Escritura autobiográfica: vivir para contarnos

«Creo que la pasión de contar es inherente a la naturaleza humana. Que contar es volver a vivir, pero poniéndose a salvo del desorden propio de la vida. Y que, en el fondo, la verdadera vida no es tanto la que únicamente se vive, sino aquella que al tiempo de vivirse se puee contar, o que se vive contándola. Como si vivir verdaderamente sólo fuera estar contándonos algo. Darnos el don de una historia.

Gustavo Martín Garzo, El hilo azul

1. El deseo de contar nuestra propia historia
2. Mi propia historia
3. ¿Para qué sirve?
4. ¿Por dónde empiezo?
5. Recomendaciones para el viaje
6. Qué ofrezco en Narrativas y otras lunas

EL DESEO DE CONTAR NUESTRA PROPIA HISTORIA

IMAGINACIÓN, MEMORIA, ORALIDAD

Todas las personas tenemos una historia que contar y los recursos básicos para hacerlo: imaginación, memoria, oralidad. Si estás leyendo este artículo es posible que sientas el deseo de ordenar o narrar tu propia historia de vida para entenderla o para dejar atrás lo que sientes que ya no eres y, a partir de ahí, seguir escribiendo nuevas páginas. Ordenar para integrar y proyectarte en el futuro.

Quizá te estés planteando compartirla con las personas a las que quieres para que comprendan un poco mejor quién eres, de dónde vienes; o para que puedan conocer y sanar una parte de la historia familiar.

Siarhei Plashchynski

LA BENDITA MANÍA DE CONTAR*

Nos contamos nuestra historia todo el tiempo a nosotras y a nosotras mismos, y compartimos una parte de esa historia con otras personas de forma más o menos consciente y elaborada en las conversaciones cotidianas, en las redes sociales, cuando comenzamos a tejer intimidad.

Somos narradoras y narradores natos; debería ser fácil escribir nuestra propia historia. Y sin embargo, cuando empezamos aparece el miedo. A que lo que quieres narrar, esa historia que late fuerte y pide ser contada, en realidad no sea tan importante, que no sea original o relevante. A que otras personas te juzguen; incluso si decides escribir solo para ti, sientes su mirada por encima de tu hombro. Te preocupa exponerte demasiado, ser transparente, que alguien utilice la información en contra tuya.

*Título de un libro de Gabriel García Márquez

EL MIEDO Y EL DESEO

Te asusta visitar lugares oscuros que han permanecido ocultos y tapados durante mucho tiempo; perderte en ellos y no encontrar nunca más el camino de vuelta a casa. O abrir la mazmorra de los monstruos que habías conseguido encerrar en el rincón más profundo de tu mente.

El deseo y el miedo son dos emociones que nos impulsan, nos movilizan y nos bloquean; la forma de relacionarnos con ellas, los recursos que tengamos para potenciar el deseo y escuchar al miedo, nos ayudarán a conseguir lo que queremos.

El miedo, a su manera, nos cuida y nos protege; enciende una alarma para que sepamos que nos aproximamos a lugares en los que nunca antes hemos estado, o a las estancias cuyas puertas sellamos hace mucho tiempo.

El deseo nos impulsa a conocer, desenredar, leer el pasado por última vez para seguir escribiendo el futuro; para no seguir escuchando los rugidos del monstruo mientras dormimos.

CONTRA EL BLOQUEO

Te propongo que reconozcas y aceptes el miedo, te apoyes en el deseo y des el primer paso. No suelo hacer afirmaciones categóricas y, sin embargo, me atrevo a decirte que merece la pena ir un poco más allá y empezar a contar tu propia historia. Mi experiencia escuchando historias de vida, acompañando a otras personas para que puedan encontrar los hilos de la memoria e hilvanar con ellos sus vivencias, me ha enseñado que todas las personas tenemos una capacidad inmensa para la resiliencia. Sabemos hasta dónde podemos y queremos llegar, y hasta dónde no.

También te animo a identificar tus ritmos, tus necesidades, tu deseo y tus temores; cambiar el miedo a lo desconocido por un mapa del castillo. Saber, conocer, siempre trae calma. De la calma pueden nacer emociones nuevas, como la ilusión de intentar construir un futuro diferente.

UNA HISTORIA UNIVERSAL

Mutiara Zoo

Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota. 

Chimamanda Adichie, El peligro de la historia única (TED)

Por último, aunque cada experiencia es única, siempre hay algo de universal en nuestras vivencias. Leer y escuchar a otras personas que han pasado por una situación similar a la nuestra, que encontraron la forma de sobrevivir al dolor y a las dificultades, puede ayudarnos a sentir que también podemos hacerlo. Incluso a nombrar y legitimar lo que nos sucede.

Así que ten en cuenta que si decides compartir una parte de tu trayectoria vital (seguramente necesites antes un largo viaje de reflexión y edición) es probable que sea importante y valiosa para otras personas.

MI PROPIA HISTORIA

Mujer sentada sonriendo detrás del dibujo de un faro
Imagen tomada por La Platanera

Mi nombre es Lidia Luna. De profesión soy psicóloga; de vocación escuchadora y contadora de historias, dos cosas que considero imposible separar.  Me gusta tener los pies en el mar, subir y bajar montañas, caminar sin rumbo fijo y conversar con quienes saben escuchar. Me cuesta hablar de mí en público, quedarme callada cuando no entiendo algo y acatar la autoridad impuesta. 

Trabajé durante muchos años en el ámbito de la salud mental, en cooperación y en derechos humanos (lo cuento aquí). En 2014 comencé a imaginar un proyecto de autoempleo que fuera coherente con mi forma de entender el mundo, en el que pudiera sumar mi experiencia profesional y todo lo que me gusta o siento que sé hacer bien: leer, escribir, contar. Escuchar las historias de vida de otras personas y acompañarlas para que pudieran contárselas de forma que en ellas estuvieran presentes no solo sus heridas y sus daños, sino también sus fortalezas; recuperar la memoria comunitaria; reconstruir la narrativa de una persona, un lugar o un colectivo; tener en cuenta las redes de afectos que sostenemos y nos sostienen, todo aquello de lo que formamos parte y que nos ayuda a dar sentido, o aceptar que a veces no lo encontramos.

Para lograrlo, fui buscando la forma de contarme mi propia historia; recogí las herramientas que había ido encontrando en mi trayectoria personal y profesional; volví a encontrarme con la niña que fui y así, desrendendándome y reordenándome, nació Narrativas y otras lunas.

Aleen Kai

¿PARA QUÉ SIRVE?

Contar mi propia historia, recopilar las herramientas que a mí me habían servido y utilizarlas en este proyecto, me ha ayudado a escribir con libertad, disfrutándolo; a conseguir que las palabras me nombren cuando siento que lo necesito. También puede servirte para:

  • Desarrollar un proyecto autobiográfico en cualquier discplina artística: escritura, narrativa, danza, pintura, narración oral.
  • Potenciar tu creatividad.
  • Encontrar tu voz.
  • Sentir más seguridad a la hora de desarrollar y comunicar un proyecto de autoempleo.
  • Mejorar la comunicación contigo misma, contigo mismo, y con otras personas.
  • Tomar una decisión importante.
  • Acompañar un proceso de psicoterapia.
  • Conocerte más para cuidarte mejor.
  • Identificar las historias que otras personas te han contado sobre ti
  • Disfrutar escribiendo y desenredándote.

¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Jeremy Bishop

Cuando empecé a compartir la sección de recursos de la web, me hicieron muchas veces esta pregunta: quiero contar mi propia historia, ¿por dónde empiezo? Escribí un artículo con las respuestas que conozco; puedes leerlo aquí.

ESCRIBE

Lo que siempre digo es que si quieres escribir, escribas; empieza hoy con las primeras palabras que se te ocurran. No lo dejes para mañana; no pienses que es suficiente con armar la historia en tu cabeza. Si lo haces, solo conseguirás dar vueltas una y otra vez sobre lo mismo. En cambio sobre el papel las ideas, los temores, los pensamientos e incluso los deseos se transforman; puedes relacionarte con ellos de otra forma. Nombrarlos, manejarlos, invocarlos o conjurarlos.

En la sección de recursos encontrarás la hoja de ruta, que puede ayudarte con los primeros pasos: identificar las razones por las que quieres escribir y los temas que más te interesan en este momento. La escritura es una práctica y un camino largo, no hay recetas mágicas; desconfía de quien las prometa. Salvo seres privilegiados, nadie logra comunicar lo que quiere en dos días, ni en dos semanas.

Toa Heftiba

Busca una estructura para empezar a organizar el material autobiográfico, un guión, aunque después lo cambies: ¿vas a seguir un orden cronológico o temático? ¿qué marca el paso de una etapa a otra? Empieza a escribir a partir de ahí, y después ve haciendo todos los cambios que necesites.

Normalmente nos cuesta dar incluso el primer paso, que es poder hablar con nosotras y con nosotros mismos para saber qué es lo que de verdad queremos contar y la forma en la que lo estamos sintiendo; después hay que tranformarlo en palabras.

Así que para hacer este viaje necesitarás, también, paciencia; y una dosis grande de compasión contigo, en el mejor sentido de la palabra. Escucharte, permitirte, acoger lo que venga y aceptar que habrá días en los que, por más que lo desees, no escribirás.

LEE

Fotograma de El cielo sobre Berlín

Lee mucho; los libros son el mejor alimento para la escritura. La mejor manera que conozco de conectar con los libros es visitar una librería alternativa, en la que todavía haya libreras y libreros dispuestos a orientarte; o perderte entre los estantes de una biblioteca y acariciar los lomos, abrirlos, leer las contraportadas hasta encontrar aquel que se parece a lo que buscas. También hay películas maravillosas que pueden inspirarte. En el próximo artículo sobre escritura autobiográfica actualizaré mi lista de referencias; pero si quieres algún consejo para empezar, pregúntame e intentaré recomendarte alguna.

Si tienes claro que te apetece explorar la historia familiar y tu relación con los ancestros, en la web de Mireia Nieto encontrarás recursos interesantes sobre genealogía.

RECOMENDACIONES PARA EL VIAJE

Jordan Madrid

CUÍDATE

Escúchate mientras escribes; decide hasta dónde quieres llegar. No tienes la obligación de ser fiel al pasado, ni a los hechos, ni a ninguna persona más que a ti misma; escribe para ti, con total libertad. Después tendrás tiempo para decidir lo que quieres compartir, cómo, con quien. Intenta que la escritura sea cada vez más un espacio para disfrutar, estar contigo, llegar a lo que de verdad sientes y necesitas contar.

Si te cuesta trabajo escribir en soledad, puedes buscar una persona de confianza con la que te apetezca compartir tus historias. También puedes acudir a una tertulia de escritura o a un espacio de formación online o presencial; siempre que nos apetezca contar con ellas, la mirada de otras personas que están en un proceso similar al nuestro es muy enriquecedora. Nos sirven de espejo cuando escriben lo que nosotras no somos capaces de nombrar; identifican nuestros puntos fuertes y aquello que puede mejorar en nuestras narraciones. Uno de los mejores recursos para encontrar el tono y la voz narradora de una historia es imaginar para quién escribimos, un lector o lectora imaginarios; de esta los tendrás de verdad y te resultará más sencillo escribir y editar.

CUIDA A OTRAS PERSONAS

Si escribes sobre tu experiencia con la intención de hacer públicos tus textos de alguna manera, ten en cuenta a las personas que aparecen en tu narración. Si no quieres que nadie las identifique, puedes cambiar sus nombres o modificar algunos datos. Si decides no hacerlo, o sientes que algunas personas pueden verse reflejadas en lo que cuentas, valora la posibilidad de hablar con ellas para avisarlas e, incluso, compartir con ellas los apartados en los que aparecen.

Si no quieres compartir los textos antes de publicarlos ni dar demasiadas explicaciones, o prefieres mantener la duda sobre la autenticidad de lo que narras, siempre puedes resguardarte en la autoficción, aclarando que lo que cuentas no es del todo verdad ni del todo mentira. O que partes de tu experiencia, pero ficcionas los hechos.

ESCUCHA AL MIEDO

Brigitta Schneiter

Identificar el miedo, las voces críticas, los bloqueos. No intentes evitarlos; es mucho más eficaz entablar un diálogo con ellos. Si lo que te impide escribir con libertad es la lealtad a una persona viva o muerta, quizá te ayude escribir primero una carta no enviada. En este artículo encontrarás otros recursos para escribir contra el bloqueo.

ALIMENTA EL DESEO

El acto de escribir es el acto de hacer el alma, la alquimia

Gloria E. Alzandúa
Daria Nepriakhina

Recuerda que, siempre que sientas el deseo de hacerlo, la escritura es un recurso de autocuidado muy eficaz; te ayudará a conocerte mejor, a saber lo que necesitas, a cuidarte y a quererte. Aunque al principio te resulte difícil, merece la pena desdicarle tiempo y espacio.

Rodeáte de todo aquello que te ayude: libros, frases inspiradoras, cuadernos. Conecta con tus razones para escribir y tenlas siempre a la vista.

Al mismo tiempo, si estás escribiendo sobre una situación difícil, valora siempre hasta dónde quieres y puedes llegar. Si sientes que cuando empiezas no eres capaz de parar a pesar de estar metiéndote en terreno pantanoso, o vives la escritura «como una vomitona», márcate un límite temporal; por ejemplo, no escribir durante más de diez minutos.

Construye tu propia brújula, sé flexible; quédate con lo que a ti te sirve. Escúchate, anota todo lo que llegue. Ten siempre presente lo que te ayuda y también lo que te obstaculiza; permítete.

Ian Dooley

QUÉ OFREZCO EN NARRATIVAS Y OTRAS LUNAS

Mi objetivo es que este artículo te sirva para comenzar a practicar la escritura autobiográfica, conectando con tus recursos para hacerlo. Si en algún momento quieres profundizar en la tarea, dedicarle un tiempo y un espacio estructurados o dar un paso más y recorrer una parte del camino acompañada, estoy aquí.

Como psicóloga, traigo las técnicas que he experimentado en carne propia y ajena para orientarte en la reconstrucción de tu historia de vida. Las técnicas de recuerdo, las prácticas narrativas y las narrativas terapéuticas.

Aporto, también, mi capacidad para ayudar a cada persona a identificar sus fortalezas; para ver lo que brilla en el fondo y devolverlo a la luz. Para reconocer e identificar las sombras, llegar hasta ellas; atravesar el miedo y el vacío cuando sientas que estás preparada o preparado para hacerlo, que es el momento, y además tienes los recursos necesarios.

Reconocer la vulnerabilidad para, cuando llegue el momento oportuno, transformarla en nuestra mayor fortaleza.

Como (aprendiz de) escritora y narradora, como lectora voraz, traigo la literatura, la pasión por las historias tradicionales y nuestra capacidad para contarnos; la libertad en la práctica de la escritura y las herramientas para consolidar el hábito.

Creo que también es importante trazar algunos caminos que nos permitan ir de lo particular a lo universal, y viceversa; encontrar un punto de apoyo en el imaginario y las experiencias colectivas, y a la vez transformar las nuestras en algo que, si así lo queremos, otras personas puedan aprovechar para trazar y recorrer sus propios senderos.

CURSO-TALLER CONTAR TU PROPIA HISTORIA

Mila Popovick

Lo que te ofrezco en este curso son las herramientas para que puedas dibujar tus propios mapas; los antiguos, y los nuevos. Que tengas una pequeña idea de dónde estás, del lugar al que te gustaría ir. Que puedas comenzar a ordenar el material autobiográfico, tener una hoja de ruta, y a partir de ahí seguir explorando; tanto si tu intención es desenredar la madeja, como si quieres escribir tu autobiografía. Una vía para el autoconocimiento y también para el autocuidado; conocerte mejor para quererte más, ser un poco más consciente de tu vulnerabilidad; conocer sus nombres y que eso te haga más fuerte.

Los mapas te ayudarán a diseñar la trayectoria que quieres seguir para revisar y contar tu propia historia de vida. Escribir tu propia historia es una tarea larga, que pide tiempo y paciencia. Trabajar con la memoria emocional requiere tomarnos el tiempo suficiente para que lo que vamos sintiendo se coloque en el cuerpo; para nutrirnos y descansar, algo que también está presente en este curso; tener siempre un lugar seguro al que volver.

En este curso encontrarás la vía para seguir el hilo, desbrozar el camino, retirar las capas de forma gradual; las bases para ordenar el material autobiográfico que ya tienes, o el que escribas a lo largo del taller. La revisión de la historia de vida puede resultar una tarea abrumadora al principio; tener un guión de trabajo puede ayudarte a manejar el material.

No es un curso sobre técnica literaria; hay manuales magníficos en los que puedes encontrar esa información. Tampoco puedo decirte que al terminar el taller vayas a publicar un libro; es algo que requiere mucho tiempo y el dominio de la técnica.

Durante 12 semanas harás un viaje desde tu interior a las personas y paisajes que te rodean; desde el presente y lo pasado, hasta el porvenir. Tu recorrido no será lineal; te moverás creando espirales que te permitirán salir de los círculos de pensamiento en los que nos enredamos cada día, para dibujar y habitar nuevos márgenes. Explorarás tus identidades, las historias que otras personas nos han contado sobre ellas y las que sentimos que nos pertenecen.

Porque somos en comunidad, visitarás los territorios físicos y sociales que ahora habitas, para fortalecer los espacios colectivos que sostienen tus resistencias cotidianas. Para que tus raíces sean, de verdad, propias y sólidas pero también áreas, ligeras, móviles, compartidas.

Un viaja para desconocerte, contar tu propia historia, rehabitarte y habitar el mundo.

© Todos los derechos reservados para el texto y las imágenes propias: reproducir citando la fuente y la autoría

¡Gracias por tu tiempo! Si quieres saber más sobre la escritura autobiográfica, quieres preguntarme algo, recomendar lecturas o películas, o compartir cualquier otro recurso relacionado con este tema, nos encontramos en los comentarios.

Carolina

Hoy cumpliría años mi abuela materna, Carolina. Hace tiempo que no podía ya contarnos las historias de su infancia como cuando yo era pequeña, adolescente, mujer empezando a ser adulta. Aun así, si cierro los ojos la veo hablar y sonreir. La guerra en el pueblo, la maestra que la pegaba con una regla, el bar del cine. Siempre decía que no había podido estudiar y sin embargo, yo la veía más lista que el hambre.

Tengo la certeza de que, sin su amor y su aceptación siempre presentes, constantes, alumbrando todo hasta el final, no sería quien soy. En su recuerdo, y en el de todas las mujeres que nos cuidaron y nos dieron luz: gracias.

(La de la foto soy yo, en la puerta de su casa leyendo un periódico al revés y en un viaje de los muchos que hice con mis abuelos).


Escribir en verano

Cuando era una niña, me encantaban los cuadernos de vacaciones. Recuerdo ir al colegio cuando ya habían terminado las clases para recogerlos. Me costaba mucho hojear solo la primera unidad, pero quería descubrirlos poco a poco, cada semana. La oportunidad para aprender e investigar a mi ritmo, con ejercicios mucho más lúdicos y experimentales que los que teníamos en las clases.

En verano, normalmente, tenemos más tiempo para conectar con nuestros deseos, compartir con otras personas, experimentar cosas nuevas. Por eso el año pasado lancé por primera vez el taller online Escribir en verano; tuvo buena acogida, y fue una experiencia muy enriquecedora para mí.

Este manual es el resultado de ese taller, de mi amor por los cuadernos de vacaciones; de lo que he aprendido en este tiempo con Narrativas y otras lunas, preparando y tutorizando talleres pero, sobre todo, hablando con la gente que los ha hecho.

12 propuestas de escritura, una para cada semana. Está diseñado para ayudarte a iniciar o mantener el hábito de la escritura. No puedo garantizarte que vayas a seguir escribiendo cuando lo termines, porque eso no depende de mí. Pero me atrevo a asegurarte que, si haces todos los ejercicios que te propongo, conseguirás disfrutar de la escritura, y encontrarás muchos hilos de los que tirar para contar tu propia historia.

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En este enlace ESCRIBIR EN VERANO puedes encargar tu copia impresa hasta el 17 22 de junio (ampliado), o adquirir la versión digital en cualquier momento.

Si decides leerlo espero que lo disfrutes, que escribas mucho. Y que me lo cuentes después, para que podamos saborear el verano hasta que vuelva el tiempo de las hojas secas, del frío y las castañas.

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Ilustración de Mery Mountain

ACTUALIZACIÓN: Obradoiro-presentación na Lila de Lilith (Santiago de Compostela) o 28 de xuño

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Resistencias cotidianas

Tiempo, sentido de pertenencia, pasión y soberanía. Haz acopio de ellos: son los que mantienen limpio el río.

Clarissa Pinkola Estés

Las resistencias cotidianas son aquellas pequeñas cosas que, sin que nos demos cuenta, tejen la vida; las tareas creativas que dan sentido a la rutina diaria.  Las que nos ayudan a preservar la memoria y a potenciar la imaginación, el pensamiento crítico; a sabernos parte de algo -una comunidad, el entorno, un proyecto futuro- y a sentir que tenemos algo de control sobre nuestra existencia. Durante esos instantes, minutos u horas, el tiempo deja de escaparse entre nuestras manos como si el reloj si hubiera roto y quedara sólo la arena; se expande, nos pertenece.

Las resistencias cotidianas no nos distraen, sino que nos conectan con nuestra esencia; con lo que sentimos que somos de verdad y, por tanto, con nuestros deseos. Nos distraen, si acaso, de todos los reclamos que, a cada momento, nos instan a anhelar algo que no tenemos, a ser personas inagotablemente perfectas. Reposar en el presente para proyectarnos con más fuerza en el futuro; frente al deseo que vacía y seca, el que consuela y nutre.

Algunas de estas tareas necesitan la soledad y el silencio para recuperarnos de la velocidad de los días; el resto son espacios que compartimos física o emocionalmente con otras personas. Leemos y escribimos en soledad; pero, a menudo, nos representamos a personas queridas mientras lo hacemos; establecemos con ellas diálogos imaginarios. Escuchamos su voz y su consuelo, a veces no pueden llegarnos de ninguna otra forma.

Paseos, charlas, bailes, llamadas de teléfono, mensajes de aliento mutuo. Cuentos, poemas, libros, un Cuaderno de todo y las fases de la luna; anochecer con Orión en el cielo, despertar con Escorpio y esperar al sol. El recuerdo de mi bisabuela tejiendo ganchillo, mi abuela cepillándome el pelo. Su mano, ahora. Las orillas, los cuidados, quienes me hacen reír y soñar. Acariciar un cuerpo con las manos; hacerlo, también, con mi deseo, mientras afilo los versos que serán capaces de nombrarlo. Invocarlo. Danzar para escuchar, en el mío, los ecos y las huellas del juego y el placer compartidos.

Todo lo que me pertenece sin que pueda ni quiera retenerlo, aquello a lo que pertenezco; tierra, mar, hogueras, horizonte.

¿Cuáles son las tuyas?

Fotografía: Mi muy querida amiga Cata cazando olas. IMG-20180201-WA0012Resistencias cotidianas, hogares nómadas. Gracias 🙂

Escritura y narrativas

En mayo lanzamos el taller La voz de las mujeres. Me acompaña en la tutorización Leyre Gil, filóloga (y mucho más), con la que comparto, entre otras cosas, la pasión y el respeto por la literatura. Esta semana termina la segunda edición de Escribir en verano. Aquí podéis leer el ejercicio de una de las alumnas (seguiremos publicando).

Estas dos actividades están diseñadas con un único objetivo: potenciar la creatividad e identificar los bloqueos, para convertir la escritura en un hábito. Además de conseguirlo hemos disfrutado mucho a ambos lados de la pantalla, descubriendo nuevas referencias y, sobre todo, historias de vida llenas de instantes, dolor, belleza y resistencia.

Muchas personas sentimos el deseo de escribir para expresarnos, ordenarnos, entendernos. Necesitamos darnos permiso para hacerlo, detectar los bloqueos, combatir las voces críticas y legitimar nuestra voz; contar nuestra propia historia. Tendremos que dominar la técnica si queremos publicar una obra literaria; pero, si escribimos para nosotras, es suficiente encontrar la forma de llegar a los nudos, desatarlos, echarlos a volar.

Ambas experiencias me han servido para redefinir lo que hago en Narrativas y otras lunas:

Te acompaño en procesos de cambio o en proyectos narrativos, utilizando la escritura y la lectura de textos literarios como principales herramientas. Mi experiencia en psicología (y con las prácticas narrativas) me dan la perspectiva necesaria para guiar los ejercicios, encontrar las fortalezas de cada persona,  identificar y desmontar la autocensura. Puede servirte para:

  • Ordenar tus vivencias
  • Conocerte mejor
  • Recuperar el hábito de la escritura
  • Aumentar tu capacidad narrativa, creatividad, imaginación y memoria
  • Potenciar tu autocuidado

En septiembre comenzamos una nueva edición de los talleres:

Si quieres recibir todas las novedades y promociones, puedes suscribirte al boletín de noticias. Cuido tus datos y no los comparto con nadie. Si tienes cualquier duda o sugerencia, puedes escribirme a lidia@narrativasyotraslunas.com.

¡Hasta pronto!

 

 

 

¿Por qué escribo?

Sin pensar demasiado ponte a escribir sobre el deseo de hacerlo: sobre el deseo de escribir o el de contar, narrar…. Escribe y juega, trata de dejar a un lado la censura y la racionalidad. Además de explicaciones lógicas busca imágenes, metáforas, cosas a las que se parece tu escritura o tu deseo de escribir.

Puedes apoyarte en estas frases:

Escribo porque…
Escribo para…
Cuando escribo, a veces me pregunto si…
Cuando escribo, a veces me preocupa que…
Cuando escribo, me siento…

Trata de llegar a las verdaderas razones. No importa cómo de desbaratadas o incluso egoístas te parezcan.

Este es el primer ejercicio que propongo en los talleres de narrativas. Está adaptado de una consigna de María Tena en el curso online de Escritura autobiográfica de Fuentetaja. A María Tena le debo también la delicadeza con que recibía nuestros textos, la sensibilidad con la que fue capaz de mostrarme a mi bisabuela susurrando entre mis recuerdos, pidiéndome que contara su historia. Abandoné el taller porque, cuando compartíamos los textos en los foros, una de las alumnas señaló varias veces mi leísmo. Yo me sentía incapaz de dominarlo, y pensaba que si no manejaba algo tan simple jamás podría escribir nada que mereciera la pena. Por eso el segundo ejercicio que planteo tiene que ver con la libertad para contar.

Otro de los talleres que recuerdo con cariño y agradecimiento es Escribir una novela, en el Taller de escritura de Madrid, con Alfonso Fernánez Burgos. Gracias a él descubrí El desierto de los tártaros, Algún amor que no mate, los relatos de Medardo Fraile y muchos otros tesoros que me siguen acompañando; fui capaz de vislumbrar la ingeniería que hay detrás de la ficción. Pero, si le menciono en ese artículo, es porque me ayudó a ver que la escritura era, para mí, una necesidad vital. Tan vital como respirar, comer, dormir y relacionarme con otros seres humanos que tengan taras similares a las mías, que justo por eso sean capaces de ver la luz que brilla entre las costuras de mis remiendos. Saber lo importante que es para mí escribir sigue ayudándome a intentarlo cada día, a pelear este proyecto, a sumergirme con otras personas en el fondo de sus razones para seguir escribiendo a pesar de los miedos, inseguridades, autocríticas y demás zarandajas.

…cuando escribo historias soy como alguien que está en su tierra, en calles que conoce desde la infancia, y entre muros y árboles que son suyos. Mi oficio es escribir historias, cosas inventadas o cosas que recuerdo de mi vida, pero, en cualquier caso, historias, cosas en las que no tiene nada que ver la cultura, sino sólo la memoria y la fantasía. Este es mi oficio, y lo haré hasta mi muerte.

María Tena

Y tú, ¿por qué escribes? Si te animas, cuéntanos tus razones en los comentarios. Gracias 🙂