«Creo que la pasión de contar es inherente a la naturaleza humana. Que contar es volver a vivir, pero poniéndose a salvo del desorden propio de la vida. Y que, en el fondo, la verdadera vida no es tanto la que únicamente se vive, sino aquella que al tiempo de vivirse se puede contar, o que se vive contándola. Como si vivir verdaderamente sólo fuera estar contándonos algo. Darnos el don de una historia.

Gustavo Martín Garzo, El hilo azul

En este artículo comparto algunas claves para empezar a practicar la escritura autobiográfica y los motivos para hacerlo: contar mi propia historia me sirvió para escribir con libertad y también para poner en marcha este proyecto.

Conocernos más nos ayuda a cuidarnos mejor; a poner luz en nuestra vulnerabilidad y, también, en nuestras fortalezas; identificar nuestros recursos, conectar con ellos. Volver a leernos hacia atrás para poder, así reescribir nuestra historia y proyectarnos en el futuro.

Escritura autobiográfica: cómo ordenar y (re)escribir tu historia de vida

  1. El deseo de contar tu historia de vida
    1. Imaginación, memoria, oralidad
    2. La bendita manía de contar
    3. El miedo y el deseo
    4. Contra el bloqueo
    5. Una historia universal
  2. ¿Para qué sirve la escritura autobiográfica?
  3. ¿Por dónde empiezo a escribir mi historia de vida?
    1. Lee
    2. Escribe
  4. Recomendaciones para escribir tu historia de vida
    1. Cuídate
    2. Cuida a otras personas
    3. Escucha al miedo
    4. Alimenta el deseo
  5. Qué ofrezco en Narrativas y otras lunas
    • Recursos gratuitos
    • Curso-taller Contar tu propia historia

1. El deseo de contar tu historia de vida

1.1. Imaginación, memoria, oralidad

Todas las personas tenemos una historia que contar y los recursos básicos para hacerlo: imaginación, memoria, oralidad. Es posible que sientas o hayas sentido alguna vez el deseo de revisar o narrar tu propia historia de vida para entenderla; integrar las experiencias pasadas, dejar atrás lo que sientes que ya no eres y, desde una mirada más libre y ligera, escribir nuevas páginas.

1.2. La bendita manía de contar*

Nos contamos nuestra historia todo el tiempo a nosotras y a nosotras mismos, y compartimos una parte de esa historia con otras personas de forma más o menos consciente y elaborada en las conversaciones cotidianas, en las redes sociales, cuando comenzamos a tejer intimidad.

Somos narradoras y narradores natos; debería ser fácil escribir nuestra propia historia. Y sin embargo, cuando empezamos aparece el miedo. A que lo que quieres narrar, esa historia que late fuerte y pide ser contada, en realidad no sea tan importante, que no sea original o relevante. A que otras personas te juzguen; incluso si decides escribir solo para ti, sientes su mirada por encima de tu hombro. Te preocupa exponerte demasiado, ser transparente, que alguien utilice la información en contra tuya.

*Título de un libro de Gabriel García Márquez

1.3. El miedo y el deseo

Te asusta visitar lugares oscuros que han permanecido ocultos y tapados durante mucho tiempo; perderte en ellos y no encontrar nunca más el camino de vuelta a casa. O abrir la mazmorra de los monstruos que habías conseguido encerrar en el rincón más profundo de tu mente.

El deseo y el miedo son dos emociones que nos impulsan, nos movilizan y nos bloquean; la forma de relacionarnos con ellas, los recursos que tengamos para potenciar el deseo y escuchar al miedo, nos ayudarán a conseguir lo que queremos.

El miedo, a su manera, nos cuida y nos protege; enciende una alarma para que sepamos que nos aproximamos a lugares en los que nunca antes hemos estado, o a las estancias cuyas puertas sellamos hace mucho tiempo.

El deseo nos impulsa a conocer, desenredar, leer el pasado por última vez para seguir escribiendo el futuro; para no seguir escuchando los rugidos del monstruo mientras dormimos.

1.4. Contra el bloqueo

Te propongo que reconozcas y aceptes el miedo, te apoyes en el deseo y des el primer paso; merece la pena ir un poco más allá y empezar a contar tu propia historia.

Mi experiencia escuchando historias de vida, acompañando a otras personas para que puedan encontrar los hilos de la memoria e hilvanar con ellos sus vivencias, me ha enseñado que todas las personas tenemos una capacidad inmensa para la resiliencia. Sabemos hasta dónde podemos y queremos llegar, y hasta dónde no.

También te animo a identificar tus ritmos, tus necesidades, tu deseo y tus temores; cambiar el miedo a lo desconocido por un mapa del castillo. Saber, conocer, siempre trae calma. De la calma pueden nacer emociones nuevas, como la ilusión de intentar construir un futuro diferente.

1.5. Una historia universal

Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota

Chimamanda Adichie, El peligro de la historia única (TED)

Aunque cada experiencia es única, siempre hay algo de universal en nuestras vivencias. Leer y escuchar a otras personas que han pasado por una situación similar a la nuestra, que encontraron la forma de sobrevivir al dolor y a las dificultades, puede ayudarnos a sentir que también podemos hacerlo. Incluso a nombrar y legitimar lo que nos sucede.

Si decides compartir una parte de tu trayectoria vital , es probable que sea importante y valiosa para otras personas.

2. ¿Para qué sirve la escritura autobiográfica?

Contar mi propia historia, recopilar las herramientas que a mí me habían servido y utilizarlas en este proyecto, me ha ayudado a escribir con libertad, disfrutándolo; a conseguir que las palabras me nombren cuando siento que lo necesito. También puede servirte para:

  • Desarrollar un proyecto autobiográfico en cualquier discplina artística: escritura, narrativa, danza, pintura, narración oral.
  • Potenciar tu creatividad.
  • Encontrar tu voz.
  • Sentir más seguridad a la hora de desarrollar y comunicar un proyecto de autoempleo.
  • Mejorar la comunicación contigo misma, contigo mismo, y con otras personas.
  • Tomar una decisión importante.
  • Acompañar un proceso de psicoterapia.
  • Identificar las historias que otras personas te han contado sobre ti
  • Disfrutar escribiendo y desenredándote.

3. ¿Por dónde empiezo a escribir mi historia de vida?

3.1. Escribe

Si quieres escribir, escribe; empieza hoy con las primeras palabras que se te ocurran. No lo dejes para mañana; no pienses que es suficiente con tener la historia en tu cabeza. Si lo haces, solo conseguirás dar vueltas una y otra vez sobre lo mismo. En cambio sobre el papel las ideas, los temores, los pensamientos e incluso los deseos se transforman; puedes relacionarte con ellos de otra forma. Nombrarlos, manejarlos, invocarlos o conjurarlos.

En la sección de recursos encontrarás la hoja de ruta, que puede ayudarte con los primeros pasos: identificar las razones por las que quieres escribir y los temas que más te interesan en este momento. Consolidar la práctica de la escritura, nombrarte a partir de ella, es un camino largo, no hay recetas mágicas. Pero merece mucho la pena recorrerlo y disfrutar la belleza que hay en cada recodo del camino.

Toa Heftiba

Si necesitas apoyarte en una estructura, crea un guión para empezar a organizar el material autobiográfico, aunque después lo cambies. Piensa qué puede ayudarte a empezar; emborrona tantos papeles como necesites, hasta dar con un esquema inicial que te resulte cómodo, atractivo y amigable.

¿Vas a seguir un orden cronológico o temático? ¿qué marca el paso de una etapa a otra? Empieza a escribir a partir de ahí, y después ve haciendo todos los cambios que necesites.

A veces nos cuesta dar incluso el primer paso, que es poder hablar con nosotras y con nosotros mismos para saber qué es lo que de verdad queremos contar y la forma en la que lo estamos sintiendo; después hay que tranformarlo en palabras.

Así que para hacer este viaje necesitarás, también, paciencia; y una dosis grande de compasión contigo, en el mejor sentido de la palabra. Escucharte, permitirte, acoger lo que venga y aceptar que habrá días en los que, por más que lo desees, no escribirás.

3.2. Lee

Lee mucho; los libros son el mejor alimento para la escritura. La mejor manera que conozco de conectar con los libros es visitar una librería alternativa, en la que todavía haya libreras y libreros dispuestos a orientarte; o perderte entre los estantes de una biblioteca y acariciar los lomos, abrirlos, leer las contraportadas hasta encontrar aquel que se parece a lo que buscas.

También hay películas maravillosas que pueden inspirarte. En el próximo artículo sobre escritura autobiográfica actualizaré mi lista de referencias; pero si quieres algún consejo para empezar, pregúntame e intentaré recomendarte alguna.

Fotograma de El cielo sobre Berlín

Si tienes claro que te apetece explorar la historia familiar y tu relación con los ancestros, en la web de Mireia Nieto encontrarás recursos interesantes sobre genealogía viva.

4.Recomendaciones para escribir tu historia de vida

4.1. Cuídate

Escúchate mientras escribes; decide hasta dónde quieres llegar. No tienes la obligación de ser fiel al pasado, ni a los hechos, ni a ninguna persona más que a ti misma; escribe para ti, con total libertad. Después tendrás tiempo para decidir lo que quieres compartir, cómo, con quien. Intenta que la escritura sea cada vez más un espacio para disfrutar, estar contigo, llegar a lo que de verdad sientes y necesitas contar.

Si te cuesta trabajo escribir por tu cuenta, puedes buscar una persona de confianza con la que te apetezca compartir tus historias. También puedes acudir a una tertulia de escritura o a un espacio de formación online o presencial; siempre que te apetezca contar con ellas, la mirada de otras personas que están en un proceso similar al nuestro es muy enriquecedora.

Nos sirven de espejo cuando escriben lo que nosotras no somos capaces de nombrar; identifican nuestros puntos fuertes y aquello que puede mejorar en nuestras narraciones. Uno de los mejores recursos para encontrar el tono y la voz narradora de una historia es imaginar para quién escribimos, un lector o lectora imaginarios; de esta los tendrás de verdad y te resultará más sencillo escribir y editar.

4.2. Cuida a otras personas

Si escribes sobre tu experiencia con la intención de hacer públicos tus textos de alguna manera, ten en cuenta a las personas que aparecen en tu narración. Si no quieres que nadie las identifique, puedes cambiar sus nombres o modificar algunos datos. Si decides no hacerlo, o sientes que algunas personas pueden verse reflejadas en lo que cuentas, valora la posibilidad de hablar con ellas para avisarlas e, incluso, compartir con ellas los apartados en los que aparecen.

Cuando prefieras no compartir los textos antes de publicarlos ni dar demasiadas explicaciones, o decidas mantener la duda sobre la autenticidad de lo que narras, siempre puedes resguardarte en la autoficción, aclarando que lo que cuentas no es del todo verdad ni del todo mentira. O que partes de tu experiencia, pero ficcionas los hechos.

4.3. Escucha al miedo

Identificar el miedo, las voces críticas, los bloqueos. No intentes evitarlos; es mucho más eficaz entablar un diálogo con ellos. Si lo que te impide escribir con libertad es la lealtad a una persona viva o muerta, quizá te ayude escribir primero una carta no enviada. En este artículo encontrarás otros recursos para escribir contra el bloqueo.

4.4. Alimenta el deseo

El acto de escribir es el acto de hacer el alma, la alquimia

Gloria E. Alzandúa

Recuerda que, siempre que sientas el deseo de hacerlo, la escritura es un recurso de autocuidado muy eficaz; te ayudará a conocerte mejor, a saber lo que necesitas, a cuidarte y a quererte. Aunque al principio te parezca que es difícil empezar, merece la pena desdicarle tiempo y espacio.

Rodeáte de todo aquello que te ayude: libros, frases inspiradoras, cuadernos. Conecta con tus razones para escribir y tenlas siempre a la vista.

Al mismo tiempo, si estás escribiendo sobre una situación difícil, valora siempre hasta dónde quieres y puedes llegar. Si sientes que cuando empiezas no eres capaz de parar a pesar de estar metiéndote en terreno pantanoso, o vives la escritura «como una vomitona», márcate un límite temporal; por ejemplo, no escribir durante más de diez minutos.

Construye tu propia brújula, sé flexible; quédate con lo que a ti te sirve. Escúchate, anota todo lo que llegue. Ten siempre presente lo que te ayuda y también lo que te obstaculiza; permítete.

5. Qué ofrezco en Narrativas y otras lunas

Mujer sentada sonriendo detrás del dibujo de un faro

Trabajé durante muchos años en el ámbito de la salud mental, en cooperación y en derechos humanos (lo cuento aquí). En 2014 comencé a imaginar un proyecto de autoempleo que fuera coherente con mi forma de entender el mundo, en el que pudiera sumar mi experiencia profesional y todo lo que me gusta o siento que sé hacer bien: leer, escribir, contar.

Escuchar las historias de vida de otras personas y acompañarlas para que pudieran contárselas de forma que en ellas estuvieran presentes no solo sus heridas, sino también sus fortalezas; recuperar la memoria comunitaria; reconstruir la narrativa de una persona, un lugar o un colectivo; tener en cuenta las redes de afectos que sostenemos y nos sostienen, todo aquello de lo que formamos parte y que nos ayuda a dar sentido, o aceptar que a veces no lo encontramos.

Como psicóloga, traigo las técnicas que he integrado en mi experiencia y en el acompañamiento a otras personas: las técnicas de recuerdo, las prácticas narrativas y las narrativas terapéuticas.

Aporto, también, mi capacidad para ayudar a cada persona a identificar sus fortalezas; para ver lo que brilla en el fondo y devolverlo a la luz. Para reconocer e identificar las sombras, llegar hasta ellas; atravesar el miedo y el vacío cuando sientas que estás preparada o preparado para hacerlo, que es el momento, y además tienes los recursos necesarios.

Reconocer la vulnerabilidad para, cuando llegue el momento oportuno, transformarla en nuestra mayor fortaleza.

Como (aprendiz de) escritora y narradora, como lectora voraz, traigo en mi equipaje la literatura, la pasión por las historias tradicionales y nuestra capacidad para contarnos; la libertad en la práctica de la escritura y los recursos para transformarla en un hábito.

Creo que también es importante trazar algunos caminos que nos permitan ir de lo particular a lo universal, y viceversa; encontrar un punto de apoyo en el imaginario y las experiencias colectivas, y a la vez transformar las nuestras en algo que, si así lo queremos, otras personas puedan aprovechar para trazar y recorrer sus propios senderos.

5.1. Curso-taller Contar tu propia historia

Lo que te ofrezco en este curso son las herramientas para que puedas dibujar tus propios mapas; los antiguos, y los nuevos. Que tengas una pequeña idea de dónde estás, del lugar al que te gustaría ir. Que puedas comenzar a ordenar el material autobiográfico, tener una hoja de ruta, y a partir de ahí seguir explorando; tanto si tu intención es desenredar la madeja, como si quieres escribir tu autobiografía.

Una vía para el autoconocimiento y también para el autocuidado; conocerte mejor para quererte más, ser un poco más consciente de tu vulnerabilidad; conocer sus nombres y que eso te haga más fuerte.

Los mapas te ayudarán a diseñar la trayectoria que quieres seguir para revisar y contar tu propia historia de vida. Escribir tu propia historia es una tarea larga, que pide tiempo y paciencia. Trabajar con la memoria emocional requiere tomarnos el tiempo suficiente para que lo que vamos sintiendo se coloque en el cuerpo; para nutrirnos y descansar, algo que también está presente en este curso; tener siempre un lugar seguro al que volver.

Mila Popovick

En este curso encontrarás la vía para seguir el hilo, desbrozar el camino, retirar las capas de forma gradual; las bases para ordenar el material autobiográfico que ya tienes, o el que escribas a lo largo del taller. La revisión de la historia de vida puede resultar una tarea abrumadora al principio; tener un guión de trabajo puede ayudarte a manejar el material.

No es un curso sobre técnica literaria; hay manuales magníficos en los que puedes encontrar esa información. Tampoco puedo decirte que al terminar el taller vayas a publicar un libro; es algo que requiere mucho tiempo y el dominio de la técnica.

Durante 12 semanas harás un viaje desde tu interior a las personas y paisajes que te rodean; desde el presente y lo pasado, hasta el porvenir. Tu recorrido no será lineal; te moverás creando espirales que te permitirán salir de los círculos de pensamiento en los que nos enredamos cada día, para dibujar y habitar nuevos márgenes. Explorarás tus identidades, las historias que otras personas nos han contado sobre ellas y las que sentimos que nos pertenecen.

Porque somos en comunidad, visitarás los territorios físicos y sociales que ahora habitas, para fortalecer los espacios colectivos que sostienen tus resistencias cotidianas. Para que tus raíces sean, de verdad, propias y sólidas pero también áreas, ligeras, móviles, compartidas.

Algunas opiniones sobre el taller

Acababa de salir de una situación que me había destrozado. Me encontraba perdida y profundamente triste. Encontré tu taller y no dudé en inscribirme.

Yo te quiero contar que ha sido un proceso de sanación increíble para mí. Lo más sobresaliente fue mi capacidad de mirar a través de los ojos de mis ancestros y verlos desde una mirada completamente diferente, y así verme a mí mismo con nuevos ojos. He logrado reconciliarme con mis ancestros, en particular con mi madre. También, he redescubierto mi esencia. Aunque tenga 60 años, estoy redibujando mi vida futura y diseñando sueños.

Marga, diciembre 2019

«Me gustaría darte las GRACIAS por el mimo con el que has tratado tus unidades, por la delicadeza y el respeto con el que nos has propuestro transitar la propia historia. Personalmente decirte que lo estoy disfrutando mucho, en primer lugar por permitirme ese tiempo para mirarme con cariño pero también por reconectar con la escritura, por desempolvar y nombrar recuerdos, por escucharme a través de la palabra escrita… «

Iria, febrero 2020

Un viaje para desconocerte, contar tu propia historia, rehabitarte y habitar el mundo.


Aquí encontrarás otros recurso gratuitos para seguir escribiendo:

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2 comentarios

  1. Wooooow, Lidia… Gracias infinitas por contar con tanto lujo de sentires.

    Es un auténtico placer leerte. No logro saber qué tecla interna has dejado pendiente de percutir.
    Tus palabras han sido certeras.

    Aún tiemblo porque me mueven a lanzarme al vacío.
    A saltar sin respirar.
    A abandonarme a la página en blanco y dejar que sea.

    También a aventurarme a lo desconocido.
    A lo que me da terror.
    A lo que me corta el aliento.

    Deseo no recuperarme nunca y que esta sensación mantenga encendida la llama de querer materializar atravesando todo lo que se ponga por el camino para tornarlo en una lluvia de confeti.

    Un abrazo gigante 🙂

    1. Muchas gracias, María, por tus palabras y por compartir. Siempre es una alegría grande que de estas palabras nazcan otras, que vayamos alternándonos el aliento unas a otas 🙂 Que siga viva y crezca esa sensación; que percutan las preguntas, que sean puerta y páginas en blanco.

      ¡Un abrazo grande para ti también!

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