El autocuidado y los cuidados

En febrero de 2019 grabé un audio para presentar el curso Parar, respirar, volver a csa. En él hablo sobre la relación entre el autocuidado y los cuidados, apoyándome en la maravillosa historia de Momo.

En él también reflexiono sobre estas cuestiones: ¿por qué nos cuesta trabajo encontrar tiempo y energía para las actividades que nos gustan y nos sientan bien, como la escritura? ¿cómo podemos compaginar los cuidados y el autocuidado?

TRANSCRIPCIÓN AUDIO COMPLETO

Para mí el tema del autocuidado es algo que siempre ha estado muy presente; no solo porque de profesión soy psicóloga, sino también porque el propio proyecto Narrativas y otras lunas surge casi como una tarea de autocuidado; y en su origen está tambíen muy presente el deseo de sistematizar los recursos que a lo largo de mi trayectoria personal y profesional me han servido para el autocuidado. El principal es la escritura, pero a ella se unen otros como por ejemplo la atención plena y las prácticas narrativas.

Los cuidados, el autocuidado y la interdependencia

Hablo de autocuidado, pero me viene a la cabeza todo el rato que me resulta muy difícil separarlo del cuidado porque son dos conceptos que están muy relacionados; así como estamos en interrelación constante e inevitable con otras personas.

Esta relación la entienden así también las sabidurías orientales; por ejemplo, para la filosofía budista no hay compasión sin autocompasión, y al revés; para cuidar a otras personas tenemos que cuidar también de nosotras y de nosotros mismos. Además, el tiempo y la energía que podemos dedicar al autocuidado es algo que tenemos que equilibrar, negociar y compesar con el tiempo y la energía que dedicamos a las tareas de cuidado. De hecho, estos días preparando el curso he recordado la historia de Momo, un libro maravilloso de Michael Ende que habla de alguna manera sobre esto.

Momo, el tiempo y los hombres grises

Momo es una niña que tiene una capacidad muy grande para escuchar a otras personas y también para contar historias; y aparece en un pueblo en el que la gente tiene tiempo para escuchar, para disfrutar, para jugar. Hace muy buenas amistades.

Un día llegan al pueblo los hombres grises, que se dedican a visitar a todas las personas para convencerlas de que tienen que dejar de perder el tiempo y empezar a ahorrarlo; que el tiempo que les sobra lo metan en un banco de tiempo. Poco a poco les van convenciendo para que no sea solo el tiempo que les sobra, sino todo el tiempo que dedican al ocio y a las relaciones que tienen con otras personas; es decir, todo lo que no sea estrictamente imprescindible para el trabajo y la supervivencia; solo queda lo productivo.

Por ejemplo, un amigo de Momo que dedicaba un tiempo cada día a hablar con su madre que era muy mayor, a contarle lo que había hecho, lo que había pasado en el pueblo, deja de hacerlo; después de hablar con los hombres grises se dedica solamente a trabajar. Poco a poco todo el mundo está tan gris como estos señores; todo el mundo está triste y enfadado.

Tiempo para escucharte, hablarte, estar contigo

No te cuento más para que leas el libro o vuelvas a leerlo; pero supongo que te resultará familiar con el mundo en el que vivimos. Un mundo en el que parece que cada vez tenemos menos tiempo, valga la redundancia, para todo lo que no sea productivo; en el que se premia la hiperactividad y la hiperconexión.  Creo que desde ahí es muy importante reflexionar sobre el cuidado y el autocuidado, y reivindicar tiempo de calidad.

Por ejemplo, pensando en diversos momentos en los que podría ser útil este curso, se me ocurrían estas situaciones en las que tenemos la sensación de que no nos aguantamos a nosotras, a nosotros mismos, y que pensamos que necesitamos unas vacaciones. Pero en ese momento probablemente lo que necesito no son unas vacaciones de mí, sino unas vacaciones conmigo; tener tiempo de calidad para poder escucharme, para poder hablarme, y poder saber lo que necesito.

De la filosofía budista, de la práctica de la atención plena, también recojo esta capacidad para pararnos, escucharnos, conocernos un poco mejor y saber qué necesitamos en cada momento; que sería el principal objetivo de este curso. 

Es un curso que vas a poder utilizar tantas veces como quieras parar parar, respirar, descansar, encontrar la calma en lo que sea para ti casa. Puede ser un lugar interior, un lugar exterior, o las dos cosas.

Volver a casa

Este término de volver a casa surge por una parte de una meditación guiada para encontrar el hogar interior que llevo utilizando desde hace ya mucho tiempo y que aparece de una forma o de otra en la bibliografía especializada sobre psicoterapia. Aparece aquí también  la idea de volver a casa de Clarissa Pinkola Estés: esa necesidad de parar de vez en cuando, de nutrirnos, de descansar, de reponernos; sobre todo de permitirnos conectar con esa necesidad; de permitirnos el cansancio, la imperfección, la vulnerabilidad, y de cómo todo esto puede convertirse en nuestra fortaleza.

El término volver a casa para mí también está muy vinculado a una época en la que estuve trabajando como voluntaria dando apoyo emocional a personas que trabajaban en cooperación y acción humanitaria; sobre todo a las que volvían de intervenir en una emergencia.

Lo que pasa en estos casos, algo que también puedes experimentar en tu día a día, es que cuando estamos en una situación de estrés, de tensión, una situación que requiere mucho esfuerzo físico o emocional o amas cosas, tiramos para adelante porque las personas tenemos una capacidad inmensa para resistir, ser resilientes, sobreponernos a los acontecimientos; pero, lo que suele suceder cuando paramos, algo que a las personas que trabajan en cooperación les pasaba cuando volvían literalmente a casa (a lo mejor tienes esta experiencia cuando llega el fin de semana, cuando coges vacaciones) es que al parar aparecen el cansancio e incluso las enfermedades físicas.

Este curso también es una propuesta para que puedas volver a casa, parar, descansar, recogerte, siendo consciente de que a lo mejor aparece ese malestar; de que a lo mejor aparecen emociones que has estado tapando o negando, a las que no has podido dedicar suficiente energía; pero que también puedas pasar a un estado de calma, de descanso. Que parar no sea solamente conectar con el malestar, sino que puedas transformarlo en bienestar y que, de alguna forma, puedas recurrir a él siempre que lo necesites.

El valor del autocuidado

Si has dedicado un tiempo a esta entrada, es porque seguramente el tema del autocuidado es importante para ti; así que te animo a que reconozcas eso, que tiene mucho valor; que has dedicado un tiempo a pensar sobre este tema. Que sigas teniéndolo presente en tu vida. Que no te sientas egoísta; darte tiempo es una forma de dárselo a los demás, de alimentar esas redes que nos sostienen a todas y a todos.


Mini curso gratuito escritura y autocuidado

Si después de leer este artículo o escuchar el audio anterior te apetece seguir profundizando en este tema, puedes suscribirte al mini curso gratuito, que consta de otros dos audios con propuestas prácticas para:

  • Empezar a utilizar la escritura como herramienta de autocuidado
  • Reflexionar sobre la importancia que tiene en tu día a día y su relación con las tareas de cuidado
  • Definir qué es para ti la buena vida.
 
Y, como siempre, deseando leer tus comentarios sobre este tema. ¡Hasta pronto!

2 comentarios

  1. Hola, soy gerocultor de vocación siempre me encanta mi profesión, en ella he aprendido la importancia de cuidarme para poder cuidar. Y la psicología es fundamental, menos mal y gracias por los profesionales que la trabajan y ademas dedican tiempo a que llegue al máximo de personas. Para mi ha sido un antes y un después es maravilloso poder contar con vosotros.

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