Los que esperan ayuda para escribir: una casa, tranquilidad, tener tiempo… Es mentira. Son excusas.

Marguerite Duras

Ya lo dijo Marguerite Durás y, sin embargo, sigue siendo la consulta más frecuente en los talleres y en los foros: ¿cómo rompo el miedo a la hoja en blanco? ¿por dónde empiezo a escribir? Solo hay una respuesta para esto: si quieres escribir, siéntate a escribir y escribe.

¿Qué necesito para escribir una historia?

1. Conectar con el deseo

El primer motor para escribir es el deseo de hacerlo; si estás leyendo este artículo y consultando otros recursos, es que ya está presente: quieres contar una historia real o un relato de ficción. Así que te propongo que cojas el cuaderno en el que escribes habitualmente y escribas todo lo que sabes sobre el deseo y sobre la historia, dejándote llevar, sin pensar demasiado y sin volver a leer lo que has escrito.

Si para ti es importante que todo lo que escribas en el cuaderno sean textos «a limpio» o definitivo, escribe en otro soporte; puede ser papel en sucio y puedes, incluso, tener un cuaderno aparte para los borradores y los momentos en los que necesites limpiar, hacer sitio para la escritura y aclarar tus ideas. Es un buen destino para los cuadernos que se quedaron a medias, los que ya no utilizas. Durante el confinamiento muchas personas reciclaron y transformaron sus viejos cuadernos, dándoles una nueva vida.

Aquí tienes varias fórmulas que pueden servirte, aunque siempre puedes adaptarla a lo que a ti te inspire:

  • Me gustaría contar que… porque…
  • Hace tiempo que quiero escribir sobre…
  • Estoy queriendo contar que…
  • Lo que siento en este momento es…
  • El motivo por el que quiero contar esta historia es…

Lo más importante es que no busques las palabras, los argumentos y los hilos de la escritura en tu cabeza; que lo hagas siempre con la mano en movimiento, dejando que sea ella la que guíe y acompase el flujo de pensamiento.

Puedes hacer ejercicio tantas veces como quieras; para esta historia y para todas las que vendrán. A veces sentirás que te vas por los cerros de Úbeda, y está bien; todo lo que pase está bien porque, si te dejas llevar, aparecerá aquello que quiere ser contado.

Conectar con tu escritura y tus historias es una práctica, y requiere tiempo. Si has perdido el hábito, quizá necesites varias sesiones para recuperarlo. Es posible que al principio sientas tus palabras encorsetadas, abotargadas; como cuando abres un grifo por primera vez durante mucho tiempo, y el agua sale a golpes. Pero llega un momento en el que, igual que sucederá con tus historias, volverá a fluir de forma natural.

En este artículo encontrarás más propuestas para volver a conectar con el hábito de la escritura: cómo empezar a escribir un diario.

2. Conectar con tu creatividad

Una vez hayas comenzando a escribir querrás seguir haciéndolo; pero es probable que, incluso después de encontrar el hilo de tus historias, sigan apareciendo las dificultades. En primer lugar tendrás que cuidar y sostener el deseo, una labor que tiene mucho que ver con el autocuidado y de la que hablaré en el próximo podcast.

En segundo lugar, alimentar y ampliar ese lugar imaginario en el que la creatividad se sienta a escribir contigo; tu capacidad para recurrir a ella con más facilidad, que llegue un momento en el que sea ella la que te encuentre a ti.

Para lograrlo, tienes que confiar en que puedes hacerlo; recordar todas las veces que esto ha sucedido en el pasado y en el día a día. ¿Cuáles son las actividades creativas que te gustaban antes? ¿A cuáles dedicas tiempo y energía en el presente? Seguramente sientas que muchas de ellas se han quedado atrás; piensa cuáles quieres y puedes recuperar.

También tendrás que crear ese lugar mental y emocional en el que hay espacio para que el pensamiento desborde sus márgenes habituales y deje sitio a los sueños; y esta es la tarea más difícil, porque no podemos llamar a la inspiración. A veces la sentimos tan lejos que parece habernos abandonado para siempre; y sin embargo, está siempre contigo. Lo único que necesita es que la dejes volver a caminar a tu lado.

Entiendo la inspiración como el aliento para escribir, dibujar, cocinar, improvisar una canción de cuna; una chispa sencilla y cotidiana que, sin darnos cuenta, nos acompaña cada día. A veces siente que el mundo es demasiado hostil, que hay otras prioridades; entonces se enrosca sobre sí misma y no quiere salir. Es entonces cuando hay que llamarla con atención, intención y cariño; y, mientras tanto, dejarle espacio.

Cuando ponemos mucho empeño en hacer algo y lo hacemos solo desde la esfera cognitiva (tengo que escribir, tengo que encontrar la forma de contar esto…) bloqueamos la posibilidad de que suceda; porque el acto creativo va más allá. Involucra las emociones, lo que sentimos y sabemos de una forma mucho más global, menos rígida. Necesita fluir, vagar, perderse; llegar a ese estado en el que las ideas se conectan unas con otras como por arte de magia. No es magia, eres tú.

Haz otras actividades que te gusten y te permitan conectar con el mundo exterior y con otras personas: caminar, charlar, ver una película o un documental, escuchar música, meditar leer un libro. El truco está en salir de ti para regresar después con más ligereza, más amplitud. Es una sensación que nos resulta difícil identificar cuando estamos fuera de nosotras, de nosotros, de nuestro centro; pero que reconocemos enseguida cuando regresa.

Incluso si lo que estás queriendo escribir es una historia de pérdida, una vivencia difícil de transitar, también tendrás que dejar espacio; en este caso, para permitirte el dolor y todas las emociones que le acompañan. En este artículo puedes leer más sobre la escritura autobiográfica.

¿Cuál es tu historia? ¿Cuáles son las primeras líneas de tu madeja hoy, aquí, en este momento? Te leo en los comentarios.


En Narrativas y otras lunas te acompaño para que puedas contar tu propia historia uniendo los saberes de la psicología, la escritura y la narración. En este mini-curso gratuito encontrarás cinco propuestas concretas para alimentar la escritura cotidiana:

Gracias por tu visita. ¡Hasta pronto!

2 comentarios

  1. Hola Lidia. Es maravilloso todo lo que cuentas y las motivaciones para empezar a escribir. Me viene a la cabeza otro truco que inspira mucho y es poner música, relajante o no, lo que nos apetezca y evoque momentos, pasados, presentes o quizá futuros, deseos, fantasías, quién sabe!!☺

    1. ¡Qué bien, Anna! Gracias por ma recomendación; apoyo y anoto tu propuesta, siempre a favor de todo aquello que nos ayude a cuidar y alimentar el deseo y la imaginación 😊

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