De regreso a Narrativas y otras lunas después de cerrar el primer semestre y darme unos días de vacaciones, estos días estoy haciendo algo que disfruto mucho: trabajar concentrada revisando y actualizando todas las herramientas que mantienen el proyecto en marcha como la web, el correo electrónico, el contenido de las actividades y las plataformas de formación (Ning para las membresías y Thinkific para los talleres). Este año, como siempre, llegué muy cansada a julio, que es cuando empiezo a parar; pero había terminado todo lo que había marcado como importante para esa fecha, así que pude descansar y, a la vuelta, recuperar la marcha de forma amable y lenta.

Hace unas semanas me recordaba mi querida Maria José Bermúdez una frase que me guía y que compartí en otro artículo:

Hacer despacio cosas pequeñas.

Ese es mi norte. Estos días puede permitírmelo y entre mis objetivos del último semestre está continuar con esta sensación. Sé que no será tan fácil porque tendré bastante más trabajo con las atenciones individuales y el acompañamiento en los talleres, membresías y programas. Las redes sociales volverán a bullir, retomaré actividades presenciales y atenderé las colaboraciones (de momento un taller de escritura y narrativas para mujeres en un ayuntamiento y la docencia en el diplomado de Antropología del Arte de Latir). Pero, si lo tengo presente, será mucho más sencillo conseguirlo.

Una de las objeciones más comunes que escucho en Narrativas y otras lunas cuando alguien llega con muchas ganas de recuperar el hábito de la escritura para conocerse más y cuidarse mejor, o por el simple placer de crear y disfrutar haciéndolo, es «no tengo tiempo». Siempre me sorprende porque la escritura es, para mí, uno de los recursos que más me han ayudado a recuperar la soberanía de mi tiempo y mi energía. Cuando siento que voy demasiado rápido, que se me amontonan los pensamientos y las emociones, escribo. Cuando estoy atendiendo demasiadas tareas a la vez sin profundizar en ninguna, me paro y escribo. Lo que está en el papel ya no ocupa tanto espacio en mi cabeza; y así, me resulta sencillo entender lo que de verdad estoy sintiendo y necesitando. El siguiente paso es ordenar, priorizar, renunciar a lo que no puede ser. Puedo hacerlo porque me conozco bastante bien; también porque he aprendido a respetarme y escucharme. He escrito bastante sobre esto en el último año, así que si tienes curiosidad puedes bucear en el blog.

Hay un equilibrio precioso y difícil de conseguir en el autocuidado al que, cuando has llegado una vez, puedes regresar casi siempre que quieras. Es la danza entre el interior y el exterior; entre lo que necesitas y lo que el exterior te pide; entre las tareas que tienes que atender y las que puedes sostener sin poner en riesgo tu integridad y tu salud. Ese equilibrio es, para mí, el mapa y la brújula. Entre otras muchas razones, porque en la medida en que yo me cuide y me escuche podré seguir acompañando a otras personas para que hagan lo mismo. También porque siento cada vez más necesario atender la llama de mi propia creatividad; recuperar espacios más amplios y constantes para la escritura, la narración oral y la fotografía.

Para lograrlo, voy a cerrar la mayor parte de las actividades que ofrezco en Narrativas y otras lunas porque, después de 8 años, necesito descansar de la venta constante y la incertidumbre. Me apoyaré cada vez más en la psicoterapia y las colaboraciones externas; seguiré cuidando y atendiendo los talleres y programas que ya estén en marcha, pero no abriré otros nuevos. Además, recupero la gestión de proyectos culturales propios y ajenos; si tienes curiosidad, en breve podrás seguirme aquí (aún está en construcción).

Actividades de otoño

En el autocuidado y el autoconocimiento no hay fórmulas mágicas ni senderos cortos o en línea recta; pero después de muchos años acompañando y acompañándome, he creado una nueva membresía para tejer juntas una práctica propia, amable contigo y con tus ritmos. Te ayudará a dibujar tus propios mapas; a ser más eficaz en tus quehaceres cotidianos y a dejar espacio para la creatividad desde el gozo y el disfrute y no desde el esfuerzo. Si eliges la inscripción anual antes del 31 de agosto, te llevas un regalo muy especial. Empezamos en septiembre, pero te llevas otros dos regalos al inscribirte para que puedas comenzar cuando tú quieras a parar, respirar, volver a casa; a llenar cuadernos con tus historias y tus sueños.

Otros talleres y programas abiertos con sus fechas de cierre de matrícula, cuando las haya:

FORMACIÓN ESPECIALIZADA

Puedes apuntarte ahora y empezar cuando quieras, con acceso indefinido a los contenidos y contando conmigo al otro lado durante un tiempo. Una vez que cierre la matrícula, es posible que muchos de ellos no vuelvan a abrir, o lo hagan en otras condiciones (mayor coste de inscripción, menor soporte). Y recuerda que, si tienes cualquier duda, estoy al otro lado.

¡Que escribas y sueñes mucho!

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