¡Hola!

¿Como está siendo el verano en tu rincón del mundo? A Galicia se resiste a llegar, pero pudimos celebrar estos días el retorno de la luz juntándonos alrededor de las hogueras. Volvemos a encontrarnos con personas queridas, a veces después de mucho tiempo sin juntarnos; nos abrazamos, nos contamos, cantamos. Con o sin abrazos, creo que es la única fecha, el único ritual que no ha faltado en los dos últimos años.

Los días previos al solsticio, pensando en alguna práctica de escritura para compartir en el boletín y el canal de Telegram (enlaces al final de esta entrada) me di cuenta de que la conexión con la naturaleza y la revisión cíclica de mis emociones, temores y anhelos ha estado muy presente en los últimos meses gracias a los antiguos nuevos saberes que voy integrando.

Antes el momento para parar y revisar, para agradecer y desear, era solo en algunos momentos del año; ahora forma parte de mi cotidianeidad. Será que por fin estoy habitando ese tiempo en espiral que tanto anhelaba, que siempre me acompañó y ahora tiene un lugar en el que posarse. Un tiempo que trae conexión, calma y ligereza; con sus alteraciones también, porque sigo siendo humana. Una humana que va encontrando su raíz, su pertenencia, en el exterior pero también en el interior; a través de las prácticas que me permitirán que las raíces sigan siendo aéreas para poder, más adelante, llevarlas conmigo a otros lugares. Habitarme, habitarnos, para sentir que el hogar está allá donde podamos poner el corazón.

¿Dónde está tu corazón? ¿Cómo puedes darle el tiempo que necesita para sentir, duelar, recomponerse, seguir soñando?

Estas últimas semanas hablo mucho con mujeres sabias, en las consultas de psicoterapia y en los talleres o en otros espacios compartidos, sobre el agotamiento sagrado (gracias, Marina, por esta expresión). La necesidad de pararnos para integrar todo lo vivido, deshilvanar el hilo de las emociones y las experiencias de estos años; la memoria propia o la ancestral, que viene de muy lejos pero a veces nos acompaña y nos inunda como si estuviera sucediendo ahora. Detener la actividad para escuchar, aceptar, ordenar; y después seguir cuidando la confianza y la paciencia, la conexión y la alegría. Habitar el tiempo cíclico, que nos acoge y nos sostiene abrazando la lentitud y los procesos; frente a la narrativa del tiempo lineal, que no deja espacio para la pausa y la transformación. Poner en el centro el cuidado de la vida, propia y ajena: esa es la tarea, ése es el desafío.

En estos meses he hecho, también, una revisión profunda de Narrativas y otras lunas y mi implicación con el proyecto. Hace un año sentí muy fuerte el deseo y la necesidad de recuperar tiempo y energía para mi creatividad más allá del desempeño profesional. Ese ha sido mi foco, mi propósito; poco a poco he conseguido darle una estructura, un espacio, para que siga creciendo. Si quieres conocer más y acompañarme en esto, puedes hacerlo en Palabras pájaro.

Si te apetece saber más sobre ritual, imaginación y autocuidado cíclico, puedes venirte al taller del sábado 9 de julio en la Lila de Lilith (Santiago de Compostela) o sumarte en cualquier momento a la membresía Autocuidado cíclico.

Si quieres acompañar a otras personas con la escritura y las narrativas, puedes sumarte hasta el 8 de julio a la última edición semitutorizada que tendrá este precio e ir haciendo por tu cuenta, a tu ritmo, contando conmigo al otro lado a partir de octubre.

Para profundizar durante el verano o cuando tú quieras en tu autoconocimiento y autocuidado mediante la práctica de la escritura, la atención plena y los saberes de la psicología, puedes unirte al viaje que propongo en Escritura y autocuidado y recorrerlo tantas veces como quieras. Cierra puertas el 8 de julio, pero el acceso es indefinido y puedes contar conmigo al otro lado.

Y si tienes cualquier duda, escríbeme; me encantará charlar contigo.

Enlaces que menciono en este artículo:

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Agradecimientos y colaboraciones:

  • A todas las personas que confían en mí para que pueda seguir manteniendo este proyecto, gran desafío en estos tiempos. Gracias, de corazón, por estar al otro lado.
  • A Cristina, amiga y hada madrina de Narrativas y otras lunas en los últimos meses. Gracias, muchas gracias.
  • Gracias, Sònia Molinas, por la escucha y el acompañamiento estratégico: orden, claridad y foco definen perfectamente lo que aportas. Seguimos 🙂
  • A Marta Carús, por contar conmigo para la revolución de los cuidados. Puedes escuchar aquí nuestra charla compartida
  • A mi querida hermana Alicia Luna: nos acompañamos. Está preparando algo precioso y muy adecuado para habitar la lentitud y la calma, así que te recomiendo seguir de cerca su proyecto Fisiofulness; doy fé de que todo lo que ofrece está creado con amor y sabiduría.

(c) Texto e imágenes: Lidia Luna Rodríguez

2 comentarios

  1. El tiempo del corazón. Un tiempo que es necesario que nos demos para salir de vivir a contracuerpo (gracias infinitas, siempre, Lidia, por traer esta identificación a mi vida) y nos abramos a vivir a su escucha.
    Siempre quedan palpitando tus palabras en mí.
    Agradecida por tener la oportunidad de seguir leyéndote.
    Un abrazo grandote.

    1. Muchas gracias a ti, María, por estar al otro lado; por tu escucha y tu cariño. Te mando un abrazo enorme y el deseo de que puedas seguir habitando este tiempo del corazón, el de la propia vida 😊💫

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