¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Cuál es tu relación con el tiempo que tienes cada día?

En las últimas semanas varias personas me han contado que tenían dificultades para llevar a cabo todas las actividades con las que se habían comprometido. A mi también me ha pasado; es como si, desde que tenemos la posibilidad de realizar tareas online nos resultara difícil medir nuestras fuerzas. Podemos hacer muchas más cosas a la vez, o encadenamos una detrás de otra sin un tiempo intermedio hasta llegar a la extenuación.

A veces no nos queda más remedio que estar así; a mí me pasó en el mes de septiembre porque, después de la calma de agosto, tuve que desarrollar muchos proyectos de trabajo diferentes en poco tiempo. Cuando esto sucede intento seguir prestando atención a cada una de las tareas que llevo a cabo; me resulta desagradable sentirme desconectada de lo que hago. También me cuesta pasar muchos días seguidos con esa sensación de estar desbordada, el cuerpo y la mente acelerados; así que busco la forma de parar y volver a equilibrar el día a día. Me ayuda dedicar unas horas a la organización; anoto todo lo que tengo que hacer, priorizo las tareas laborales más importantes y hago espacio para las personales: caminar, crear, meditar, escribir, compartir. Y así, poco a poco, voy recuperando un ritmo más lento, siendo más consciente de lo que puedo atender en cada momento.

¿Cómo es para ti la sensación de saturación o desborde? ¿Escuchas a tu cuerpo cuando empieza a aparecer o esperas hasta que sobrepasas sus límites y es él que te para?

En un mundo demasiado veloz, demasiado ocupado, demasiado alejado del tiempo del corazón, es necesario, saludable e incluso revolucionario encontrar la forma de regresar al cuerpo, a la calma; hacer y sentir desde un lugar amable para tus emociones y tu sistema nervioso. Sé que muchas veces no depende solo de ti; los entornos de trabajo, la precariedad en muchos ámbitos y la falta de apoyos para quienes realizan labores de cuidado tienen un papel muy importante en la regulación del sistema nervioso. Pero también sé que siempre hay mucho que puedes hacer para transformar aquello que no te gusta. El primer paso es reconocerlo, aceptarlo; después buscar alternativas.

Escribir con honestidad desde el presente, escuchando al cuerpo, te ayudará a darte cuenta de lo que necesitas; a conocerte más para cuidarte mejor.

Hace tiempo escribí un artículo sobre orden y autocuidado; puedes leerlo aquí. También pueden resultarte útiles las propuestas para escuchar al cuerpo.

Y si te apetece compartir cómo está siendo para ti el equilibrio entre las actividades online y las presenciales, o cuáles son tus recursos para hacer más despacio cosas pequeñas, te leo en los comentarios.

¿Necesitas un poco más de ayuda para parar? Vente al retiro online Hojas que caen. También puedes verlo en diferido en otro momento, de una sola vez o en varias sesiones de escritura.

¿Te apetece crear y escribir a partir de tu experiencia cotidiana? Puedes unirte a la propuesta para elaborar tu propia Cartografía poética.

Si quieres profundizar con la escritura como recurso para sincronizarte con el tiempo del corazón y los ritmos de las estaciones, puedes sumarte a Apalabrando la espiral, con Irina Ponieman. Es una propuesta cortita compatible con las otras dos.

Recursos gratuitos: minicurso Escritura y autocuidado y Reto Autocuidado cíclico

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