarme un poquito cada dia.
    Gracias por tu trabajo.
    Un placer aprender contigo y de ti

    1. ¡Qué bien! Muchas gracias a ti por dedicarle un ratito, y a la persona que te ha traído hasta aquí 😊 Cuidarse es una tarea preciosa y necesaria. ¡Un abrazo enorme!

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